El saldo comercial bilateral con Brasil arrojó un déficit de US$ 380 millones en agosto, una cifra significativamente menor al rojo de 613 millones registrado en el mismo mes de 2025. Según el análisis elaborado por la consultora ABECEB sobre la base de los datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio (MDIC) de Brasil, esta reducción se sostiene en un doble movimiento: el salto de 6,7% en los valores exportados y una contracción del 10% en las importaciones.

Con el desempeño de agosto, el flujo comercial total cedió un 3,5% hasta los US$ 2578 millones. En términos acumulados, los primeros ocho meses de 2026 consolidan un rojo de 1635 millones, lo que representa una severa descompresión de 2484 millones frente al mismo período del año anterior.

El desplome importador marca el pulso

Las compras argentinas desde Brasil sumaron US$ 1479 millones, marcando la décima caída interanual consecutiva. La dinámica descendente obedece casi con exclusividad a la tracción negativa del complejo automotor, que le restó 176 millones a la balanza importadora en apenas un mes.

El detalle de los despachos brasileños revela el impacto de la recesión interna argentina. Las compras de vehículos de pasajeros cayeron un 25,6% (US$ 267,4 millones) y las de unidades de transporte de pasajeros se desplomaron un 41,2%. Las autopartes acompañaron la tendencia con una baja del 25,5%, en estricta línea con el retroceso del 18% interanual en la producción automotriz local.

La única excepción dentro de la canasta importadora del sector la marcaron los camiones para transporte de mercancías, que anotaron un alza del 5,9%. Este movimiento responde directamente a la recomposición de stocks de vehículos pesados para actividades logísticas vinculadas al sector del oil & gas.

Contrapesos

Fuera de la industria automotriz, la energía y los alimentos funcionaron como contrapesos. Las importaciones de energía eléctrica treparon un 58% por la menor generación local frente a la demanda invernal. Al mismo tiempo, la carne bovina refrigerada de origen brasileño registró un salto exponencial del 218,3%, producto de su alta competitividad de precios frente a la mermada oferta doméstica.

Del otro lado de la frontera, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron los US$ 1099 millones en agosto (+6,7%). El acumulado anual ya refleja un alza del 4,1%, revirtiendo de manera definitiva el arranque negativo del primer trimestre.

Las pick-ups medianas de fabricación nacional fueron las responsables de sostener los números en verde. Los despachos de vehículos para transporte de mercancías volaron un 44,3% interanual, consolidando su liderazgo absoluto en el mercado brasileño. Este volumen logró compensar la pérdida de competitividad de los autos de pasajeros argentinos, cuyas ventas a Brasil retrocedieron un 27,7% asediadas por la irrupción de modelos asiáticos.

La agroindustria

Los envíos agroindustriales mostraron comportamientos disociados en las terminales portuarias. El sector lácteo atraviesa un ciclo expansivo histórico: los despachos de leche y cremas subieron un 17,9% y los de quesos un 45,1%. En marcado contraste, el trigo cayó un 22% porque Brasil desvió sus compras hacia Rusia y Estados Unidos, mientras Argentina prioriza colocar su fuerte saldo exportable hacia el mercado asiático.

El informe de ABECEB proyecta que el año cerrará con un déficit bilateral en torno a los US$ 2500 millones, menos de la mitad del rojo de 5201 millones consolidado en 2025. La corrección, no obstante, está explicada primordialmente por la mercadería que Argentina dejó de importar producto del parate económico, más que por una agresividad exportadora transversal.

De cara al cierre del año, las perspectivas del flujo logístico regional dependerán de tres variables que podrían amortiguar la baja del déficit.