Se conocieron nuevos detalles de las ofertas técnicas (sobre 1) para participar en la licitación por 180 días del mantenimiento del dragado de la vía navegable lanzada por la Administración General de Puertos (AGP).

La autoridad emitió un dictamen respecto de las propuestas de cada uno de los oferentes, donde sólo un empresa cumplió con todos los requisitos formales: Compañía Sudamericana de Dragados (empresa del grupo Jan De Nul).

En los últimos días, al menos uno de los consorcios descalificados (DEME, CCCC y Servimagnus) rechazaron los términos del dictamen e intentaron impugnarlo. No obstante, según pudo saber este medio, no habrían cumplido con la presentación de la garantía exigida.

Más que errores formales

Más allá de este punto, trascendieron datos que dan cuenta de que la propuesta de esta “UTE en formación” excedería los errores formales. De hecho, los incumplimientos abarcarían condiciones tanto del pliego de bases y condiciones particulares como el de condiciones generales.

Faltantes de firmas certificadas ante escribano para acreditar disponibilidad de lanchas de apoyo, y faltante de constancia fehaciente de obras de dragado (en el caso de Servimagnus), evidenciando incapacidad técnica a los ojos del pliego, son algunas de las observaciones recogidas en el dictamen.

Pero también hay certificaciones internacionales que no se encuentran traducidas y faltan tanto actas oficiales sobre la aprobación de la constitución de la UTE como estatutos de sociedades debidamente registrados en la Inspección General de Justicia.

Personal embarcado

En lo particular, en lo que respecta tanto al plan de trabajos como a la memoria descriptiva, la información es vaga y parcial en relación justamente con uno de los puntos críticos de la licitación: los trabajadores.

Desde el Gobierno advirtieron en más de una oportunidad que una de las prioridades era proteger la mano de obra y garantizar la continuidad de las fuentes de trabajo. El nivel de detalle esperado, al respecto, excedía lo finalmente presentado en esta oferta.

Al parecer no se pudo conocer el plan para tomar al personal embarcado y sus funciones, tampoco cómo funcionarían los mecanismos para el recambio de tribulaciones, las rotaciones entre los empleados bajo convenios y los extranjeros (tampoco se indicó el listado de tripulantes de las dragas propuestas) y, sobre todo, qué plan de capacitación -tanto de equipos como de trabajo en conjunto entre las tripulaciones local y extranjera- se llevaría adelante.

Disponibilidad de equipos

Luego, en relación con las dragas ofertadas, no se indicó dónde se encuentran operando, dato necesario toda vez que el pliego establece 30 días corridos para el posicionamiento de las mismas.

A propósito de los equipos propuestos, la draga Minerva estaría comprometida en la obra de profundización del Canal Martín García, en ejecución y con fecha de finalización en 2023. Desafectar la embarcación requiere autorización del contratante, y sólo puede disponerse de ella fuera de la obra por 3 días.

Una situación similar ocurre con la draga Xin Hai hu 9, donde se promete su disposición en caso de ser adjudicatarios de la licitación, pero se advierte que se encuentra alquilada a otra empresa china por 5 años desde noviembre de 2020.

Al margen, hay dragas de Servimagnus ofertadas que son cortadoras, cuando las referencias técnicas exigen que sean dragas de succión.

Antecedentes de Servimagnus

En particular, se desestimó la competencia técnica propuesta por esta empresa, parte integrante del consorcio, dado que sólo acreditó obras en el Río Salado, con la particularidad de que allí se utilizan dragas cortadoras de poco calado, porque las tareas apuntan a evitar los desbordes provocados por las crecidas. Se trata de un río poco profundo, sin navegación comercial.

Por el contrario, en la vía navegable se emplean dragas de succión por arrastre con una capacidad de maniobra tal que no impida la navegación por el canal, y el objetivo fundamental es mantener la navegabilidad y las condiciones de seguridad para los más de 4000 buques que por allí transitan.

