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La consultora Ecolatina publicó su informe de comercio exterior correspondiente al mes de agosto, que cerró con exportaciones por US$ 5167 millones (-1,4% respecto de agosto de 2017) e importaciones por US$ 6294 millones (-0,3%). El déficit comercial se incrementó en un 5,2% y se situó en US$ 1127 millones.

“En agosto de 2018 volvió a empeorar el saldo comercial en la comparación con igual mes de 2017. Pese a que la actividad económica mostró señales de deterioro, el poder adquisitivo en dólares se redujo sensiblemente tras la depreciación del peso y la incertidumbre signó al panorama local, y el déficit de bienes en relación al resto del mundo se agravó”, comenta Ecolatina en su informe.

Según la consultora que fue fundada por Roberto Lavagna, “esta dinámica inesperada respondió a diversos factores que operaron tanto sobre las exportaciones como por sobre las importaciones”.

“Respecto de las ventas externas –explican– resalta el impacto de la sequía: las colocaciones de productos agroindustriales retrocedieron 8% (interanual) en valores, lo que provocó una caída de 1,4% en el agregado, aun cuando los envíos de manufacturas de origen industrial y energéticos crecieron en el período. Además, en los próximos meses el peso de la producción agropecuaria entre las exportaciones totales se reducirá dado que ya tuvo lugar la salida de la cosecha gruesa”.

Desde la consultora estiman que “las caídas de las exportaciones deberían revertirse e iniciarse un crecimiento de las mismas”, por lo que proyectan que 2018 cerrará con exportaciones por US$ 61.000 millones, “marcando un avance de 5% frente al acumulado 2017”.

La composición en grandes rubros de las exportaciones durante agosto fue: 40% de manufacturas agropecuarias (+0,4% interanual); 35% de manufacturas industriales (+11,3%); 21% de productos primarios (-20,5%), y 4% de combustibles y energía (aumento del 7,8% en el año).

Comportamiento importador

“La relativa estabilidad de los valores importados en agosto (-0,3% i.a.) no se sostendría en los meses venideros: las cantidades adquiridas en el exterior retrocedieron 5,5% (interanual) y el aumento de precios atenuó esta caída”, indican.

Ecolatina emplea en su informe el criterio de “devengado”, que toma en consideración las importaciones independientemente del momento en que se pactó la operación comercial, “por lo que es muy posible que planificaciones más optimistas de meses anteriores hayan impactado en las importaciones de agosto”.

Las importaciones durante agosto estuvieron integradas en un 31% por bienes intermedios (+16,7% interanual); 18% bienes de capital (-24,9%); 17% piezas y accesorios (-9,4%); 13% bienes de consumo (-3,9%); 13% combustibles y lubricantes (+57,1%);  8% vehículos de pasajeros (-15,3%).

“En este sentido –amplían– el hecho de que el uso de bienes intermedios fuera el que más creció señala que el rezago entre la compra y la entrega de mercancías posiblemente explique esta dinámica. Por ende, estimamos que en los próximos meses la tendencia negativa de las importaciones se agravará, tanto por la recesión como por la depreciación del peso, y en parte porque estas operaciones pautadas-no entregadas irán perdiendo lugar paulatinamente”, señalan.

La consultora dirigida en la actualidad por Santiago Paz y que tiene como economista jefe a Lorenzo Sigaut Gravina como economista jefe, pronostica que las importaciones “caerían levemente” en el acumulado de 2018, ubicándose en torno a los 66.000 millones de dólares.

De esta manera, este año sería el segundo consecutivo con déficit comercial “algo que no sucede desde la salida de la Convertibilidad”, sostienen los economistas, tras agregar que “sin embargo, dado que las dinámicas del cuarto trimestre se extenderán en 2019, a lo que se sumará un panorama más cierto en un Brasil poselectoral, la recuperación del frente externo permitiría alcanzar un superávit en el intercambio de bienes en el año próximo”.