Con una inversión de casi 40 millones de dólares, la empresa de dragados belga Jan de Nul eligió la Argentina para estrenar la primera draga del mundo en cumplir con las normas medioambientales más estrictas, las Euro 5, un diferencial clave por las características de trabajo de este equipo cerca de ciudades costeras.

La draga de succión por arrastre Alfonso de Alburquerque, especializada en suelos blandos y sueltos, será destinada a la hidrovía Paraná-Paraguay, donde la compañía europea cuenta con 25 años de experiencia en la ingeniería de dragado de profundización y mantenimiento de la vía navegable.

El buque conforma una serie de cuatro que se encargó en China, en los astilleros Keppel Singmarine, y es la primera draga del planeta que cuenta con un sistema de filtrado de gases que logra una reducción certificada del 99% de las partículas residuales de la combustión.

Parámetro ambiental

Las normas Euro 5 fueron establecidas por la Comisión Europea y obligan a las terminales automotrices a reducir en hasta un 80% de las partículas emitidas en la combustión de motores nafteros y diésel.

En el transporte marítimo, el mayor responsable de la huella de carbono, está regulado por las exigencias de la Organización Marítima Internacional (OMI) que impone el cumplimiento de la reducción al mínimo del óxido de azufre derivado de la combustión del bunker (combustible marítimo): 0,5% a partir del 1° de enero de 2020.

Mientras las compañías marítimas evalúan cómo instrumentar sistemas de filtrado y lavadores para cumplir con la normativa, Jan de Nul optó por construir esta draga de succión con un sistema de propulsión eléctrico-diésel, potenciado con un sistema de filtrado que califica como embarcación de emisiones “ultra bajas” que, no sólo cumple de manera anticipada con las normas de la OMI sino que son tan amigables con el medio ambiente como los motores de autos que cumplen con la norma Euro V –más exigente que las normas OMI–.

De esta manera, el funcionamiento de los motores de la draga alcanza niveles de limpieza en sus emisiones muy superiores al ya amigable gas natural licuado (GNL), alternativa que busca extenderse en los buques en reemplazo del fuel oil pesado actual.

Diseño

La Alfonso de Alburquerque es una draga de succión por arrastre de 3500 metros cúbicos de capacidad hasta una profundidad de 27,6 metros.

Sus propulsores, bombas de dragado y de chorro se accionan de manera eléctrica y se controlan con convertidores de frecuencia. La energía es aportada por tres grupos electrógenos diésel, y un sistema de control inicia y detiene los conjuntos automáticamente según el requerimiento de potencia, y como resultado el consumo de fuel oil es ostensiblemente más bajo que el resto de su clase.

Los gases de escape se limpian con un sistema catalítico (reducción catalítica selectiva, o SCR en inglés) junto con un filtro de partículas de diésel (DPF, en inglés). El SCR reduce las emisiones de azufre a los niveles establecidos por la exigente Euro V, en tanto que el filtro elimina las partículas, también al nivel de la norma comunitaria.

Compromiso

“Esta inversión reafirma nuestro compromiso permanente con la Argentina y marca un nuevo hito de nuestra presencia desde hace 25 años, con dragas de última generación e ingeniería de primer nivel aplicada a la profundización de las vías navegables y la mejora en los canales de acceso a los puertos del país”, indicaron fuentes de la compañía.

“Esta no sólo permitirá mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas, al permitir mayores volúmenes embarcados por la mejora en el calado, sino que sobre todo es una muestra de nuestro apego por la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente”, concluyeron.

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