El 24 de agosto de 2023, el entonces Presidente Alberto Fernández anunció que a partir del 1 de enero de 2024, la Argentina se sumaría a los Brics, el bloque formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Cuatro meses y cinco días después, su sucesor, Javier Milei, enviaba una carta a cada uno de los países del Brics para explicar por qué la Argentina rechazaba ese convite.

Qué motivó esa decisión? Para algunos, una lectura profundamente ideologizada que no permite un buen diagnóstico para evaluar hacia dónde va la transición de poder en el sistema internacional. Para otros, una decisión pragmática y coherente con las promesas de campaña, y la mejor opción en el actual contexto internacional.

Trade News consultó a seis expertos de la Argentina, Brasil y Uruguay, para conocer qué piensan al respecto. ¿Son más los costos o los beneficios de no ser parte? ¿Cuál será el impacto del rechazo a la invitación?

El flamante presidente Javier Milei saluda desde el balcón de la Casa Rosada. Imagen: Presidencia de la Nación.

Decisión ideológica

Cuando le preguntaron sobre el tema, la canciller Diana Mondino dijo que era “una decisión ideológica y práctica, pero más práctica”.

Durante una entrevista con LN+, la funcionaria justificó la postura oficial al explicar que la Argentina ya tiene acuerdos comerciales con todos los miembros del bloque y que, “sobre todo, es una cuestión de simplificación, de uso del tiempo. Si estás participando en todas estas organizaciones, ¿en qué momento trabajás?”.

Ante una consulta de Trade News para ampliar el tema, voceros de la Cancillería se limitaron a responder que se trató de “una decisión ideológica”.

Pertenencia incómoda

Marcelo Elizondo

“No hay consecuencias negativas porque no hay costo de oportunidad por no estar. Hay un tema de preferencias geopolíticas. El gobierno de Milei decidió alinearse con las democracias occidentales capitalistas; es una decisión consistente con sus lineamientos”, dice Marcelo Elizondo.

Presidente del capítulo argentino de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), el analista y consultor en negocios internacionales cree que el de los Brics es un espacio de posicionamiento geopolítico de grandes potencias emergentes, y que la Argentina no tiene ese rango. “Es más práctico no estar que hacerlo con mala cara. No tiene sentido entrar a un grupo en el que el perfil de los países que lo integran te genera un costo en Occidente, y donde no seríamos un protagonista crítico. Es incómodo estar donde está Rusia, y al que acaba de entrar Irán”, agrega Elizondo.

Manotazo de Alberto Fernández

La visión de Ignacio Bartesaghi, Director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica de Uruguay, es similar.

Ignacio Bartesaghi

“Hay pragmatismo, pero en cuanto a la coherencia con lo que Milei anunció en campaña que sus países de referencia en política internacional eran EE.UU e Israel, que claramente no es el modelo Brics. Al mismo tiempo hay un reconocimiento de que se trataba de una decisión tomada a las apuradas por las autoridades anteriores. Fue el último manotón de ahogado de Alberto Fernández, que ya tenía un gobierno sin ningún tipo de credibilidad ni éxito que mostrar. Es algo que no había sido discutido seriamente en la Argentina, fue más bien un impulso de Lula, que necesitaba a la Argentina en esta ampliación de los Brics en la que Brasil es el gran perdedor y queda incómodo”, reflexiona Bartesaghi.

Simplificación

Desde Montevideo, agrega que “los que están en favor de sumarse a los Brics simplifican el tema y creen que por estar ahí un país pasa a ser una potencia de mayor orden o tener acceso a más mercados. Eso no es así, se trata de un foro político en el que ahora se incorporó Irán, y en el que está sentado Rusia, el gran violador del derecho internacional con la guerra en Ucrania. Sentarse allí es delicado desde el punto de vista de los posicionamientos. Es razonable que un país se cuestione si en este momento tiene que formar parte de los Brics”.

Bartesaghi opina que no habrá represalias de China por el no ingreso a los Brics, pero sí hace una advertencia sobre los comentarios políticos de Milei.

“Argentina tiene un potencial enorme en inversiones que le interesan a China y si están dadas las condiciones, China invertirá independientemente de que el país sea miembro de los Brics. Lo que sí, Milei no debe caer en la ideología contra China, en simplificaciones como decir que no negociará con un país comunista. Ese es un gran error. Las consecuencias inmediatas como la no renovación del swap tienen que ver con declaraciones que hace el Presidente, más que con lo de los Brics”, agrega.

La ideología equivoca el diagnóstico

Julieta Zelicovich, docente en la Universidad Nacional de Rosario y Doctora en Relaciones Internacionales, es tajante: “Hay una lectura del mundo profundamente ideologizada y eso no permite un buen diagnóstico para evaluar hacia dónde va la transición de poder en el sistema internacional”, responde cuando se le pregunta por la decisión argentina.

Julieta Zelicovich

La investigadora del Conicet recuerda que el ingreso de la Argentina a los Brics fue de los pocos temas de política exterior que entró en la agenda de campaña y opina que La Libertad Avanza (LLA) lo utilizó para polarizar con el resto del espectro político.

Zelicovich cree que la principal consecuencia para nuestro país será en términos reputacionales. “Argentina se muestra como un país cuya política exterior es inestable, que no puede hacer acuerdos de largo plazo ya que hay rotura de los consensos que ordenaron la política exterior por tres décadas. LLA parece ir rompiendo mucho de eso”.

Además, señala “el costo de oportunidad” para tener una mesa de diálogo directo con algunos de los principales socios comerciales de la Argentina que están conformando “la nueva gobernanza internacional”.

Mundo unipolar

Daniel Filmus se suma al grupo de los críticos. Como Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno de Fernández, durante una misión a China acordó en septiembre último profundizar la relación de cooperación en materia aeroespacial, recursos naturales, transición energética, tecnología agrícola, asuntos oceánicos y antárticos, industrialización del litio, y la formación de jóvenes investigadores e intercambio de estudiantes, entre otras cosas.

“A pesar de esta actitud del Gobierno que va en contra de los intereses del pueblo argentino y del desarrollo tecnológico del país, no haya por parte de los otros países una actitud negativa respecto de la continuidad de la cooperación científico-tecnológica. No sólo estuvimos en China, también visitamos Corea, Japón, India e Israel. Son economías muy distintas con las que estuvimos firmando acuerdos muy importantes y la idea es que esos acuerdos sigan a pesar de no estar en los Brics”, dice a Trade News.

Daniel Filmus

Y agrega que “a todas luces se trata de una cuestión ideológica que va en contra de los intereses de nuestro país. Si mirás los grandes mercados de Argentina y con los que tiene una relación más intensa, son los Brics. China, Brasil y la India ocupan un lugar central en nuestro comercio exterior, así como los países árabes que se están sumando ahora”, añade.

Para Filmus, la Argentina inicia con Milei la idea que ya había experimentado con Mauricio Macri, imaginar un mundo unipolar en el que tenemos que estar alienados con uno de los polos. “Argentina tiene que tener una excelente relación con los países de los Brics y también con los de la OCDE, una cosa no quita la otra”, opina.

Brasil y China

Aunque advierte que aún no sabe exactamente cuáles, Alejandro Frenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Martín (Unsam), está seguro de que el rechazo argentino para sumarse a los Brics, tendrá consecuencias, especialmente con China y Brasil, principales impulsores de la incorporación de nuestro país a los Brics.

Alejandro Frenkel

“Es una decisión puramente ideológica e identitaria. Tiene que ver con una identidad a la cual apela el Gobierno, basada en una supuesta pertenencia irrestricta a Occidente, alineándose con EE.UU., refirmando un vínculo privilegiado con Europa y en ese contexto Brics aparece como una plataforma contraria a esa visión”, comenta.

“Hasta ahora, el bloque no desarrolló acuerdos de facilitación del comercio, pero el impacto político puede repercutir en el comercio. Se trata de un foro relativamente nuevo, cuya institucionalidad es bastante endeble, pero que se está ampliando. Hasta ahora lo más importante es el nuevo Banco de Desarrollo y en ese sentido, los préstamos del banco son para los países miembro”, reflexiona Frenkel.

Sobre ese punto, Elizondo señala que más allá de que los potenciales créditos del Banco de Desarrollo son para que los gobiernos hagan obras, la Argentina quiere fomentar la inversión de las empresas. “La inversión internacional viene de Occidente: de las 100 principales empresas mundiales, 55 son estadounidenses, 18 son europeas, y 14 son chinas. No es que se trate de un banco de gran capitalización, los bancos occidentales tienen más capacidad”.

Entre el deseo y la realidad

Welber Barral, ex secretario de Comercio Exterior de Brasil durante la primera presidencia de Lula Da Silva, cree que la Argentina tomó la decisión de no sumarse a un bloque que es “cada vez más percibido como antioccidental”.

Welber Barral

“Es algo que Brasil no quería que pasara, pero un bloque en el que están China, Rusia e Irán tiene un tono antioccidental que seguramente Argentina no quería asumir. Más allá de eso, en el caso de Irán, hay un punto que tiene que ver con la historia argentina reciente y que en Brasil a veces no se comprende”, dice.

Con más de 30 años de experiencia como consultor en comercio exterior, Barral destaca que Brics no es un acuerdo de comercio, sino una posible plataforma para negociar puntos comunes en la relación multilateral.

“Al principio Brasil no estaba de acuerdo con la expansión de los Brics, pero cuando comenzaron a sumarse diferentes miembros pensó que sería importante contar con un aliado natural de la región como lo es la Argentina. Ahora seguramente intentará sumar a otros interesados, como México y Colombia”, arriesga.

Hijo de un banco de inversión

Paradojas de la globalización: el bloque al que hoy muchos identifican como la contracara del capitalismo occidental fue “engendrado” por uno de los bancos de inversión norteamericanos más famosos del mundo.

Corría noviembre de 2001 cuando Jim O’Neill, Director del área de investigación económica de Goldman Sachs, creó el BRIC. El acrónimo identificaba a cuatro economías emergentes –Brasil, Rusia, India y China- que tenían grandes territorios, numerosa población e importantes reservas de recursos naturales y eran, por lo tanto, atractivos para la inversión. No por casualidad, tiempo después Goldman Sachs crearía “el fondo BRIC”.

La primera cumbre de los presidentes de los cuatro países se hizo en 2009, en Rusia. Dos años después la sigla sumaría la S de Sudáfrica.

Ahora, en pleno proceso de expansión, el primer día de 2024, el bloque sumó a Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Etiopía. La Argentina tenía su tarjeta de membresía lista, pero por ahora decidió no sumarse a ese club.