La logística en el siglo actual ha evolucionado de ser una actividad secundaria a convertirse en un componente estratégico fundamental. Esta transformación se ha hecho especialmente evidente durante la pandemia de Covid-19, que destacó su carácter esencial. Frente a lo inesperado y lo desconocido, aquellos capaces de adaptarse a un entorno altamente restrictivo no sólo lograron sobrevivir, sino también crecer.

Podemos identificar tres importantes desafíos actuales y futuros que enfrenta la logística, tanto a nivel global como local:  la resolución de la última milla; las cadenas de suministros globales; y la sustentabilidad de la logística.

Última milla

Ya vimos cómo hace cinco años Jeff Bezos, el visionario detrás de Amazon, estableció uno de sus principales objetivos: reducir los tiempos de entrega en el centro de Manhattan, Nueva York de 24 horas a tan solo 4 horas. Este ambicioso objetivo resaltó la importancia primordial de la satisfacción del cliente.

Además, debemos tener en cuenta el cambio en los patrones de concentración poblacional en los centros urbanos, donde las entregas puerta a puerta pasan a ser la modalidad cada vez más utilizada en la entrega de los productos. Este cambio es especialmente evidente en el auge de las compras por canales de e-commerce, donde la calidad del servicio y los costos logísticos son factores determinantes en las decisiones de consumo.

Durante varios años, hemos sido testigos de la retracción de los canales de retail, dando paso al desarrollo de negocios locales y de proximidad. Esto ha llevado a la necesidad de establecer centros más pequeños o “buffers” para abastecer estas áreas, así como restricciones en el transporte de mayor envergadura en áreas urbanas.

Inteligencia artificial

En este contexto, la irrupción de la inteligencia artificial se vuelve fundamental. El uso de algoritmos y modelos predictivos nos permite anticipar y comprender mejor esta nueva dinámica de demanda, que se caracteriza por una fidelización cada vez más compleja por parte del consumidor. Aquí es donde la logística se entrelaza con la gestión de la demanda y el marketing, permitiendo el desarrollo de estrategias innovadoras para atraer y retener a los clientes en un mercado cada vez más competitivo.

Imagen: Kevin Schwarz en Pixabay.

Cadenas globales

Las cadenas de suministros globales se vieron fuertemente afectadas durante la pandemia, lo que impulsó la necesidad de realizar un análisis de los riesgos asociados, diversificar proveedores y establecer estrategias de contingencia para hacer frente a posibles rupturas en estas cadenas.

El impacto en las cadenas de suministro globales se reflejó también en un considerable aumento de los costos, particularmente en el transporte internacional, que llegó a alcanzar seis veces su valor pre-pandémico. Aunque en la actualidad estos costos habían disminuido a alrededor del doble de su valor original en 2023, en 2024 nos encontramos con un nuevo aumento significativo.

El valor del comercio internacional se mide en valores del contenedor de 20 pies (TEU).

Aquí podemos detenernos a analizar que la pandemia puso en crisis los modelos de abastecimiento de los suministros a los modelos de “justo a tiempo”, debido que ahora se incrementaron con los costos de seguridad sobre todo en los transportes marítimos, como también son los requerimientos ambientales sobre los transportes y la huella de carbono.

El impacto futuro de estos cambios en el modelo de abastecimiento aún está por determinarse.

Mitigar riesgos

En cuanto a la distribución física internacional y las cadenas de suministro globales, se debe implementar estrategias para analizar y mitigar riesgos en nuevos escenarios.

La formación de profesionales preparados para enfrentar estos desafíos es fundamental. En este sentido, la utilización del Blockchain para consolidar la seguridad de la documentación emerge como una herramienta indispensable que ya está presente y es necesario incorporar como modelo documental en el comercio internacional.

Luego de vivir un proceso de aislamiento internacional estos últimos años, pese a ser siempre un país de raíz exportadora, Argentina se encuentra en un nuevo panorama de apertura en el comercio internacional.

Este cambio en el escenario implica la necesidad de desarrollar estrategias para aprovechar el potencial productivo del país en este contexto cambiante.

Imagen: GRAPHICAL en Pixabay.

Sustentabilidad

La logística opera como el actor principal en la gestión de los productos manufacturados por las empresas. En este sentido, desde los envases primarios y secundarios hasta los embalajes, tienen un impacto significativo en el contexto actual de contaminación y riesgo ambiental.

Para abordar este desafío, se recurre cada vez más a la logística inversa, aunque su implementación sigue siendo costosa. El reto radica en el desarrollo de soluciones innovadoras que permitan reducir los residuos de manera eficiente.

Actualmente se están explorando diversas experiencias, como el reciclaje, la reutilización y la adopción de envases biodegradables, buscando encontrar la mejor combinación para minimizar el impacto ambiental. La discusión sobre la sostenibilidad del reciclaje frente a la reutilización también está en curso.

Otra de las tendencias se relaciona con la huella de carbono, tendiendo a modos de transporte menos contaminantes. Por ejemplo la mayor utilización del ferrocarril frente al camión, transporte carretero, como así también los cambios en los tipos de combustibles, menos contaminantes, llegando a la adopción de vehículos eléctricos.

A pesar de estos avances, es importante reconocer que los resultados aún no son óptimos y los costos siguen siendo elevados. Sin embargo, estas iniciativas marcan una dirección clara hacia dónde debemos dirigirnos en el futuro.

La sociedad, especialmente las nuevas generaciones, muestra una creciente preocupación por el estado futuro de nuestro planeta, que ya no puede ser considerado simplemente como un depósito de basura.


El autor es Director de la Licenciatura en Logística Integral, y de la Tecnicatura Universitaria en Logística de la Universidad de Belgrano (UB).
Imagen de portada: Gerd Altmann en Pixabay