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Mayor desigualdad entre países, sectores y al interior de cada nación. Recuperación heterogénea con China una vez más como el gran tractor global, y creciente descontento social con la manera en la que los diferentes gobiernos gestionan la crisis generada por el Covid.

Un año después del comienzo de la pandemia que causó la mayor recesión desde la Segunda Guerra Mundial (-3,8%), el grupo francés Coface estima que en 2021 el crecimiento mundial podría alcanzar un 4,3% en promedio, mientras que el comercio global aumentaría 6,7% en volumen (tras la caída de 5,2% en 2020).

Coface señala que uno de los factores clave para lograr la recuperación es que las principales economías maduras puedan vacunar al menos al 60% de su población antes del verano europeo. Imagen de Gerd Altmann/Pixabay

Es clave destacar que esas proyecciones de la compañía referente en seguros de crédito y gestión de riesgos, se basan en que las principales economías maduras puedan vacunar al menos al 60% de su población antes del verano europeo.

De hecho, la inmunidad colectiva resultante podría determinar el final de los ciclos intermitentes como, por ejemplo, los sucesivos episodios de confinamiento, claramente perjudiciales para la actividad económica.

Diferencias

Con la publicación de su último Barómetro trimestral de riesgo (octubre-diciembre 2020) y su Guía Anual de Riesgo País & Sectorial, Coface destaca la dispar recuperación entre los países, los sectores de actividad y los niveles de ingresos.

El trabajo señala que a pesar de que el desempeño de China y otras economías asiáticas está sustentando el crecimiento global, las principales economías maduras no retornarán este año a su PBI anterior a la crisis.

Este aumento de la desigualdad, junto con la insatisfacción pública en muchos países respecto a la gestión de la pandemia por parte de los gobiernos, conlleva el surgimiento, cada vez con mayor frecuencia, de disturbios y violencia, alerta el informe.

Grandes desigualdades entre países

Si bien el desempeño de China y otras economías asiáticas (por ejemplo, Taiwán, cuya evaluación de riesgo ha mejorado) está impulsando el crecimiento global, este año, las principales economías maduras no volverán a sus niveles de PBI anteriores a la crisis.

Y entre estas, aquellos países altamente dependientes de las actividades de servicios (como España o Reino Unido) o que están rezagadas en el proceso de vacunación, tardarán más en recuperarse.

Para las economías emergentes, el acceso a las vacunas y la capacidad de los gobiernos de mantener políticas fiscales que apoyen a las empresas y a los hogares serán dos grandes fuentes de desigualdad en 2021. Además, salvo excepciones, ya no pueden confiar en sus bancos centrales para relajar la política monetaria, ya que sus últimos cartuchos se utilizaron en 2020, alerta el trabajo.

Disparidad sectorial

Entre las 23 revisiones al alza en las evaluaciones sectoriales del último trimestre de 2020, casi la mitad corresponden al sector automotriz, cuyo crecimiento sorprendió favorablemente en el segundo semestre de 2020, seguido de la construcción y la industria química.

Como era de esperar, muchas actividades del sector servicios seguirán debilitadas a largo plazo por la pandemia, y el sector de transporte es el más afectado.

El trabajo señala que el transporte marítimo de mercancías muestra claros signos de recuperación, lo que refleja un mayor dinamismo del comercio mundial. Sin embargo, la tendencia positiva del flete marítimo no debe ocultar las dificultades, alerta.

Flete marítimo 

De hecho, se recuerda que el flete marítimo mundial se ha visto afectado por la pandemia: el índice de rendimiento de los contenedores disminuyó algo más del 8% interanual en mayo de 2020, y aunque el índice se recuperó después (+7% en octubre), sigue siendo, en el período enero-octubre de 2020, un 3% inferior al del mismo período de 2019.

A pesar de algunos desarrollos y perspectivas positivas en algunos segmentos, el sector del transporte global sigue luchando por la pandemia y Coface no espera que su volumen de negocio vuelva a los niveles anteriores a la crisis antes de 2022.

El sector del transporte registró el mayor número de rebajas en el último trimestre de 2020 y en particular el segmento aéreo fue identificado como uno de los grandes “perdedores” de la crisis.

Transporte aéreo

Se menciona luego que las rebajas en el sector del transporte se concentran en Europa Occidental, y que ellos se debe a las dificultades del segmento aéreo en Europa, que ya se enfrentaba a importantes retos estructurales antes de la crisis causada por el Covid-19, como un elevado endeudamiento y los problemas de exceso de capacidad de las empresas del sector (lo que se ve reflejado en el importante número de quiebras de aerolíneas de bajo coste en los dos últimos años).

El número diario de vuelos comerciales en todo el mundo disminuyó 75% entre el 16 de enero y el 12 de abril de 2020 (el punto más bajo) y, aunque aumentó después, seguía siendo, al 23 de noviembre, un 38% inferior al del 16 de enero.

Tal como indicaban las previsiones, muchas actividades del sector servicios seguirán debilitadas a largo plazo por la pandemia, pero el sector de transporte (y el segmento áereo de modo particular) es el más afectado.

Brechas salariales entre países

Los trabajadores menos calificados, los jóvenes y las mujeres han sufrido más pérdidas de empleo que el resto de la población, estando estas últimas representadas desproporcionadamente en las actividades de servicios más perjudicadas.

