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El almanaque 2019 del cambio climático es tremendo. Tremendamente costoso. Se paga con dinero, pero también con vidas.

Tal como advirtió Tanya Steele, directora ejecutiva de WWF Reino Unido (Fondo Mundial para la Naturaleza)   , somos la primera generación en saber que estamos destruyendo nuestro planeta y la última que puede hacer algo al respecto.

Algunas señales parecen alentadoras. Por ejemplo, que en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial (WEF) que se realiza en Davos, Suiza, hasta mañana, la cuestión sea uno de los temas centrales.

Durante tres días, en medio de los Alpes, la convocatoria reúne a más de 3000 líderes mundiales de la política, el gobierno, la sociedad civil, la academia, las artes y la cultura, y los medios de comunicación.

Allí se cruzaron esta semana el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la activista sueca Greta Thunberg.

Poco después de que el presidente Trump diera su discurso en el Foro de Davos, Greta Thunberg, la activista climática sueca de 17 años que dirige un movimiento global de huelgas escolares que pide una acción ambiental urgente, dijo a los líderes presentes: “Nuestra casa todavía está en llamas. Sus inacciones están alimentando las llamas por hora, y les estamos diciendo que actúen como si amaran a sus hijos por encima de todo”.

Y aunque Trump insista en minimizar la situación –en su discurso calificó de “profetas de la fatalidad” a quienes reclaman acciones para revertir el cambio climático”, pidió que se rechacen las “predicciones del apocalipsis” y reiteró que EE.UU. defenderá su economía- la postura de la mayoría de los participantes del encuentro va en otro sentido.

El podio de los desafíos

En el tercer día de reunión, los líderes gubernamentales y empresariales compartieron sus prioridades para el próximo año, incluido abordar el desafío ambiental, la paridad de género y garantizar la paz y la seguridad.

Antes de que comenzara el Foro, WWF, la organización de conservación más grande del mundo, hizo un llamado a los líderes que participarían de la reunión para que “tomen medidas urgentes y sin precedentes en 2020 frente a las emergencias interconectadas del clima y la naturaleza”.

En medio de la creciente preocupación pública sobre los impactos de las actividades humanas en nuestro planeta y el consenso científico de que nuestra relación con la naturaleza es peligrosamente desequilibrada, la WWF calificó de “alarmantes” las cifras que demuestran nuestro impacto perjudicial sobre la naturaleza.

“Ya hemos perdido más de la mitad de nuestros bosques y arrecifes de coral. Dos tercios de los grandes ríos del mundo ahora están contenidos por represas. Desde 1970, las poblaciones de vida silvestre han disminuido en promedio un 60%, y un millón de especies están en peligro de extinción”, señaló la organización.

Cuando el futuro es hoy

Muchas veces se dice que el riesgo que representa para los humanos la pérdida de biodiversidad y el cambio climático es incalculable, y generalmente se plantea la preocupación sobre el futuro. Sin embargo, para ambas cosas hay respuestas.

Organizaciones como WWF explican que si bien es cierto que los fenómenos meteorológicos extremos (inundaciones, sequías, tifones) son los que captan la atención del mundo, la degradación del suelo, las prácticas agrícolas o pesqueras insostenibles y el colapso del ecosistema impactan tanto el bienestar humano y la prosperidad como los primeros.

Respecto del futuro, organizaciones como WWF explican que si bien es cierto que los fenómenos meteorológicos extremos (inundaciones, sequías, tifones) son los que captan la atención del mundo, la degradación del suelo, las prácticas agrícolas o pesqueras insostenibles y el colapso del ecosistema impactan tanto el bienestar humano y la prosperidad como los primeros, y los más pobres del mundo son los que lo sienten con mayor intensidad.

Y sobre calcular los costos, un reciente informe elaborado por Christian Aid y distribuido por la organización Periodistas x el Planeta lo resume de modo magistral.

En “Counting the Cost” (Contando el Costo), se analizan 15 de los eventos extremos de 2019 relacionados con el cambio climático. Son los que tienen los mayores costos humanos y financieros, por encima de los mil millones de dólares.

Mayor pérdida de vidas

  • Inundaciones en el norte de la India. Obligaron a más de tres millones de personas a abandonar sus hogares y mataron a casi 2000. Los daños se estimaron en más de US$10.000 millones.
  • Ciclón Idai. Azotó el sur de África en marzo y fue uno de los ciclones más mortíferos del hemisferio Sur de los que se tiene registro. Mató a 1300 personas y causó daños por más de US$2000 millones.
  • Huracán Dorian. Mató a 673 personas, la gran mayoría en las Bahamas.

Más costosos

  • Incendios forestales en California. Costaron US$25.000 millones y dejaron a millones de personas sin electricidad.
  • Tifón Hagibis, en Japón. Causó daños por valor de US$15.000 millones y mató a 98 personas.
  • Inundaciones en el Medio Oeste y el Sur de Estados Unidos. Provocaron una gran perturbación en las cosechas del país y costaron aproximadamente US$12.500 millones.

Cada uno de los eventos fue vinculado con el cambio climático. En algunos casos, los estudios científicos calcularon el grado en que el cambio climático hizo que los eventos fueran más probables o más fuertes, mientras que en otros casos, los científicos establecieron una conexión entre el evento y las tendencias asociadas con el cambio climático.

El trabajo sostiene que el año pasado, el mundo siguió contando el costo del colapso climático.

Más allá del costo monetario, el clima extremo impulsado por el cambio climático mató a miles de personas en todo el mundo.

El clima extremo, impulsado por el cambio climático, golpeó a todos los continentes poblados en 2019, matando, hiriendo y desplazando a millones de personas y causando miles de millones de dólares en daños económicos, según el reporte.

Descomposición climática

“Contando el costo 2019: un año de descomposición climática”, identifica 15 de las sequías, inundaciones, incendios, tifones y ciclones más destructivos del año, cada uno de los cuales causó daños por más de mil millones de dólares (y siete de los cuales costaron más de US$10.000 millones cada uno).

Sin embargo, se advierte que es probable que esas cifras sean subestimadas ya que en algunos casos incluyen sólo las pérdidas aseguradas y no tienen en cuenta los costos de la pérdida de productividad y las pérdidas no aseguradas.

La mano del hombre

Todos esos desastres están relacionados con el cambio climático causado por el hombre.

En algunos casos, los estudios científicos han demostrado que el cambio climático ha hecho que el evento en particular sea más probable o más fuerte, por ejemplo con el ciclón Idai en África y las inundaciones en la India y los Estados Unidos.

En otros, el evento fue el resultado de cambios en los patrones climáticos -como temperaturas más altas y reducción de las precipitaciones que hicieron más probable que se produjeran incendios o temperaturas del agua más cálidas que sobrecargaron las tormentas tropicales- que son en sí mismos consecuencias del cambio climático.

El ciclón Idai, que devastó poblaciones enteras a su paso por Mozambique, Malawi y Zimbabue, causó al menos 2,8 millones de afectados, según los cálculos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

El trabajo relata que en enero se produjeron inundaciones en la Argentina y Uruguay que obligaron a 11.000 personas a abandonar sus hogares y en Australia, donde algunos lugares recibieron más lluvias que en cualquier otro momento desde que se iniciaron los registros en 1888.

En marzo, la tormenta Eberhard arrasó Europa, mientras que el ciclón Idai causó muerte y devastación en Zimbabwe, Mozambique y Malawi.

EE.UU. e Irán, unidos

Las inundaciones comenzaron a acumular enormes pérdidas financieras en el Medio Oeste de Estados Unidos (US$12.500 millones) y en Irán (US$8300 millones).

En mayo y junio se produjeron US$28.000 millones de dólares de daños en Asia: el ciclón Fani azotó la India y Bangladesh, algunas partes de China experimentaron las mayores precipitaciones de los últimos 60 años y en el norte de la India, un monzón más fuerte de lo habitual provocó inundaciones que mataron a 1900 personas.

En septiembre y octubre, los tifones Faxai y Hagibis causaron más de US$20.000 millones de daños en Japón, además de perturbar la Copa del Mundo de Rugby que se estaba celebrando en ese país.

En América del Norte, el huracán Dorian causó destrucción a lo largo de la costa este desde las Bahamas hasta Canadá, matando a 673 personas.

El evento más caro tuvo lugar a finales de año con daños por valor de US$25.000 millones causados por los incendios forestales en California durante octubre y noviembre.

No hay quien se salve

El año pasado quedó demostrado que ningún continente es inmune al calentamiento global y sus impactos.

“Es vital que los países den un paso adelante y entreguen planes de acción más fuertes y una ambición mucho mayor antes de la cumbre de la COP26 en Glasgow, en noviembre”, advirtió Adelle Thomas, Directora del Centro de Investigación sobre el Cambio Climático de la Universidad de las Bahamas.

“En 2019 se vieron eventos climáticos extremos aún más profundos alrededor del mundo que en 2018, incluyendo incendios forestales desde el Amazonas hasta el Ártico, devastadores fuera de temporada, incendios forestales simultáneos en California y Australia, olas de calor en invierno y supertormentas devastadoras. Cada día nos recuerdan aparentemente el costo de la inacción climática en forma de extremos climáticos siempre amenazantes provocados por el cambio climático”, comentó el profesor Michael Mann, director del Centro de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad Estatal de Pennsylvania.

“Este informe es una importante advertencia sobre los sustanciales costos económicos y humanos del cambio climático, costos que los científicos nos dicen que continuarán aumentando a menos que dejemos de quemar combustibles fósiles”, agregó Doreen Stabinsky, profesora de política ambiental global en el Colegio del Atlántico.

“No es de extrañar que los jóvenes de todo el mundo salgan a las calles para exigir que escribamos una historia diferente hacia un futuro mejor, una historia en la que tomemos medidas urgentes e inmediatas ahora para detener las emisiones que están conduciendo a estos devastadores desastres”, concluyó.

Agenda para 2020

Marco Lambertini, Director General de WWF International, está convencido de que los líderes políticos y empresariales reunidos en Davos darán forma a la agenda global para este año.

“Ellos deben manifestar claramente que abordar nuestra emergencia planetaria es su máxima prioridad. Después de todo, también es una emergencia humana. La falta de acción por el medio ambiente amenaza la salud y el bienestar humanos, el desarrollo económico y la prosperidad empresarial”, dijo Lambertini.

El tiempo (y no queda demasiado margen) mostrará si efectivamente la voluntad política es real.