Frente a un panorama de gran incertidumbre por tensiones geopolíticas como los conflictos en Ucrania y la Franja de Gaza, economistas y empresarios ven que a pesar de que la inflación se desacelera a nivel mundial, el crecimiento económico se estanca y las condiciones financieras se vuelven restrictivas amenazando los flujos comerciales y de inversión.

El comercio mundial disminuyó un 1,3% entre noviembre y diciembre de 2023 influido por cuestiones importantes, algunas de las cuales constituyen verdaderas amenazas como la marcha de la economía china y su posibilidad de deflación, y la situación de los hutíes en el corredor logístico de Asia y Europa. ¿Cómo se explican estos fenómenos?

Situación de la economía china con deflación. El índice de precios al consumidor en China bajó -0,8% anual en enero, la mayor caída desde septiembre de 2009, a su vez los precios a los productores cayeron un 2,5% constituyendo la decimosexta caída consecutiva.

Desaceleración

Estos datos son el reflejo de dificultades que afronta la segunda economía mundial. Con estas cifras, los organismos internacionales pronostican una desaceleración de la actividad en este año por debajo del 5%. No hace falta resaltar la importancia de la economía china para el crecimiento económico mundial. En 2023, el Producto Interno Bruto chino registró un crecimiento interanual del 5,2%, contribuyendo con más del 30% al crecimiento económico mundial.

La persistente deflación china indica que la demanda de los hogares y la confianza del sector privado siguen siendo débiles, lo que plantea importantes riesgos de crecimiento a futuro, a menos que haya una intervención significativa de parte del Estado para recuperar la confianza.

Un dato no menor lo constituye el hecho de que por el “nearshoring” o “friendshoring”, política económica que implica un mayor comercio de los Estados Unidos con México, este país desplazó a China como primer socio comercial de los Estados Unidos en 2023.

A su vez, inversores de todo el mundo comienzan a analizar a India como destino de flujos financieros para la próxima década representando un giro inédito en los mercados.

Repercusión

Si China experimenta deflación, significa que los precios de los bienes y servicios disminuyen. Esto lleva a una reducción en la demanda interna, ya que los consumidores postergan sus compras a la espera de precios aún más bajos en el futuro. Esto puede incidir en las decisiones empresariales en lo que hace a reducir la producción y las inversiones en China, lo que repercute también en los socios comerciales que exportan a este país, incluidas las exportaciones de materias primas.

Además, China en deflación puede aumentar la presión deflacionaria global al exportar con precios más bajos, lo que podría desencadenar en un efecto dominó en otras economías y llegada de flujos comerciales más baratos a los países importadores.

Algunos factores económicos siembran también más dudas que certezas en la gran economía asiática como la caída de Evergrande, el gigante inmobiliario cuya liquidación ordenó la justicia de Hong Kong al poseer un pasivo de más de USD 300.000 millones. Las ventas inmobiliarias en China cayeron el año pasado un 6,5%, sólo en diciembre descendieron 17% con relación a igual mes de 2022.

Conflictos políticos

Situación de los hutíes en Yemen. La otra amenaza al comercio la representan los hutíes que son un grupo político-militar surgido en la década de 1990 en el norte del país y que controla actualmente buena parte del territorio yemení, incluido el importante corredor de transporte marítimo como el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, de una posición estratégica clave para el comercio entre Asia y Europa así como también su capital Saná desde 2014.

Los hutíes surgieron como respuesta a la discriminación y marginación de la comunidad zaidí. A lo largo de los años, este movimiento se radicalizó y expandió en el territorio creando un conflicto devastador.

Cualquier interrupción significativa en el tráfico marítimo afecta el suministro global de energía y otras mercancías, lo que impacta en los precios internacionales y en el comercio mundial pues las rutas marítimas desde Asia a Europa y viceversa pasan por estas aguas.

Yemen también es un país pobre que depende en gran medida de ayuda humanitaria y un conflicto prolongado podría exacerbar la inestabilidad en la región y afectar el comercio y la seguridad en el Mar Rojo, ya que aumenta el riesgo de piratería y ataques a buques comerciales.

Cargas, costos y tiempos

Los últimos ataques perpetrados por los hutíes contra buques mercantes que navegaban por el Mar Rojo provocaron el desplome de los volúmenes de carga. De 500.000 contenedores diarios que se transportaban antes de que estalle este conflicto se pasó a una carga de 220.000 contenedores.

Los desvíos de la ruta habitual hicieron que los viajes entre los centros productivos asiáticos y los consumidores europeos se prolonguen entre 10 y 20 días más. Gigantes logísticos mundiales se vieron obligados a realizar viajes más largos y costosos para circundar el Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica y evitar el área peligrosa.

Tanto la situación económica china con su deflación y la situación en Yemen representan riesgos adicionales para el comercio mundial a los geopolíticos antes mencionados debido a su potencial para afectar la demanda, la producción y la logística a nivel global, empujando nuevamente los costos al alza y malogrando la situación de freno a la inflación internacional, lo que podría representar un amenaza macroeconómica mundial, distorsionando la competencia en los mercados internacionales.


El autor es profesor de Comercio Internacional de la Universidad de Palermo