fbpx

Además del altísimo costo social y sanitario que tiene, el cambio climático incluye un elevado costo económico.

El informe “Counting the Cost: un año de ruptura climática”, publicado por Christian Aid (una organización sin fines de lucro del Reino Unido) muestra en detalle de qué se trata.

“Puede que el Covid-19 haya dominado la agenda de las noticias en 2020, pero para muchas personas la actual crisis climática lo ha convertido en un peligro aún mayor para sus vidas y medios de vida. Ya se trate de incendios en Australia y los Estados Unidos, inundaciones en China, la India y el Japón, o de tormentas en Europa y América, casi todas las partes del mundo se vieron afectadas por desastres relacionados con el clima en 2020, con resultados catastróficos para millones de personas”, comienza el trabajo difundido por Periodistas por el Planeta.

En el informe se examinan los 10 acontecimientos más devastadores desde el punto de vista financiero, cada uno de los cuales provocó pérdidas de más de US$1000 millones. La mayoría de las estimaciones se basan en pérdidas aseguradas, por lo que es probable que la cifra real sea mucho mayor.

En el documento también se destacan otros cinco acontecimientos que, si bien tuvieron menores pérdidas financieras, fueron igualmente perjudiciales, como las inundaciones en Sudán meridional y Pakistán, que causaron la muerte de más de 500 personas y devastaron los medios de vida.

Top ten

En un ranking de los eventos que tuvieron mayor costo económico, figuran:

  • Temporada de huracanes en el Atlántico, afectó a Estados Unidos y América Central (US$40.000 millones).
  • Inundaciones en China (US$32.000 millones).
  • Incendios en la costa oeste de los Estados Unidos (US$20.000 millones).
  • Ciclón Amphan, en India, Sri Lanka y Bangladesh (US$13.000 millones).
  • Inundaciones en la India (US$10.000 millones).
  • Enjambres de langostas en África Oriental (US$8500 millones).
  • Tormentas de viento Ciara y Alex, en Europa (US$5900 millones).
  • Incendios forestales de Australia (US$5000 millones).
  • Inundaciones de Kyushu, en Japón (US$5000 millones).
  • Inundaciones en Pakistán (US$1500 millones).

Y se enumeran luego “otros grandes desastres” ocurridos durante 2020, como la ola de calor en Siberia, Rusia; las inundaciones en el sur de Sudán; los incendios en América del Sur (Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay); los tifones Goni y Vamco, en Filipinas; y las inundaciones de Vietnam.

Golpe a los países pobres

Se explica que si bien el informe se centra en los costos financieros -que suelen ser más altos en los países más ricos porque tienen propiedades más valiosas-, algunos fenómenos meteorológicos extremos en 2020 fueron devastadores en los países más pobres, aunque el precio fue menor.

Un hombre muestra dos langostas del desierto, parte de un enjambre que destruyó la cosecha de su pueblo en Kenya. Foto Nicole Macheroux-Denault

Sudán meridional, por ejemplo, experimentó una de las peores inundaciones de las que se tiene registro, en la que murieron 138 personas y se destruyeron las cosechas del año.

Algunos de los desastres se produjeron con rapidez, como el ciclón Amphan, que azotó el Golfo de Bengala en mayo y causó pérdidas por US$13.000 millones en pocos días.

Otros acontecimientos se desarrollaron a lo largo de meses, como las inundaciones en China y la India.

Seis de los diez acontecimientos más costosos tuvieron lugar en Asia, cinco de ellos asociados a un monzón inusualmente lluvioso.

Y en África, enormes nubes de langostas arrasaron cultivos y vegetación en varios países, causando daños estimados en US$8500 millones. El brote se ha relacionado con las condiciones húmedas provocadas por las lluvias inusuales impulsadas por el cambio climático.

Impacto global

El impacto del clima extremo se sintió en todo el mundo.

En Europa, sólo dos ciclones extratropicales tuvieron un costo combinado de casi US$6000 millones. Y los Estados Unidos sufrieron tanto una temporada de huracanes como una temporada de incendios que batieron récords y que sumaron más de US$60.000 millones en daños.

Algunos lugares menos poblados también sufrieron las consecuencias del calentamiento del mundo.

En Siberia, una ola de calor durante la primera mitad del año estableció un récord en la ciudad de Verkhoyansk, con temperaturas que alcanzaron los 38°C.

Incendios en la región

Unos meses más tarde, al otro lado del mundo, el calor y la sequía provocaron los incendios en Bolivia, Argentina, Paraguay y Brasil.

El informe dice que si bien no se informó de que hubiera habido víctimas humanas a causa de estos acontecimientos, la destrucción de esas zonas tiene un gran impacto en la biodiversidad y en la capacidad del planeta para responder a un mundo más cálido.

