El comercio global experimenta una giro estructural: los servicios dominan la matriz productiva. Según el último “Global trade update” de la UNCTAD, los intangibles explicaron el 71% de los insumos intermedios globales en 2022. Lejos de ser un fenómeno estadístico aislado, la participación de los servicios sobre las exportaciones mundiales totales trepó del 23% en 2015 al 27% en 2025.

La logística, las finanzas, el diseño y la gestión de datos operan hoy directamente imbricados en los bienes físicos que las empresas producen y exportan. El informe evidencia que el contenido de servicios como insumo intermedio en las exportaciones alcanza el 33% del valor agregado en las economías desarrolladas. En contraste, los países en desarrollo registran un 27% y los Países Menos Adelantados (PMA) exhiben apenas un 13%.

La brecha digital como barrera aduanera

El intercambio transfronterizo de servicios entregables digitalmente creció a un ritmo anual del 7,1% durante la última década, coronándose hoy como el 56% de las exportaciones globales de servicios. Sin embargo, la distribución de la torta comercial refleja una asimetría alarmante.

Mientras que en el mundo desarrollado las prestaciones digitales concentran el 61% de la canasta exportadora de servicios, en los PMA la cifra cae abruptamente al 16%. El volumen general de servicios exportados por este último grupo creció apenas al 3% anual en la última década, licuando su cuota global a un marginal 0,6% en 2025.

Fractura regulatoria tras la cumbre de la OMC

El marco institucional global acusó el impacto de la velocidad tecnológica. La 14° Conferencia Ministerial (MC14) de la OMC, celebrada en marzo de 2026, culminó sin el consenso necesario para prolongar la moratoria a los derechos de aduana sobre las transmisiones electrónicas, determinando el fin formal de dicha exención.

Frente a la parálisis multilateral, la diplomacia comercial se inundó de reglas paralelas. Tras el colapso en la MC14, 66 miembros traccionaron el Acuerdo sobre Comercio Electrónico para incorporarlo al marco de la OMC, al tiempo que 24 países formalizaron un pacto independiente para mantener la moratoria arancelaria y definir, por primera vez entre ellos, qué constituye exactamente una transmisión electrónica.

Esta “balcanización” engrosa la burocracia de los operadores comerciales: el 55% de los 487 acuerdos comerciales preferenciales firmados entre 2000 y 2025 incluye disposiciones sobre comercio digital o electrónico. Desde 2020, el 90% de los países desarrollados y el 62% de las naciones en desarrollo rubricaron tratados con capítulos digitales, configurando un terreno normativo de alta complejidad y difícil navegabilidad técnica.