Además, los ejemplos de las anteriores epidemias del siglo XXI evidencian que este aumento de la desigualdad salarial será duradero y propiciará más malestar social -este último ocurre, en promedio, un año después de la pandemia-.

Insolvencias empresariales

Otro de los datos relevantes que figura en el trabajo es el referido a la insolvencias empresariales, que disminuyeron en todas las regiones el año pasado (-22% en la eurozona, -19% en Asia-Pacífico y -3% en Norteamérica) gracias a los planes de apoyo de los gobiernos.

En ese sentido, los expertos explican que la continuidad de los mismos condicionará la supervivencia de muchas empresas en 2021. En Coface estiman que, sin esa ayuda, el número de insolvencias habría aumentado 36% a nivel mundial en 2020 (frente a un descenso observado del 12%).

El estudio anticipa, sin embargo, que, a pesar del efecto de estos planes de apoyo estatal, el impacto observado en 2020 supondrá un aumento de las insolvencias en 2022, especialmente en España (16%, respecto a 2019), Francia (13%), Italia (9%) y Alemania (6%).

“El año pasado destacamos los numerosos obstáculos en el camino del crecimiento empresarial que preveíamos para 2020: riesgos políticos y medioambientales, endeudamiento excesivo de muchos Estados del mundo emergente y en desarrollo, por citar sólo algunos. Sin embargo, no podíamos imaginar que la economía mundial experimentaría su recesión más profunda desde el final de la Segunda Guerra Mundial a causa de una pandemia. Además de sus dramáticas consecuencias humanas, esta singular crisis ha perturbado profundamente la vida cotidiana de las personas, por no hablar del funcionamiento de las empresas y de la economía mundial”, señala el trabajo.

Lo que viene

Y describe luego las dos fases que el escenario económico de Coface prevé para 2021:

  1. En primer lugar, los gobiernos (principalmente en las economías maduras) no tendrán más remedio que seguir imponiendo medidas de contención y/u otras medidas de distanciamiento social hasta, al menos, el próximo verano (del hemisferio Norte), si para entonces no se ha distribuido adecuadamente una vacuna entre la población.
    En efecto, según las organizaciones de referencia (en particular la OMS y la Universidad Johns Hopkins), es necesario vacunar al menos a entre el 60 y el 70% de la población para lograr la inmunidad de rebaño.
    Sin embargo, existe una gran incertidumbre sobre este umbral a alcanzar, ya que depende del número medio de personas que una persona puede infectar (R0) o de la tasa de eficacia de la vacuna (menos segura con la aparición de variantes), ambos difíciles de estimar con precisión.
    La velocidad a la que se alcance este umbral también dependerá de las limitaciones de suministro de vacunas y de la voluntad de la población de vacunarse.
  2. El crecimiento del PBI debería ser más fuerte a partir del tercer trimestre de 2021, ya que los gobiernos de las principales zonas económicas del mundo (EE.UU., China, Unión Europea, Japón y Reino Unido) ya no necesitarán imponer medidas de distanciamiento social, ya que una proporción suficiente de la población debería haber sido vacunada.
    Dicho esto, ya habían aparecido diferencias significativas unas semanas después de la administración de las primeras vacunas.
    En efecto, mientras que Israel y los Emiratos Árabes Unidos ya habían vacunado a más del 10% de su población a mediados de enero, junto a otro grupo relativamente avanzado (Reino Unido, EEUU Italia y Bahrein), otros tenían dificultades: China, Alemania, España, Canadá, Rusia, Polonia, Francia, Países Bajos, Austria, Bélgica, México, Chile y Argentina.
    El proceso aún no había comenzado para la mayoría de los demás países.
    Evidentemente, estas diferencias iniciales en el acceso a las vacunas no son prohibitivas, ya que los países podrán acelerar el proceso en las próximas semanas.
    Sin embargo, estas diferencias ya ponen de manifiesto las desigualdades y los diferentes ritmos de recuperación para este año.

América latina, relegada

Durante el período 2020-2021 en general, las 15 economías con mayor crecimiento del PBI en comparación con 2019 están todas en Asia o África, según las previsiones de Coface.

En el otro extremo del espectro, la mitad de las 15 economías con peores resultados se encuentran en América latina.

“Aunque esta clasificación relativa por regiones era la misma antes de la crisis, las brechas de crecimiento se han ampliado desde entonces: la desviación estándar de las tasas de crecimiento anual previstas para 2020 en 176 economías a nivel mundial era el doble que en 2018 y 2019”, se explica.

Los resultados de América latina (3,1% tras -7,2%) reflejarán los de sus pesos pesados: Argentina (3% tras -11%), Brasil (3% tras -4,5%), Colombia (3,7% tras -7%) y México (2,5% tras -8,5%).

Además de la disipación de los efectos de la crisis sanitaria, el consumo debería beneficiarse de una mejor orientación del empleo, de políticas monetarias aún acomodaticias y, por último, de un aumento de las remesas de los expatriados.

Sus exportaciones también deberían estar mejor orientadas a la demanda externa y a los precios de las materias primas.

Sin embargo, con la excepción de Colombia, se espera que la inversión siga siendo escasa debido a las incertidumbres políticas y a los bajos márgenes fiscales. Chile (4,5% tras -6,2%) y Perú (8% tras -12%), a pesar de las incertidumbres políticas, deberían beneficiarse de la excelente orientación de los precios de los metales, especialmente del cobre, mientras que las políticas monetarias y presupuestarias apoyarán el consumo y la inversión.