Sólo Sudán y Turkmenistán superan a la Argentina como las economías más cerradas del mundo.

El dato surge al cotejar la participación de las importaciones como porcentaje del PBI de un país: en la Argentina, el guarismo es de 15,4%, y habla a las claras de los efectos de los sucesivos cepos cambiarios y administrativos que sobre la economía y el desarrollo del país en las últimas décadas.

El gobierno de Javier Milei apuesta a liberalizar paulatinamente el comercio, aunque la estabilización de la macro impone de manera urgente dedicar todos los recursos. Por eso, la solución de los déficit y la reducción de la inflación son prioritarios.

En la misma línea, y en un intento por cumplir con los dos grandes objetivos, el Gobierno dispuso la flexibilización en la importación de determinados alimentos con el objetivo de bajar los precios en góndola.

Plazos de pago

En primer lugar, el pago de importaciones de determinados productos -sindicados como los de mayor impacto en la canasta básica- será en una única vez, a los 30 días, en lugar del esquema de cuatro cuotas iguales en un plazo de 120 días.

La decisión contempla a las importaciones de alimentos, bebidas y productos de limpieza, cuidado e higiene personal.

Al mismo tiempo, se decidió suspender por 6 meses el cobro del IVA adicional a las importaciones así como la aplicación de la alícuota de Ganancias en estas compras externas, tanto en alimentos como en medicamentos, para volver más competitivos los precios en el mercado local.

Según trascendió, la flexibilización alcanzará a productos tales como bananas, papas, carne de cerdo, café, atún, productos de cacao, insecticidas, shampoos y pañales.

Desde Economía destacaron que la medida buscará incentivar la importación de aquellos productos cuyo precio en el mercado local sea superior al precio internacional, con el objetivo de contar con más competencia y, en definitiva, reducir la inflación.

Largo aliento

Mientras tanto, el gobierno sostiene su marcha de “desburocratización” de los trámites relacionados con las importaciones, con un SEDI definitivamente más amigable que el previo SIRA o SIRASE, con la desaparición de las licencias y la regularización -lenta- de las deudas comerciales.

Claro que, cada anuncio, necesita su implementación en los sistemas sobre los que los operadores documentan. Y esto no es inmediato. De hecho, cada actualización viene acompañada, a veces, con caídas del sistema por horas.

La apertura del comercio exterior es un concepto muy amplio y necesitará más que una foto y una firma. Hasta que la economía no se estabilice y no ceda de manera sostenible el déficit fiscal, medidas estructurales y definitivas para las importaciones -como la eliminación del IVA adicional o el pago de anticipos de impuestos, de tasas como la de Estadística, o de las múltiples intervenciones de terceros organismos que suman costos- deberán seguir esperando.