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Si los hermanos se pelean, ¿los “ordenan” los de afuera? Así podría sonar la adaptación de la “ley primera” del Martín Fierro al mundo de los acuerdos comerciales.

A días del 30 aniversario del Mercosur, cuando se evalúa el desempeño del bloque que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, uno de los puntos más recurrentes es la escasez de acuerdos sellados con terceras partes.

¿Hubiera ayudado al desarrollo y fortalecimiento del propio Mercosur el hecho de cerrar acuerdos con terceros?

Enfático, Ignacio Bartesaghi responde: “¡Claro! estaríamos hablando de otro tema. Cerrar acuerdos comerciales hubiera movilizado la agenda interna con las nuevas disciplinas del comercio internacional, se hubiera reformado de hecho el arancel externo, se avanzaría en incluir los sectores excluidos y se impondría el debate de las barreras no arancelarias y de cómo mejorar la competitividad, entre otros tantos efectos. Muchos estudios demuestran que las reformas que no se logran impulsar internamente por falta de consensos básicos, se terminan concretando por factores externos”.

Liga Comercial A

Director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, recuerda que siempre opinó que “cerrar el acuerdo con la UE ponía al Mercosur en la liga A del fútbol mundial”, pero que lamentablemente ese acuerdo “llegó algo tarde, se cerró en un contexto muy complejo de Europa y el mundo, con un líder en Brasil muy cuestionado y donde los acuerdos ya no son solo comerciales e implican la baja de aranceles, se trata de normas donde cada vez se incluyen más asuntos, como por ejemplo los medioambientales”.

Aunque admite que la agenda externa ha tenido un efecto derrame importante en consolidar varios mecanismos internos del proceso de integración, Julieta Zelicovich dice que no encuentra que haya habido “oportunidades perdidas”, acuerdos posibles que no se concretaron y que hubieran generado mayor fortalecimiento del bloque.

¿Y qué vislumbra sobre el futuro del acuerdo sellado con la Unión Europea en junio de 2019? “De larga espera. Las elecciones presidenciales de Brasil son una variable fundamental a observar para dilucidar las opciones que baraja Bruselas”, responde la Doctora en Relaciones Internacionales, profesora en la Universidad Nacional de Rosario e Investigadora de Conicet.

Obstáculos

Marcela Cristini, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) señala que a pesar del estado avanzado en el que se encuentra, el acuerdo sigue enfrentando muchos obstáculos.

Tras más de 20 años de negociaciones, el Mercosur y la UE firmaron un acuerdo de asociación integral en junio de 2019.

“Lamentablemente, se han presentado una serie de obstáculos en la propia UE, sobre todo provenientes de su sector agropecuario. Llama la atención que mientras la UE ha podido firmar un acuerdo de inversiones con China superando los problemas de propiedad intelectual entre ambos, encuentre aún muchos riesgos políticos en el avance de su iniciativa con el Mercosur que se ha estado gestando a lo largo de más de dos décadas”, explica.

Welber Barral, Consultor de organismos internacionales y empresas en América latina desde hace más de 30 años, y ex secretario de Comercio Exterior de Brasil entre 2007 y 2011,  vaticina que, “lamentablemente”, el acuerdo con la UE no saldrá en el futuro próximo.

“El tema ambiental domina la agenda futura, y la COP 26 este año pondrá más visibilidad a la presión internacional sobre el gobierno Bolsonaro. Grupos proteccionistas en Europa se aprovechan de este escenario para impedir la evolución del acuerdo”, comenta.

Antes o después

La visión de Bartesaghi es más optimista.

“Tarde o temprano ese acuerdo entrará en vigor, el tema es el tiempo. Desde el momento que Francia plantea nuevos compromisos para levantar su veto en el Consejo de la UE, podríamos decir que estamos muy lejos de cerrar la revisión jurídica. Una vez superada esa etapa vendrá la traducción a los idiomas oficiales y el complejo proceso de aprobación parlamentaria, el que está cargado de incertidumbre”, dice desde Montevideo.

Y agrega que lo logrado “es un buen acuerdo para las dos partes, fue el posible”.

Bartesaghi enfatiza que no se deben mezclar los temas: el debate sobre la flexibilización del Mercosur no debe ir en contra de la UE, son cuestiones distintas, acota.

“Ese proceso debe seguir y Brasil tiene que dar señales de que está dispuesto a adicionar los compromisos que sean necesarios para asegurar que en su gobierno tiene una conciencia medioambiental. La relación del Mercosur con la UE es mucho más que comercio, es un vínculo de principal importancia para los dos actores, por lo que debemos seguir impulsando su ratificación más allá de las dificultades planteadas. Llevará tiempo”, dice.

Los “otros” acuerdos

¿Y qué deparará el futuro al resto de los acuerdos que el Mercosur tiene en danza (EFTA, Corea del Sur, Singapur, Canadá, India y Líbano)?

“El acuerdo con Canadá tiene buena posibilidad de evolucionar. Singapur y Líbano deben evolucionar, pero con reducido impacto comercial. Con India ya tenemos un acuerdo parcial, y probablemente habrá un alargamiento de preferencias arancelarias. Con Corea del Sur es más complicado, por resistencia de la industria local y pocas concesiones agrícolas por los coreanos hasta ahora”, resume Barral.

Un estudio realizado por la Fundación INAI describe el potencial de los mercados de los países de la EFTA para las exportaciones argentinas y las amenazas que representaría la negociación para las ventas locales y a los socios del Mercosur.

Zelicovich señala que el acuerdo con EFTA está muy relacionado con la evolución del de Mercosur-UE, y dependerá de la dinámica que suscite la firma y ratificación de este último.

“Otros, como Corea del Sur o Singapur, no logran responder a la ecuación entre sectores sensibles y sectores ganadores, y es poco probable que progresen. Los otros tres creo que tienen mayores chances de perdurar en la agenda y de producir algún tipo de resultado a mediano plazo”, completa.

Agenda dispar

Cristini, por su parte, recuerda que en el primer semestre de 2021, la Argentina tiene la responsabilidad de conducir la presidencia pro-tempore del Mercosur, y que una rápida recorrida por la agenda que se trazó muestra que los desacuerdos entre los socios sobre la estrategia externa siguen vigentes.

“En la visión argentina, la prioridad es la incorporación de Bolivia como miembro pleno del grupo, aunque se ha agendado dar continuidad a las tareas pendientes de cuestiones técnicas con UE y EFTA, terminar las negociaciones para un acuerdo Mercosur-Líbano y la profundización del Acuerdo Mercosur-Israel y dar continuidad a las negociaciones ya iniciadas con Canadá, Corea y Singapur”, detalla.

Y agrega: “No obstante, nuestro país ha manifestado que su principal interés es avanzar en la integración latinoamericana. En ese sentido, más cerca que los eventuales acuerdos con países de Centro América como propone la agenda de la Presidencia pro-tempore, los acuerdos parciales preferenciales ya existentes con Chile y México en el marco de ALADI podrían modernizarse y ampliarse. La vinculación con la Alianza del Pacífico y su proyección al Asia también deberían constituir un tema relevante en la agenda del Mercosur”.

Mirada 360

A su turno, Bartesaghi, distingue la situación de cada negociación.

El experto uruguayo cree que los acuerdos con Corea del Sur y Singapur son complejos, ya que tanto Argentina como Brasil “tienen algunas dificultades allí”.

En el caso de las conversaciones con EFTA dice que “se puede avanzar, pero también depende de cómo transcurra el proceso con la UE”, y respecto de Canadá y el Líbano, aclara que tiene más expectativas de que se concreten, aunque se trata de acuerdos de muy bajo impacto.

“Profundizar el acuerdo de preferencias fijas con India será muy difícil y de hacerlo, no llegaremos a un acuerdo profundo con impactos sustanciales como le ocurrió a Chile. India sigue siendo proteccionista y lo demostró en el RCEP. Debemos seguir de cerca las negociaciones que sostiene con Perú y si decide reactivar las negociaciones con la UE o iniciarlas con Reino Unido. De cualquier forma, es bueno que ese mercado esté en la mira, así como otros como Indonesia y Vietnam, aunque no tengo expectativas de que se pueda avanzar de forma conjunta con ninguna de esas economías asiáticas. Llamativamente el Mercosur no habla de Estados Unidos y de China, lo que confirma una vez más que no hay consensos mínimos en los grandes temas”, concluye.