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El diseño del nuevo puerto de Buenos Aires está. Están los planos. Pero todavía no es momento de mostrarlos. Lo único que desde la Administración General de Puertos (AGP) aseguran es que los primeros en ver los planos y el diseño serán los gremios, porque son los actores de la comunidad portuaria que mayor incertidumbre tienen. Luego le llegará el tiempo a las navieras y por último a los operadores de terminales.

Las especulaciones no le quitan el sueño a la gestión de AGP. Cuando lo consideren oportuno, el proyecto podrá consultarse en Internet. Las mesas de intercambio de información que llevan adelante incluyen a las cámaras del comercio exterior, desde la carga y los despachantes, hasta las agencias marítimas, las navieras y los depósitos fiscales, y los trabajadores. No necesariamente aplacan estas reuniones la angustia de la indefinición. Pero, nuevamente, la gestión de AGP no tiene intención de dosificar ansiolíticos a los actores.

Sí se nota que el tema barcazas, es decir, el transbordo de cargas con destino y origen en Paraguay pasó a ser uno de los temas prioritarios para la autoridad portuaria que releva los números del primer termómetro del comercio exterior: la cantidad de contenedores que operan las terminales. Si bien hay una incipiente recuperación del mix de cargas de importación y exportación de contenedores, la recuperación de los transbordos es algo más de trabajo para un puerto que viene de capa caída.

A propósito, no es un dato menor para la economía mirar de cerca la operatoria de contenedores en el puerto porque es una de las proyecciones más certeras de lo que puede pasar en la actividad, con un “delay” promedio de tres meses: si aumenta, o cae, el movimiento de los “tachos”, el impacto en la economía se nota 90 días después. Algunas terminales están diciendo hoy que hay “algo” más de movimiento.

Mientras tanto, la AGP y sus funcionarios, van mostrando algunas obras. Campaña mediante al margen, hay que tener una cuenta en algunas de las redes sociales para ir enterándose.

Por ejemplo, pueden verse trabajos en dársena F, el nuevo acceso por Corbeta Uruguay para camiones (que hasta ahora sólo tenían la opción de circular por la Av. Comodoro Py) y la construcción de 220 metros de la escollera norte, abrigo para otra obra que es de las más trascendentes (por ahora) para el puerto: la consolidación de tierras en el “relleno”.

Las primeras partidas de escombros que llegan de las remociones del Paseo del Bajo van ampliando el relleno cuyo destino “cantado” será el almacenamiento de contenedores vacíos (habría lugar allí para todos los que mueve Puerto Nuevo). Aunque es una incógnita cómo se operará, lo seguro es que la tierra allí está consolidada: los estudios de suelo realizados, con pozos de hasta 6 metros de profundidad, así lo confirmaron.