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El puerto para Buenos Aires, para la Argentina, la región y el mundo

El Nautic Twin, de Paraguay, cargando contenedores en Buenos Aires. Foto: @PuertoBsAs

He seguido con mucho interés el debate con relación al puerto de Buenos Aires, en muchos de los medios especializados del sector y la muy válida y oportuna opinión de referentes importantes de la Argentina vinculados a esta actividad.

Me atrevo a escribir estas líneas, con muchísimo respeto, desde la óptica de quien ha trabajado en el Puerto Buenos Aires desde mediados de la década del setenta, el que sin dudas históricamente ha sido puerta de entrada y salida de personas y mercaderías, no sólo para la Argentina, sino para toda la región central de Sudamérica.

Ello muestra la importancia del Puerto, que excede el análisis meramente doméstico, y obliga a un abordaje integral que desde mi opinión ayudará de manera substantiva a definir lineamientos reales de las alternativas más válidas para la definición de acciones a emprender.

Recuerdo que hace poco más de dos décadas, en todo el mundo, se generaron ámbitos de discusión sobre la convivencia Ciudad-Puerto, atendiendo que alrededor de los puertos se han desarrollado las principales ciudades del mundo, y las soluciones de convivencia y armonía han sido tan variadas como los entornos económico, cultural, histórico y ambiental lo han permitido. Esto nos dio una variedad de respuestas a la problemática, que permiten analizar un mosaico de alternativas.

Centralidad histórica

El puerto de Buenos Aires no escapó ni escapa a esta realidad, dado que el flujo de cargas se incrementa cada año, por la centralidad histórica de los modos de transporte de la Argentina, que confluyen todos en Buenos Aires.

He sostenido siempre que el desbalance de arribos/salidas vía terrestre (camión-ferrocarril) de cargas a Buenos Aires, versus los arribos por vía acuática, merecen un serio y sereno análisis exento de prejuicios y preconceptos.

El extenso litoral fluvial de la República Argentina, junto con su fabulosa costa Atlántica, debe orientar a replantear las rutas logísticas de las vastas zonas productivas del país y, sin lugar a dudas, a priorizar nuevas fórmulas para hacer llegar las mercancías a los puertos regionales por las vías alternativas, más eficientes, para que confluyan en las grandes terminales marítimas que la Argentina sin duda requiere.

Carga regional

Léase bien, hablo de grandes terminales marítimas y fluvio-marítimas, que ya las tienen, que están funcionando, y a las que deben sumarse nuevos y estratégicos enclaves.

A lo mencionado debe sumarse el aporte de movimiento de carga regional, que está cercano a las 25 millones de toneladas anuales y con una expectativa de crecimiento sustantivo en los próximos diez años.

Estoy convencido que no es cuestión de cerrar el Puerto Buenos Aires sino de racionalizar, modernizar y optimizar su uso, y pensar en una “red nacional de puertos” orientados estratégica y geográficamente a dar respuesta a la demanda del comercio argentina y al comercio de la región.  

Hay lugar para todos y demandas crecientes.

La Argentina puede ser protagonista substantiva en la ecuación logística nacional y regional con decisiones debidamente debatidas e inteligentemente orientadas. Sumemos, es el momento.


El autor es vicepresidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay