Distintos importadores, estudios contables especializados en materia aduanera y especialistas en comercio internacional vienen advirtiendo sobre ciertas inconsistencias en la aplicación del Impuesto PAIS.

Este impuesto creado por ley en 2019, y que tiene como característica principal la delegación de facultades del Congreso al Poder Ejecutivo para modificar su alcance y alícuotas, vence el 23 de diciembre de 2024. Por un lado, el ministro de Economía, Luis Caputo, prometió una baja generalizada de la alícuota al 7% si se aprobaba la Ley Bases, en discusión en el Senado al cierre de esta edición. Por otro lado, resta la incógnita de saber si se eliminará definitivamente o, si en el debate de fines de año del presupuesto 2025, se decidirá su prórroga.

Como fuere, el Impuesto PAIS no se aplica a las importaciones, sino a las operaciones de cambio que se tramitan para, por ejemplo, importar bienes y servicios, con una alícuota en general del 17,5% sobre el monto de divisas que deben adquirirse para pagar la importación. 

Pago a cuenta

No obstante, el debate que surge es que si bien el hecho imponible es justamente la compra de divisas, la norma obliga a un pago a cuenta del impuesto en el momento en que se oficializa el despacho de importación. Este pago a cuenta es por el 16,625%, o el 90% de la alícuota.

Lo que se repite a menudo es que los importadores pagan el impuesto a través de la percepción automática por parte de la Aduana pero luego, a la hora de pagar las importaciones, no recurren a las divisas por el mercado único y libre de cambios sino a través de los dólares financieros como el CCL.

De esta manera, al no haberse configurado el hecho gravado, los importadores deben recurrir a la AFIP para tramitar la devolución de los pagos a cuenta del Impuesto PAIS, y no son pocos los que encontraron no sólo resistencia sino desconocimiento, siendo derivados por la Aduana a los mostradores de la DGI, y viceversa.