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La importación no logra definir de manera excluyente su peso específico en la producción y economía argentina.

No importa el dato constante de que el 80% de los dólares que salen al exterior son para comprar insumos para producir localmente. El árbol que tapa al bosque sólo muestra que salen dólares. Y los dólares se necesitan para pagar la deuda.

Pero si este dato no es suficiente, tal vez una paradoja sea más ilustrativa: no hubo gobierno que no base su política de desarrollo y crecimiento en las exportaciones. Y expone así su miopía negligente de ignorar que la hormona del crecimiento exportador lo da la tecnología y la maquinaria que países más avanzados desarrollaron a escala y ponen a disposición de manera más eficiente en el mercado.

Recorrer el camino de sustituir con producción local lo ya inventado, producido y probado es políticamente rentable, pero detiene el reloj productivo y aletarga toda posibilidad de innovación en tiempo real.

Viabilidad

“Conviene preguntarse si es viable limitar más las importaciones sin afectar la economía”, señala un reciente documento de la Cámara de Importadores (CIRA) que advierte sobre el retorno de la rigidez en los controles, las licencias no automáticas y los plazos estrictos para ingresar mercaderías tras la autorización del giro de divisas.

“Las importaciones de bienes medidas en dólares en 2019 han sido las menores en 10 años. Sufrieron una caída de alrededor de un 25% y sus niveles son bajísimos en términos históricos”, advierte la CIRA.

Mientras las importaciones de bienes destinadas a la producción local se contrajeron, las importaciones de servicios (turismo emisor, por ejemplo) se fortalecieron en los últimos años, explica el informe.

Composición

“Si se analiza la composición de las importaciones de bienes, se descubre que por lejos la mayor porción de las importaciones es la de máquinas y aparatos (inversión), seguidas del material de transporte y luego de insumos como químicos, minerales (incluyen combustibles), vegetales, plásticos, metales y demás bienes intermedios”, detalla la CIRA.

Esto, dicho de otra manera: el 80% de lo importado alimenta la industria nacional.

Es la recesión la principal razón que explica el desplome de las importaciones. La desaceleración o incluso interrupción de las cadenas de producción tiene un correlato directo en el ritmo de los contenedores que llegan al Puerto Buenos Aires, entre otros.

Una segunda razón: “El ajuste cambiario que encareció el acceso a los bienes extranjeros. Si se analiza la evolución de las importaciones es de destacar cómo han descendido las importaciones argentinas relativas a la actividad económica (las más relevantes en el total son las que se dirigen a sostener el aparato productivo)”, informa CIRA.

Evolución

Las mayores importaciones, que equivalen al ritmo de “inversiones” (máquinas y aparatos), habían llegado a un récord de US$ 19.367 millones en 2011.

Luego mantuvieron altos niveles en 2013 y 2017 (alrededor de 18.700 millones) y un poco menores en 2014 y 2015 (unos 16.800 millones).

Pero en 2019, descendieron hasta los US$ 13.518 millones, lo que marca “una tasa muy baja de inversión”.

Los insumos también retrocedieron: se importaron US$ 1000 millones menos de productos químicos y US$ 1600 millones menos de metales entre 2011 y 2019.

El material de transporte, segundo rubro en importancia luego de las máquinas, se redujo a prácticamente la mitad: de los 15.400 millones récord de 2013, se pasó a 7800 millones en 2019.

En plásticos, se redujeron las compras externas en US$ 1800 millones entre el monto registrado en 2011 y 2019.

Caída generalizada

“En todos los rubros se muestra una caída notoria. El 26% del total de importaciones son máquinas y aparatos, 14% son químicos, 11% son minerales (incluye combustible), 6% son metales, 5% son plástico y caucho; y luego 18% es
material de transporte. La enorme mayoría se usa en procesos productivos de algún modo”, repiten los importadores.

Que las importaciones sean un requisito para las exportaciones no es ya una tendencia o fenómeno. Tiene características de “hecho”, toda vez que se analiza un denominador común de los líderes en colocación de productos en el exterior (China, Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón): son los países más industrializados y, a la vez, los países que más importan en el mundo.

Como contrapartida, la Argentina lidera entre los países con “menor incidencia de las importaciones en su PBI”, según datos del Banco Mundial citados en el informe de CIRA.

Limitar la entrada de dólares

“Los resultados de 2019 indican que Argentina ha tenido otra vez un ratio de importaciones/PBI (bienes y servicios) de 16,5%. Ello la colocaría como la quinta menor importadora del mundo (superada sólo por Sudán, Turkmenistán, Cuba y Brasil)”, apuntaron.

La CIRA concluye que las importaciones están “artificialmente bajas por la recesión” y que la reinserción comercial externa, y el despunte exportador, necesita primero una “modernización y actualización” del entramado productivo que sólo puede venir de maquinarias y equipamiento que son el estado del arte y que están disponibles.

Limitar la salida de dólares en importaciones, a la corta, limita la entrada de los dólares de la exportación.

Y resulta por lo menos poco coherente protestas de “primarización de exportaciones” y al mismo tiempo promueven restringir las importaciones necesarias para aumentar la exportación con mayor valor agregado.

Importaciones argentinas de bienes en millones de dólares

Importaciones de bienes por rubro en 2019

Un Comentario

  • Joaquin Mendiola dice:

    Somos uno de los pocos países que en vez de avanzar, retrocedemos con cada medida que se toma, y lo peor es que son todas medidas que ya fracasaron en el pasado y lo volverán a hacer.
    Las actuales trabas a la importación (aduaneras y bancarias) que se hicieron públicas mediante las famosas comunicaciones de los últimos meses (ojo, desde Septiembre 2019) son una muestra del poco sentido común y el poco conocimiento del sector privado que tienen.
    Entonces, uno llega a concluir que una de dos; o son ineptos y no saben lo que hacen, o bien saben muy bien lo que hacen pero les importa poco y nada el empresario, el desarrollo productivo, la industria, el comercio y todo lo que venga aparejado.