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La economía norteamericana podría caer un 4% en 2020 de acuerdo con estimaciones preliminares que ponderan los efectos de la pandemia. En Europa, en tanto, la caída rondaría el 6%.

Por otra parte, mercados como Brasil e India tendrán contracciones del orden del 2%. Así, las esperanzas de evitar una retracción de la economía global se centrarán en la pronta recuperación de la economía china, golpeada en términos de reputación y credibilidad. 

No sorprende, ante este escenario, que en lo que va de 2020 el barril de petróleo WTI haya caído un 60%, mientras que en la modalidad Brent lo hizo en un 53%.

Mirando el futuro

Los contratos a futuro para el WTI oscilan entre US$ 24,64 (posición a junio 2020) y US$ 29,34 (septiembre 2020), un 19% por encima del cierre del viernes 8 de mayo. En el caso del Brent, la posición a octubre 2020 cerró a US$ 33,76, un 10% por encima del cierre del 8 de mayo pasado.  

Es decir, si bien los precios actuales del petróleo demuestran los significativos efectos de la menor demanda que generó la interrupción de la circulación de personas, vehículos y mercaderías, los operadores en los mercados de futuros empiezan a visualizar una recomposición de los precios en la segunda mitad de 2020. 

Contribuirán posiblemente a este repunte los resultados de los esfuerzos fiscales y monetarios para sostener la actividad en las principales economías del mundo, así como los recortes de producción acordados entre los principales productores.    

Para verificar que esas expectativas tienen bases sólidas habrá que seguir el comportamiento de empresas petroleras, así como de la industria del transporte: compañías marítimas y aéreas, entre otras. 

Mirando el mercado de capitales

La petrolera Chevron inició 2020 con una cotización de US$ 120 por acción, tocando un mínimo de US$ 53 el 23 de marzo, para cerrar con un valor de US$ 95 el 8 de mayo pasado. Vale decir que logró reversar en gran medida la pérdida del 56% de su valor respecto del inicio de 2020, aunque aún le queda un recorrida de US $25 para volver a su cotización de principios de año. 

El gráfico muestra que la recuperación en el valor de la acción viene siendo más lenta que la velocidad con la que cayó el precio de la acción. Sin embargo, con una relación Price/Earning (precio de la acción y utilidad de la acción) de 45.87 (inversión recuperada en casi 46 años, cuando la media histórica del S&P 500 es de 15 años), el inversor más avezado se dará cuenta que se trata de una compañía sobrevaluada en términos de la capacidad de generar utilidades. 

Como conclusión, así como lo marcan los futuros del petróleo, el comportamiento de la acción demuestra que los analistas consideran que esta empresa –cuyo modelo de negocio depende del oro negro– podría recomponerse sobre la base de una recuperación de la actividad económica y de los precios en el futuro de su principal producto.  

En el transporte

Si uno quisiera tener un panorama más completo del comportamiento esperado para el sector transporte, podría analizar el comportamiento de los Exchange Traded Funds (ETF, similares a nuestros fondos comunes de inversión). Se trata de una canasta de acciones de empresas con exposición al sector transporte.

El ETF de I Shares, con exposición principal de empresas de transporte norteamericanas, perdió un 25% de su valor en lo que va de 2020. Sin embargo, a diferencia de la acción Chevron, se observa que una baja expectativa de recuperación al menos en el corto plazo.  

No obstante, el peor vaticinio sobre el comportamiento esperado para la industria del transporte lo hizo el inversor Warren Buffett, que se desprendió de sus posiciones en las aerolíneas comerciales, a las que no les augura un futuro promisorio. 

Un posible escenario

Nos mantenemos escépticos respecto de una pronta recuperación a nivel global para el transporte, aunque algo más optimistas para el valor del petróleo. 

En el caso del transporte, difícilmente haya un repunte en el corto plazo del turismo que traccione a la aviación aerocomercial o el consumo de combustibles para vehículos particulares por parte de familias y empresas, cada vez más volcadas a la teleducación y al teletrabajo. Igualmente, el transporte público se verá por un tiempo limitado por las imposiciones del distanciamiento social. 

En el caso del petróleo, por el lado de la oferta puede ocurrir que países productores de crudo insistan en recortes de producción para defender sus finanzas públicas por un lado, al tiempo que se retiren del mercado los operadores con menos escala, menos tecnología y más endeudados. En ambos casos, una menor oferta apuntalará los precios. 

Por el lado de la demanda, los Gobiernos de las principales economías del mundo profundizarán medidas de apoyo, incluso cuando sean antieconómicas, inflacionarias y fiscalmente expansivas, lo que debiera sostener y reactivar lentamente la demanda por el petróleo y sus derivados. 

Entonces, es esperable un repunte del petróleo, pero no tanto por el restablecimiento inmediato de la demanda de los consumidores tradicionales, sino a través de mecanismos de intervención tanto de productores como de Gobiernos. 

Ciertamente habrán oportunidades de negocios vinculadas al tancaje y variantes de negocio innovadoras que permitan un manejo flexible de los excedentes de producción.


El autor es director independiente en empresas, asesora a CEO en materia de estrategia y a Gobiernos en el diseño e implementación de políticas públicas. Fue director en PwC, analista sectorial de la consultora Economía y Regiones, especialista en reestructuración de préstamos y gestión de empresas en crisis y analista del sistema financiero en el BCRA

Contacto: maximiliano@tradenews.com.ar