Entre 20 y 50% menos de ingresos por agricultura e inundaciones fluviales más dañinas que los potenciales efectos del aumento del nivel del mar, apenas algunos de los impactos que el cambio climático provocaría sobre la Argentina, que a mediados de siglo podría perder hasta 2,8% de su PBI si las emisiones siguen en aumento.

Si hay algo indiscutido es el carácter democrático del cambio climático: afecta a todos por igual, sin importar tamaño, fortaleza económica o ubicación geográfica. Y una clara señal de ello es que el tema estará en el centro de la agenda de la Cumbre del G20 que se realizará este fin de semana en Italia.

Consecuencias devastadoras

Según el “Atlas de Impactos Climático del G20”, en los próximos 30 años, el aumento de la temperatura tendrá consecuencias devastadoras para los integrantes del Grupo que reúne a las principales economías industrializadas y emergentes del mundo (concentra dos tercios de la población global y 85% del PBI).

La agricultura, el turismo y los sectores costeros son los que más riesgo corren, amenazando el suministro de alimentos, millones de medios de vida y pérdidas del PBI nacional de hasta un 13% para 2100. Por eso, es necesario reducir rápidamente las emisiones para evitar los peores impactos y estabilizar las economías, alertan los expertos.

La Cumbre del G20 –a la que viajó el presidente Alberto Fernández- será la antesala de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), que se realizará entre el lunes y el 12 de noviembre en Escocia.

Impacto sobre los más ricos

El Atlas de Impactos Climáticos del G20, primer estudio de este tipo, recopila proyecciones científicas sobre cómo se manifestarán los impactos climáticos en los países más ricos del mundo en los próximos años. En el informe se constata que, en una senda de altas emisiones, los impactos climáticos se disparan para causar “daños devastadores en todo el G20”.

La investigación muestra que el aumento de las temperaturas y las olas de calor intensas podrían causar graves sequías, amenazando el suministro de agua esencial para la agricultura, causando enormes pérdidas de vidas humanas y aumentando la posibilidad de incendios mortales. En algunos países, esto podría significar que:

  • Las olas de calor duren al menos 10 veces más en todos los países del G20, y las olas de calor en Argentina, Brasil e Indonesia durarían más de 60 veces más en 2050.
  • En la India, el descenso de la producción de arroz y trigo podría provocar pérdidas económicas de hasta 93.527 millones de dólares y una pérdida del 15% de los ingresos de los agricultores para 2050.
  • En Australia, los incendios forestales, las inundaciones costeras y los huracanes podrían aumentar los costos de los seguros y reducir el valor de las propiedades en US$459.000 millones de aquí a 2050.

Campo de producción de arroz. Imagen de Siva Nagarjuna Reddy Pothireddy/Pixabay

Covid-19 x 2

El informe concluye que, si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones de carbono, las pérdidas del PBI debidas a los daños climáticos en los países del G20 aumentarán cada año, hasta alcanzar al menos un 4% anual en 2050, y podría llegar a más del 8% en 2100, lo que equivale al doble de las pérdidas económicas sufridas por el bloque a raíz del Covid-19.

Algunos países se verán aún más afectados, como Canadá, que podría ver mermado su PBI en al menos un 4% para 2050 y más del 13% -133.000 millones de euros- para 2100.

En la misma línea, un informe del Centro Euromediterráneo de Cambio Climático (CMCC), el principal centro de investigación italiano sobre el cambio climático, explica que “los impactos climáticos destrozarían a los países del G20 si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones”.

Panorama sombrío

La investigación del CMCC, Punto Focal Nacional del IPCC (el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático), menciona que desde la erosión de las costas hasta la propagación de enfermedades tropicales, todos los países del G20 están en riesgo por los impactos del cambio climático, y detalla:

  • En Europa, las muertes por calor extremo podrían pasar de 2700 al año a 90.000 en 2100, en un escenario de altas emisiones.
  • En 2050, las capturas potenciales de peces podrían reducirse en una quinta parte en Indonesia, lo que supondría el desarraigo de cientos de miles de medios de vida.
  • El aumento del nivel del mar podría destrozar las infraestructuras costeras en 30 años, y Japón perdería US$467.000 millones y Sudáfrica US$942 millones para 2050, en una trayectoria de altas emisiones.

Políticas de bajas emisiones

Por el contrario, cuanto más rápido adopten los países del G20 las políticas de bajas emisiones de carbono, menor será el impacto climático en cascada y más manejable, sostienen los especialistas.

En el estudio se explica que si se limita el aumento de la temperatura a 2°C, el costo de los impactos climáticos en el G20 podría descender a tan sólo 0,1% de su PBI total en 2050 y al 1,3% en 2100. En el Acuerdo de París, firmado en 2015, los países acordaron limitar el calentamiento global a “muy por debajo” de los 2°C. Sin embargo, las políticas y promesas actuales sitúan al mundo en la senda de los 3°C, añaden.

“Desde las sequías, las olas de calor y el aumento del nivel del mar, hasta la disminución de los suministros de alimentos y las amenazas al turismo, estos resultados muestran la gravedad del cambio climático que afectará a las mayores economías del mundo, a menos que actuemos ahora. Como científicos, sabemos que sólo una acción rápida para atajar las emisiones y adaptarse al cambio climático limitará los graves impactos del mismo. En la próxima Cumbre, invitamos a los gobiernos del G20 a que escuchen a la ciencia y pongan al mundo en la senda de un futuro mejor, más justo y más estable”, dijo Donatella Spano, integrante de la CMCC y coordinadora del informe.

Durante el fin de semana, en Roma, se realizará la Cumbre de Líderes del G20, con foco en la recuperación global postpandémica y con el cambio climático al tope de la agenda.

Ventana de oportunidad

Laurence Tubiana, directora de la Fundación Europea del Clima y una de las artífices del Acuerdo de París, hizo una advertencia: “La ventana para actuar se está cerrando rápidamente. Mientras los países del G20 incentivan la recuperación económica post Covid-19 y preparan planes climáticos de cara a la COP26, se enfrentan a una elección urgente: proteger la economía mundial y hacer una rápida transición hacia un futuro bajo en carbono; o descarrilar la economía mundial aplicando políticas contaminantes. Es hora de que el G20 convierta su agenda económica en una agenda climática”.

El “Atlas de Riesgo Climático del G20” ofrece una imagen completa de las tendencias históricas y los cambios futuros en el clima en todo el Grupo, utilizando la literatura y los datos disponibles, y consolidando la información específica de cada país dentro de una estructura homogénea y flexible.

Capítulo Argentina

A continuación, los puntos sobresalientes del Capítulo Argentina, país al que se describe como “líder en la producción de alimentos”, que cuenta con abundante tierra fértil, junto con importantes recursos hídricos:

  • Argentina podría sufrir pérdidas sistémicas e impactos negativos en el crecimiento debido al cambio climático. Las pérdidas del PBI a mediados de siglo podrían ser de hasta el 2,8% del PBI en un escenario de altas emisiones. Para finales de siglo, se prevé que el PBI disminuya en un 2,5% en un escenario de bajas emisiones y 8,2% del PBI en un escenario de altas emisiones”, dice el informe.
  • Con el 47% de la tierra utilizada para la agricultura, y casi el 7% del PBI producido por la agricultura, la silvicultura y la pesca, los impactos del cambio climático en la agricultura representan un riesgo importante para la economía en general.
  • Se estima que un aumento de la temperatura consistente con un escenario de emisiones medio (entre 2°C y 3°C) puede reducir los ingresos netos de la agricultura entre un 20% y un 50%. Sin embargo, Argentina es también el tercer exportador mundial de soja y el segundo de maíz, dos cultivos que, a igualdad de otros factores, responden bien al aumento de las temperaturas. De hecho, se prevé que el rendimiento de ambos cultivos aumente aún en un escenario de altas emisiones.
  • La producción de trigo es más volátil: se prevén disminuciones a mediados de siglo, pero podrían registrarse ganancias potenciales a finales de siglo en un escenario de altas emisiones debido al efecto de fertilización del CO₂.

