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Mientras el colapso generalizado de las cadenas globales de suministro persiste y las cargas enfrentan costos altísimos en los fletes, las navieras exhiben rentabilidades extraordinarias al punto tal que varias voces del sector manifiestan su preocupación sobre el estado general de la industria y analizan, a la vez, qué tan profundo es el impacto de un sector concentrado e integrado.

En este contexto, las autoridades regulatorias de la competencia Estados Unidos, la Unión Europea y China se reunieron el 7 de este mes para la “Quinto Encuentro Global sobre Regulación Marítima”.

Estos encuentros se realizan cada dos años desde 2013, y participan los más altos funcionarios de la Comisión Marítima Federal (FMC) norteamericana, de la Dirección General de la Competencia de la Comisión Europea, y de la Oficina de Transporte por Agua del Ministerio de Transporte chino.

Las históricas alzas en los fletes internacionales y en los charteos de buques, demoras en las cadenas de suministro y falta de disponibilidad de equipos, la congestión en las terminales portuarias y la persistencia de los rebrotes de coronavirus -que agregan más presión a las operaciones internacionales- fueron temas excluyentes de la agenda.

La Comisión Europea, representada por Henrik Mørch, director de Transporte, Correos y Otros Servicios de la Dirección General de Competencia, emitió un escueto comunicado, sintetizando la evolución del sector marítimo desde el inicio de la pandemia, “incluidos los desafíos que enfrenta el sector del transporte internacional de contenedores y problemas más amplios de las cadenas de suministro marítimas”.

Puntos de vista

“Los participantes coincidieron en que la pandemia presentaba a los operadores de compañías navieras, puertos y servicios logísticos desafíos excepcionales, tanto en las rutas hacia y desde la UE como en otras partes del mundo. Intercambiaron puntos de vista sobre las respectivas acciones emprendidas por sus jurisdicciones, así como perspectivas y perspectivas de futuro, incluyendo posibles acciones para incrementar la resiliencia del sector”, puntualizaron desde el Ejecutivo comunitario.

Algo más elocuente fue la oficina de la FMC, tal vez la más activa de las 3 agencias que regulan la competencia en los principales tráficos marítimos mundiales a partir de acciones concretas iniciadas por el mismo presidente norteamericano, Joe Biden.

El presidente de la FMC; Daniel B. Maffei, informó que en la reunión virtual se analizó la situación actual de “la oferta y la demanda” al tiempo que se identificaron “los cuellos de botella en la cadena de suministro y las causas de las interrupciones del servicio”.

Compartir información

“El desempeño de los transportistas marítimos para satisfacer la demanda histórica de sus servicios y los costos inusualmente altos para mover contenedores son de interés y preocupación para los reguladores, legisladores y el público en todo el mundo. La sesión de hoy de la Cumbre Regulatoria Global brindó a las autoridades claves de Competencia, responsables de la supervisión de la industria del transporte de contenedores, la oportunidad de compartir información sobre lo que sus respectivos regímenes de monitoreo y aplicación están observando en el mercado y comparar conclusiones sobre el comportamiento de los transportistas”, dijo Maffei.

La FMC lanzó un programa de auditoría y monitoreo sobre las líneas marítimas a partir de las quejas de cargadores por los extracostos aplicados por conceptos de “demoras”. Nueve de las principales líneas marítimas son investigadas por el organismo marítimo norteamericano para verificar “prácticas injustas” en la prestación de servicios.

Pero tras el anuncio de esta decisión, en julio pasado, la oficina regulatoria dobló la apuesta en agosto para obtener más detalles en relación con la congestión en las terminales y los recargos percibidos por las compañías marítimas. Ocho de ellas fueron convocadas a dar explicaciones: CMA CGM, Hapag-Lloyd, HMM, Matson, MSC, OOCL, SM Line y Zim.

La regulación norteamericana obliga a comunicar cambios tarifarios con una antelación de al menos 30 días. “Escuchamos cada vez más denuncias de que transportistas marítimos instrumentan tarifas adicionales, como “recargos por congestión”, sin previo aviso o explicación”, explicó Maffei en un comunicado de prensa.