Párrafo aparte merece el hecho de que las obras en el río Salado no sólo no están concluidas (es una obra en marcha), tal como exigía el pliego, sino que Servimagnus debía acreditar al menos 1.300.000 m3 de dragado, el proporcional equivalente a su 5% en la UTE (a los oferentes se les pidió al menos 26 millones de m3 en los últimos 5 años). Presentó documentos internos, sin sellado oficial, que dan cuenta de la remoción de 200.000 m3.

El caso Rohde Nielsen y Emepa

La otra unión transitoria de empresas en formación que licitó -integrada por Rohde Nielsen y Emepa- también adoleció de fallas e inconsistencias en su propuesta, según pudo saber Trade News.

Al respecto, se los descalificó por no presentar un plan acorde en la memora de proyecto en relación con el tramo entre Santa Fe y Confluencia (Santa Fe al norte) y por no contar con los equipos que se encuadren en el marco normativo de la ley 27.419 (Ley de Marina Mercante), tal como señala el pliego.

Las dragas ofertadas fueron construidas en 2011, es decir, tienen una antigüedad mayor a la contemplada por la ley 27.419 para otorgar el beneficio de bandera nacional. Al margen, incumplieron en informar dónde se ubicaban esos equipos y el tiempo necesario para su posicionamiento.

Maruba

En relación con las dragas ofertadas, la UTE presentó una carta de intención mediante la cual Marítima Maruba le chartearía a las empresas o la UTE, si resultaren adjudicatarias, las dragas Nord R, Ask R y Embla R que, a su vez, Maruba fletaría a casco desnudo a RN Shipping, una sociedad danesa.

Según el análisis de los contratos, Maruba sólo podría fletar a casco desnudo (sin tripulación ni equipamiento), figura bajo la cual charteó las dragas a RN Shipping. Así, Maruba y la UTE deberían tripular las dragas con tripulación propia pero la oferta no indica listado de tripulantes para las mismas.

El adjudicatario, según el pliego, debe tripular las dragas con trabajadores del Sindicato de Dragado y Balizamiento, según las condiciones del convenio vigente. Esto incluye una capacitación de por lo menos 6 meses. Los plazos no cerrarían.

Los equipos propuestos

¿Qué otras inconsistencias surgieron al respecto? En principio, falta un consentimiento del armador danés RN Shipping para sub arrendar los equipos. Luego, que la documentación contractual refiere a que la embarcación sólo puede utilizarse “para el transporte”, algo sustancialmente diferente a las tareas de dragado.

Es más, ofertan la draga Balder R, pero no acreditan documentación que diga que RN Shipping (que se compromete a chartearla) sea realmente armador de la draga.

Por otro lado, en lo que hace a la capacidad técnica de los equipos, proponen la embarcación Jean Pierre, un arenero no apto para dragar la vía navegable porque no pueden desplazarse mientras succiona (no posee siquiera compuertas para la descarga del material).

Capacidad de dragado

Ahora bien, ¿cuenta esta UTE con capacidad técnica de dragado tal como exige el pliego (26 millones de m3 en obras completadas en los últimos 5 años)?

Lo que Emepa presenta como antecedente es un certificado extendido a Hidrovía SA. Es sabido que Emepa no realizaba dragados en el concesionario del que formó parte, sino las tareas de balizamiento.

Tal como sucedió en el caso de la oferta china, esta UTE fue por demás imprecisa respecto de los plantes de rotación de los tripulantes, el detalle de la incorporación del personal y de la capacitación y convivencia laboral entre los tripulantes extranjeros y los nacionales, entre otros puntos.

El dictamen destacó que las obras acreditadas “no se refieren a obras ejecutadas en los últimos 5 años”: Pero ahonda en que “la conciliación del importe total de la cartera de pedidos y el importe total del trabajo neto en curso no representa una constancia fehaciente de los trabajos ejecutados”.

Es decir, tras consultar con la Gerencia de Administración y Finanzas, el control de la información arrojó como resultado que el número de las facturas presentadas se corresponde con el número de proyecto. No hay una numeración continua de los comprobantes sino un registro relacionado con la orden de trabajo, lo que habría llamado por demás la atención de los auditores oficiales.