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Hannah, Laura, Sally, Teddy, Gamma Delta, Epsilon, Zeta y Eta. Además del año del coronavirus, 2020 quedará en la historia como el año record de “tormentas con nombre” en el Atlántico, dato que sirve para confirmar que lejos de ser una “sensación”, el cambio climático es una realidad palpable.

¿Qué significa que una tormenta tenga nombre propio? Que su intensidad es lo suficientemente potente como para darle una identidad propia: si las velocidades de viento superan los 34 nudos (62 km/h), se denominarán tormentas tropicales; si esa cifra es mayor a 64 nudos (119 km/h), serán clasificadas como huracanes.

Según explica un artículo reciente de Periodistas por el Planeta, el término general para esas poderosas tormentas es “ciclón tropical”, aunque en el Atlántico se conocen como huracanes, y en otros lugares se denominan ciclones o tifones.

Cambio climático, el factor determinante

El trabajo explica que el cambio climático está afectando a las tormentas tropicales y a los huracanes de varias maneras, y podría ser un factor determinante del gran número de tormentas que se han producido en el Atlántico este año.

Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Foto de David Mark/ Pixabay

Mientras que el número de ciclones tropicales en todo el mundo se ha mantenido en gran medida constante a nivel mundial durante el último siglo, en la cuenca del Atlántico ha habido un aumento en el número de tormentas con nombre desde 1980.

Algunos científicos relacionan el número récord de tormentas en 2020 con el aumento de las temperaturas oceánicas, que están batiendo récords todos los años debido al cambio climático provocado por el hombre.

Periodistas por el Planeta explica que la tormenta Theta, que se acaba de formar en el Atlántico, es la 29ª tormenta con nombre del año, lo que significa que la temporada de huracanes del Atlántico de 2020 estableció un récord en el número de tormentas con nombre en un año (el récord anterior es de 2005).

Incrédulos

Vale la pena que quienes aún dudan de la existencia del cambio climático y su impacto, repasen algunos de los datos divulgados por la asociación civil que nació en 2018.

Entre los daños causados por las tormentas de este año se cita:

  • El huracán Laura, un huracán de categoría 4, tocó tierra en Louisiana (EE.UU.), en agosto, matando a 77 personas, desplazando a miles y causando un costo estimado de más de US$14.000 millones. Después de dos meses, más de 6500 personas afectadas seguían viviendo en refugios.
  • Dos semanas después de Laura, el huracán Sally golpeó Alabama, afectando también a Florida, Mississippi y Louisiana, también en los EE.UU.. Causó 8 muertes y daños por más de US$5000 millones.
  • El huracán ETA fue, hasta ahora, el huracán más fuerte de la temporada 2020, empatado con el huracán Laura. Alcanzó la categoría 4 después de una rápida intensificación, convirtiéndose en uno de los huracanes de noviembre más fuertes que se hayan registrado. Golpeó a América Central, causando al menos 130 muertes.
  • Algunas regiones de los EE.UU. se vieron especialmente afectadas. Louisiana, por ejemplo, fue golpeada por 5 tormentas con nombre durante la temporada, estableciendo un nuevo récord. Muchas de esas tormentas se produjeron con sólo unas pocas semanas de diferencia entre ellas.
  • Si bien EE.UU. se ha visto gravemente afectado este año, las tormentas han causado graves daños en toda América, incluidos Belice, las Bermudas, Canadá, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.

Otros factores

Los científicos también señalan otros factores que pueden estar aumentando el número de ciclones tropicales en la región tanto a largo como a corto plazo, en particular una reducción regional de la contaminación atmosférica desde el decenio de 1980, que ha permitido un mayor calentamiento de los océanos, y el ciclo meteorológico de La Niña, que puede ser un factor este año.

El Profesor Michael Mann, Director del Centro de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad Estatal de Pennsylvania (EE.UU.) recordó que en su pronóstico estadístico de pretemporada habían previsto hasta 24 tormentas con nombre, pero que el total real ya superó esa cifra.

“El alto conteo se basó en el inusual calor del Atlántico tropical (el calentamiento causado por el hombre es, al menos en parte, responsable de ello), combinado con la probabilidad de condiciones favorables de La Niña”, explicó.

Alimento para huracanes

“A medida que continuamos calentando el planeta y el Atlántico tropical, hay más energía para alimentar más y más fuertes tormentas tropicales y huracanes. Cuando tenemos un evento de La Niña, como este año, refuerza el impacto que el cambio climático está teniendo y tenemos el tipo de temporadas de tormentas devastadoras que estamos presenciando”, detalló Mann.

A pesar de que Estados Unidos es de los países que más tormentas sufre, el presidente Donald Trump insiste con que el cambio climático no existe. Foto: David Mark/ Pixabay

Por su parte, Kevin Trenberth, distinguido científico principal del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, dijo: “Con el calentamiento global de las actividades humanas, hay más energía disponible que promueve una mayor actividad de los huracanes. Esto puede manifestarse de varias maneras tanto para estaciones enteras como para tormentas individuales: mayor número, más intensidad, más grande, más duradero y, en todos los casos, mayores precipitaciones y potencial de inundación”.

Trenberth señaló que este año el número de tormentas en el Atlántico ha sido excepcional.

“Todos los huracanes eliminan el calor del océano en forma de enfriamiento por evaporación, que proporciona el combustible para la tormenta mediante el calentamiento latente, y las tormentas muy grandes e intensas dejan tras de sí una estela fría pronunciada, en detrimento de las tormentas posteriores. La capacidad de las tormentas de encontrar océanos vírgenes aumenta sus perspectivas de desarrollo”, detalló.

Lluvias más intensas

Los expertos explican que la atmósfera del planeta se está calentando como resultado de las emisiones de carbono, y que una atmósfera más cálida puede contener más agua, provocando lluvias extremas durante los ciclones, lo que aumenta la amenaza de inundaciones.

Los científicos relacionan directamente el aumento de la humedad atmosférica con el cambio climático causado por el hombre.

El número de precipitaciones sin precedentes a nivel mundial ha aumentado considerablemente en los últimos decenios como consecuencia del calentamiento del planeta, y los especialistas predicen que las precipitaciones de los ciclones aumentarán con el continuo cambio climático.

Aumento de las mareas de tempestad

Las posibles mareas de tempestad de los ciclones suelen ser las amenazas más peligrosas de la tormenta.

El aumento de las mareas de tempestad relacionadas con el cambio climático puede deberse a la subida del nivel del mar, al aumento del tamaño y al incremento de la velocidad de los vientos de las tormentas.

El nivel del mar mundial ya aumentó 23 cm como resultado de las emisiones humanas de carbono, lo que aumenta drásticamente la distancia que pueden alcanzar las mareas de tormenta.

Así las cosas, resulta imperativo tomar cartas en el asunto. Más allá de la opinión de los negacionistas, el cambio climático existe –hay pruebas concretas de ello- y genera consecuencias cada vez más graves para la supervivencia de la especie humana.