Así quedó una ciudad de Honduras tras el paso del huracán ETA. Foto Alex Gakos

“Entre agosto y noviembre, varios incendios destruyeron grandes extensiones de bosques en toda Sudamérica. Los incendios afectaron a zonas ricas en fauna y flora únicas como la selva tropical del Amazonas, los humedales del Pantanal, el delta del Paraná y el bosque del Gran Chaco. Regiones de Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia se vieron obligadas a declarar el estado de emergencia debido a la intensidad de los incendios”, describe el informe antes de calificar el impacto de los incendios como “extremadamente alto”.

Luego, se informa que en Bolivia el gobierno dijo que en 2020 se quemaron 1.092.651 hectáreas; en el Pantanal se estima que el incendio afectó el 22% de los humedales (lo que equivale a 3.277.953 ha) y en el delta del río Paraná, en Argentina, se calcula que se quemaron 198 ha. Además, el bosque amazónico experimentó más incendios este año que en 2019, cuando llegó a los titulares mundiales.

Pulmones del mundo

La degradación de los bosques tropicales es especialmente preocupante para el futuro del planeta.

Mientras que los bosques sanos absorben dióxido de carbono, ayudándonos a frenar el calentamiento global, su destrucción libera grandes cantidades de dióxido de carbono que fue almacenado como biomasa, contribuyendo aún más al cambio climático.

Si bien muchos de estos incendios parecen estar relacionados con el desmonte de tierras para hacer sitio a la ganadería y a las plantaciones, la sequía y las altas temperaturas empeoraron los incendios.

El trabajo agrega otro punto interesante: aunque el cambio climático puede haber influido en todos estos acontecimientos, muchos de los países que tienen poca responsabilidad en el calentamiento de la Tierra se vieron afectados. Entre ellos, Nicaragua, que fue azotado por el huracán Iota, la tormenta más fuerte de la temporada de huracanes del Atlántico, y Filipinas, donde los tifones Goni y Vamco tocaron tierra casi seguidos.

Acuerdo de París

El Acuerdo de París, que estableció el objetivo de mantener el aumento de la temperatura “muy por debajo” de 2°C, e idealmente de 1,5°C, en comparación con los niveles preindustriales, acaba de cumplir cinco años.

Es fundamental que los países se comprometan a alcanzar nuevos y audaces objetivos antes de la próxima conferencia sobre el clima, que tendrá lugar en Glasgow, en noviembre de 2021, sostiene el trabajo.

Advertencia y recomendaciones

Estos fenómenos extremos ponen de relieve la necesidad de adoptar medidas climáticas urgentes, advierte la organización antes de enumerar una serie de recomendaciones para revertir la compleja situación actual:

  • Para evitar nuevos desastres, los países deben reducir urgentemente las emisiones de gases de efecto invernadero. Si bien algunos países han presentado planes ambiciosos, otros deben presentarlos. La aplicación urgente debe ser una prioridad política de primer orden.
  • Los países más ricos deben proporcionar más fondos para apoyar a las comunidades vulnerables que viven en los países más pobres a fin de ayudarlas a adaptarse y a crear capacidad de recuperación ante los efectos del cambio climático. Esos países son los que menos han hecho para provocar la crisis climática, pero sufren sus efectos de manera desproporcionada.
  • Todos los gobiernos deben invertir en la transición energética hacia las energías renovables. Los países más ricos deben apoyar a los países en desarrollo para que puedan dar un salto en el camino del desarrollo impulsado por los fósiles que han tomado los países más ricos.

Cómo arreglar la crisis

Kat Kramer, líder de política climática de Christian Aid y autor del informe, trazó un paralelismo entre la pandemia y el cambio climático.

“La pandemia del Covid-19 ha sido, comprensiblemente, una gran preocupación este año. Para millones de personas en partes vulnerables del mundo, el colapso climático ha agravado esto. La buena noticia es que, al igual que la vacuna para Covid-19, sabemos cómo arreglar la crisis climática. Tenemos que mantener los combustibles fósiles bajo tierra, impulsar la inversión en energía limpia y ayudar a los que están sufriendo en el frente”, dijo.

“Ya se trate de inundaciones en Asia, langostas en África o tormentas en Europa y las Américas, el cambio climático ha seguido haciendo estragos en 2020. Es vital que 2021 marque el comienzo de una nueva era de actividad para cambiar esta marea. Con Biden en la Casa Blanca como Presidente electo, los movimientos sociales de todo el mundo pidiendo medidas urgentes, la inversión en la recuperación ecológica posterior a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y una cumbre crucial de las Naciones Unidas sobre el clima auspiciada por el Reino Unido, existe una gran oportunidad para que los países nos pongan en el camino hacia un futuro seguro”, se esperanzó Kramer.