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El sistema energético hidrocarburífero que predominó mundialmente hasta la década de 2010 está pivoteando definidamente hacia las energías renovables, y posiblemente éstas estén totalmente afianzadas hacia el 2040. Ello obliga a dar algunos pasos intermedios que deberían considerarse en la actualidad.

La primera aclaración que debe hacerse: cada vez que surgieron nuevos métodos de generación de energía, los viejos sistemas no mermaron ante la aparición de esas nuevas fuentes de energía.

El mundo pasó por grandes cambios al respecto: se pasó de la leña al carbón y luego, otra gran inflexión fue el cambio del carbón y el vapor por el consumo de hidrocarburos y electricidad.

Sin embargo, las transiciones siempre fueron paulatinas, superpuestas. Es de prever que el mercado hidrocarburífero tome medidas competitivas como la adecuación de precios, para permanecer en el mercado. De modo tal que si bien se prevé una transformación del sistema energético global para la década de 2040, la misma no sería significativa hasta el 2030. Con lo cual resta aún una década para gestionar la transición inicial. 

Esto quiere decir que durante el proceso actual del transporte marítimo hacia fuentes de energía sin carbono, el consumo de hidrocarburos no disminuiría automáticamente.

No proporcional

No obstante es evidente que el mundo seguirá accionando para disminuir el daño ecológico que estos últimos ocasionan. Por tanto, es de esperar que mientras se recorra la transición hacia nuevas fuentes de energía, la disminución de las emisiones de carbono no sea necesariamente proporcional sin un accionar determinante por parte de la actividad naviera. 

Podemos pensar entonces que durante la transición desde los hidrocarburos hacia las energías renovables habrá un largo período (del 2020 al 2030) de políticas y acciones para la descarbonización. Esto ya se viene observando a partir de la entrada en vigencia del Anexo VI de MARPOL (abreviación de “contaminación marítima” en inglés, que refiere al “Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques”).

Se puede ver inclusive la tendencia que los traders de combustibles más importantes del mercado están proponiendo, como acciones sancionatorias para fomentar el consumo de energías más limpias, así como también la aparición de importantes fondos internacionales de fomento para proyectos que atiendan la reducción de emisiones de CO2.  

Situación regional

Ahora bien, ¿Cómo llega el conjunto de países de la Hidrovía Paraná-Paraguay a esta década 2020-2030?

Luego de largos años de trabajo, el Comité Intergubernamental de la Hidrovía (CIH) está a punto de implementar los Anexos I y II de MARPOL en su área de competencia. Anexos que la Organización Marítima Internacional (OMI) comenzó a discutir hace 37 años para prevenir las contaminaciones ambientales generadas por buques con hidrocarburos y con sustancias nocivas líquidas transportadas a granel (NLS) –sobre estas últimas, el anexo entró en vigencia el 1° de enero de 2007–.

Frente a la inminente finalización de dichos estudios para legislar regionalmente en cuanto a la protección ambiental, sería conveniente que el CIH vaya introduciendo en agenda las cuestiones relativas al Anexo VI de MARPOL sobre prevención de la contaminación aérea generada por buques, la descarbonización y la reducción de gases de efecto invernadero (GHG) generada por todos los medios de transporte de la zona de influencia de la HPP. De tal manera, se podría adecuar el timing habitual de dicho organismo regional con el del resto del mundo.

Trabajadores

En este contexto, un marino que ingresa al mercado laboral en nuestros días, muy posiblemente desenvolverá la mayor parte de su carrera profesional en un mundo energético completamente diferente al actual. Por lo que es más que necesario llevar adelante un acompañamiento de los avances tecnológicos globales, en los ámbitos regionales del Cono Sur.

Para lograr dicho objetivo, los trabajadores argentinos (bolivianos, brasileños, paraguayos y uruguayos) necesitan tener el apoyo adecuado de sus industrias combinado con un marco regulatorio regional propicio. El desafío del CIH debería ser no solamente atender la tendencia global, en tiempo y forma, sino también ayudar a que los habitantes de esta parte del mundo tengan acceso a los inminentes requerimientos del mercado laboral que comenzarán en esta coyuntura energética.


El autor es perito naval. Asesor del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo