LONDRES (De una enviada especial).- Con la descarbonización del transporte marítimo como protagonista central de la agenda, los delegados de los 174 Estados que integran la Organización Marítima Internacional (OMI) volvieron a encontrarse aquí, en persona, por primera vez desde 2019.

La OMI es el organismo especializado de las Naciones Unidas responsable de la seguridad y protección de la navegación, y de la prevención de la contaminación del mar por parte de los buques.

Los actuales objetivos fijados por la OMI se proponen reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero del sector del transporte marítimo para 2050. Pero ahora, como parte de la revisión de esa estrategia, un grupo liderado por la Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS por sus siglas en inglés, encabezados por las islas Marshall y Salomón), entre otros, impulsa la idea de llegar a 2050 con cero emisiones.

Sesión plenaria en la Organización Marítima Internacional. Imagen: OMI.

Más ambición

La demanda para que el organismo aumente la ambición de sus metas suma además el respaldo de numerosas organizaciones intergubernamentales y organizaciones no gubernamentales (ONG) que participan de las discusiones y enfatizan la necesidad de que el sector se alinee con los establecido por el Acuerdo de París para limitar el calentamiento global a 1,5° en comparación con los niveles preindustriales.

Aunque en las deliberaciones hubo una coincidencia generalizada respecto de la gravedad y urgencia de la situación medioambiental, y de la necesidad de priorizar medidas para combatir el cambio climático, a la hora de establecer plazos y caminos para hacerlo, recursos para financiar esa transición y conocer de modo certero su impacto -especialmente en las economías menos desarrolladas-, surgieron diferencias importantes.

La postura argentina

Argentina, Brasil, China, Rusia, India, Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos fueron los más enérgicos a la hora de expresar sus dudas respecto de la conveniencia de acelerar los tiempos para la descarbonización y, de modo particular, dejaron en claro su oposición a la instrumentación de una tasa que grave las emisiones de los barcos.

La creación de un impuesto de US$100 por cada tonelada de carbono emitida por un barco, figura en una de las cinco propuestas –una de ellas patrocinada por la Argentina- que se discuten y negocian en el Grupo de Trabajo Intersesional sobre la Reducción de las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero procedentes de los buques.

#Número de embarcaciones a nivel global, y nivel de emisiones según el tipo. Crédito: Seas At Risk.

Análisis

Un informe del Foro Internacional del Transporte (ITF por su sigla en inglés), organización que participa de las deliberaciones, recomienda aplicar ese impuesto como parte de un conjunto más amplio de medidas de descarbonización.

“Este sistema debería combinar elementos de las cinco propuestas de tasación del carbono presentadas a la OMI e ir acompañado de instrumentos reguladores, como requisitos técnicos de diseño para los buques y una norma sobre combustibles de bajas emisiones”, señala el documento.

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La idea es que lo recaudado por esa tasa (los cálculos estiman entre US$40.000 millones y US$60.000 millones anuales) se destine a subvencionar combustibles y fuentes de energía con cero emisiones, financiar el desarrollo de infraestructura portuaria y la adaptación de los países menos desarrollados. Sin embargo, no está en claro quién administraría ese dinero ni cuáles serían los criterios de asignación.

Ese es, de hecho, uno de los puntos que cuestionó la Argentina.

Canasta de medidas

La delegación de nuestro país enfatizó que apoya la idea de seguir trabajando en el concepto de una “canasta de medidas” de mediano y largo plazo, que incluyan no sólo aspectos económicos sino técnicos, pero que resulta clave que se realice una evaluación profunda sobre los potenciales impactos negativos que podrían tener sobre las naciones en desarrollo.

¿Cuál es el argumento para rechazar el impuesto universal sobre las emisiones? Hay altas chances de que el mayor costo para la industria naviera sea trasladado al precio del flete, y de ese modo al productor primario, y al consumidor final, con un impacto especialmente dañino sobre los países en desarrollo, exportadores o importadores distantes de sus mercados, opinan en las delegaciones de Argentina y Brasil.

Otro punto que preocupa a los representantes de ambos países (y en este caso puntual a la delegación chilena también) es el referido a la disminución de la velocidad en la navegación como vía para reducir la contaminación.

Emision shipping por pais. Seas At Risk

Crédito: Seas At Risk

Efectos paradojales

“Disminuir la velocidad implica mayor tiempo para llegar a destino. Muchos de los productos perecederos que exportamos no llegarían a tiempo (citan el ejemplo de la carne enfriada, que podría ser reemplazada por carne congelada, de menor valor, o las cerezas). Todas las opciones que surgen a partir de eso son más dañinas para el medioambiente: aumentar las cantidad de barcos que navegan para cubrir las rutas u optar por el transporte aéreo”, explicó el funcionario de una de esas delegaciones a un grupo de periodistas latinoamericanos que cubren la reunión.

Si fuera un país…

“En 2018, el shipping fue el séptimo emisor a nivel global, detrás de China, EE.UU., India, Rusia, Japón y Brasil. Lo que más nos preocupa es que de continuar con la política actual, y en cualquier escenario económico que se analice, todas las proyecciones señalan un aumento de las emisiones del sector”, dijo Lucy Gilliam, Senior Shipping Policy Officer de Seas At Risk, una asociación de organizaciones ecologistas de toda Europa.

Crédito: Seas At Risk

Durante los debates, varias delegaciones insistieron con la idea de que más allá de las responsabilidades y situaciones individuales, el cambio climático amenaza y afecta a todos.

“El calentamiento global aumenta a mayor velocidad de la proyectada, y el transporte marítimo tiene un rol muy importante que cumplir. No podemos postergar la reducción de las emisiones a cero total más allá de 2050. El uso de combustibles fósiles ya volvió a los niveles prepandemia, tal como dijo el Secretario General de la ONU”, dijo la delegación de Nueva Zelanda.

Establecer el camino

“Recibo con satisfacción el firme compromiso de finalizar la revisión de la estrategia inicial en el MEPC 80 (la reunión del Comité de Protección del Medio Marino programada para mediados de 2023) y aumentar los niveles de ambición, teniendo en cuenta al mismo tiempo las necesidades de los Estados en desarrollo. Se debe completar un trabajo esencial para establecer el camino para la descarbonización de la industria del transporte marítimo, en línea con los objetivos del Acuerdo de París”, había dicho Kitack Lim, Secretario General de la OMI el lunes.

El tema está sobre la mesa.

El sector marítimo debe avanzar en su descarbonización, y aunque como casi todos los organismos internacionales de su tipo la OMI carga con el lastre de la lentitud para tomar decisiones, a pocas horas de concluir la reunión del Comité de Protección del Medio Marino, una mayoría optimista cree que lo ocurrido en estas dos semanas sentará las bases que en el verano boreal de 2023, la OMI concrete la revisión de su estrategia sobre gases de efecto invernadero.


Imagen de portada: OMI.