Productividad agrícola

  • Los incrementos de temperatura, la disminución de la media de precipitaciones anuales, la intensificación de los eventos extremos como las olas de calor y sequías, afectan la variabilidad de la producción con una tendencia a rendimientos más bajos para muchas especies cultivadas, acompañada de una probable reducción de la calidad de los alimentos.

En uno de los pasajes del trabajo, se explica que ante el aumento de temperaturas, los cultivos responden con cambios en la duración de la temporada de cultivo, la aparición temprana de fases fenológicas y un posible desplazamiento de las zonas de cultivo hacia latitudes y altitudes mayores donde las condiciones de crecimiento sean más benignas.

Se dice, sin embargo, que los impactos varían significativamente dependiendo de la zona geográfica y de los cultivos específicos. Se prevé, por caso, que el cambio climático afecte la productividad de varios cultivos importantes, lo que podría compensarse en parte con el efecto fertilizante del aumento de CO2.

Maíz

Se prevé que el rendimiento del maíz disminuya en casi todas las áreas, excepto en algunas zonas centrales costeras donde los patrones de precipitación durante la temporada de cultivo se mantienen constantes.

Soja

Los cultivos de soja podrían beneficiarse con el cambio climático, con aumentos de hasta un 10% de productividad en la región pampeana, donde se esperan aumentos en las precipitaciones estivales.

Trigo

El trigo experimentará algunos incrementos de rendimiento en la región pampeana y descensos generales fuera de esta región, en particular en las zonas más septentrionales.

Las proyecciones destacan también el aumento de largas sequías invernales con menores precipitaciones durante la primavera en las regiones centrales, que podrían plantear importantes riesgos para la productividad del trigo.

Viñedos

El rendimiento y la calidad de las uvas pueden sufrir diversos impactos, favoreciendo a las regiones vitivinícolas con climas más fríos. Esta situación puede provocar que las regiones vitivinícolas se desplacen hacia zonas más frías (de mayor latitud o altitud).

Estrés hidrológico

En otro de los párrafos se advierte que las temperaturas más altas normalmente exigen un aumento de la demanda de riego debido a una mayor evapotranspiración de las plantas y a la expansión de las superficies bajo riego, lo que implicaría mayor presión sobre la extracción de agua del sector agrario para mantener la producción agrícola y garantizar la seguridad alimentaria.

“Actualmente el riego es bastante limitado y cubre alrededor del 5 % de las zonas agrícolas de Argentina. Los sistemas agrícolas bajo riego (como el cultivo de viñedo en el oeste) han permitido que la productividad agrícola se intensifique considerablemente. El aumento de la demanda de agua asociada a la expansión de las tierras bajo riego en el futuro requerirá prácticas de adaptación que favorezcan un uso eficiente del agua para limitar el aumento del estrés sobre los recursos hídricos”, agregan los expertos.

Un informe indica que, por el cambio climático, la Patagonia podría experimentar una reducción del turismo vinculado a la montaña y a los deportes de invierno, debido al retroceso de los glaciares y la tendencia a la disminución de las precipitaciones y la nieve. Imagen de Adam Derewecki/Pixabay

Impacto turístico

En las últimas décadas ha habido una tendencia progresiva a la prolongación de las condiciones climáticas de verano durante la primera parte del otoño en la mayor parte de la Argentina.

Las proyecciones climáticas muestran una tendencia similar para el resto del siglo. Tanto las mayores temperaturas estivales como la prolongación del período cálido favorecerían un aumento del turismo interno hacia las zonas de playa y la costa marítima.

Sin embargo, la Patagonia probablemente experimentará una reducción del turismo vinculado a la montaña y a los deportes de invierno, debido al retroceso de los glaciares y la tendencia a la disminución de las precipitaciones y la nieve.