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En un contexto de crecimiento poblacional en el que es necesario mejorar el acceso a los alimentos y su calidad nutricional, pero también atendiendo la sostenibilidad ambiental y la biodiversidad, y la calidad de vida de los agricultores y el desarrollo rural, el comercio tiene un rol clave.

En realidad, sería más preciso decir que la situación actual profundizará el protagonismo que el comercio viene teniendo desde hace años en el tema ya que, junto con el aumento de la productividad de la agricultura gracias a la incorporación de innovaciones tecnológicas ha permitido el aumento de la oferta de alimentos y una disminución de los precios como tendencia de largo plazo.

Los datos surgen de “El comercio como medio para viabilizar la trasformación de los sistemas alimentarios”, un documento elaborado por Nelson Illescas, Marcelo Regúnaga y Agustín Tejeda Rodríguez para la Fundación INAI (Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales) y la Bolsa de Cereales.

Cumbre global

El disparador fue la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizará en septiembre próximo para “sensibilizar a la opinión pública mundial y entablar compromisos y medidas mundiales que transformen los sistemas alimentarios, no solo para erradicar el hambre, sino también para reducir la incidencia de las enfermedades relacionadas con la alimentación, y lograr sistemas de producción y consumo más sostenibles”.

Los expertos explican que el proceso que se inicie con esa Cumbre tendrá efectos en la inserción de la agroindustria argentina en el comercio mundial y por ello vale la pena analizar en detalle la cuestión con el fin de aportar al debate.

“El sistema alimentario global ha sido capaz de incrementar la producción a un ritmo mayor al del crecimiento de la población, para atender a una demanda creciente de alimentos asociada también a los aumentos de ingresos promedios per cápita, especialmente de los países emergentes”, cita el documento, aunque también señala que pese a los avances, todavía hay 690 millones de personas que padecen hambre.

Los por qué

¿Por qué es tan relevante el papel del comercio internacional? Los expertos citan algunas razones:

  • No sólo contribuye a la seguridad alimentaria, sino también a la sustentabilidad ambiental.
  • La existencia de un comercio fluido y sin barreras dará garantías y viabilizará la transformación de los sistemas alimentarios en aquellas regiones que no cuentan con los recursos naturales necesarios, o los han deteriorado, o bien están implementando sistemas productivos intensivos y poco amigables con el ambiente.
  • El comercio internacional es fundamental para compensar diferencias geográficas entre la producción y el consumo; para actuar como estabilizador de los precios internacionales ante los frecuentes eventos climáticos que afectan de manera diferenciada a distintas regiones del planeta; y para favorecer un uso más eficiente de los recursos naturales y su conservación desde una perspectiva global.

Involucrar a toda la cadena

Los especialistas explican también que una visión sistémica de los procesos de transformación de los sistemas alimentarios como la que proponen implica un estrecho diálogo público-privado de todos los actores relevantes, desde los productores, a los proveedores insumos y de servicios comerciales y logísticos, hasta los consumidores y los reguladores.

En 1950 se estimaba que la población mundial era de 2600 millones; hoy, trepó a 7700. Se espera que la cifra aumente en 2000 millones en los próximos 30 años, pudiendo llegar a un pico de 11.000 millones en 2100, según la ONU. Imagen de Bernd Müller/Pixabay

“Son ellos quienes deberán liderar las transformaciones y los más indicados para participar desde el inicio en todo el proceso de la Cumbre, incluyendo para la definición de sus alcances y prioridades. Este proceso no puede estar liderado sólo por algunos eslabones de las cadenas y mucho menos por agentes externos que no participan activamente en los sistemas alimentarios. No parece lógica su total ausencia en la estructura institucional actual de la Cumbre, como es el caso del Comité Asesor y la conducción de los Action Tracks”, alertan.

Propuestas de acción

Al final del trabajo, Illescas, Regúnaga y Tejeda Rodríguez enumeran algunas “propuestas de acción en materia comercial que deberían incorporarse al proceso de la Cumbre” ya que, según argumentan, la eficacia del comercio y las políticas relacionadas para apoyar la transformación de los sistemas alimentarios a largo plazo dependen no sólo del tipo de políticas utilizadas, sino también de su diseño, cumplimiento e implementación:

  • Normativa de la OMC. Las regulaciones o propuestas que surjan de la Cumbre deben necesariamente atenerse a lo dispuesto en la Organización Mundial del Comercio en la materia correspondiente.
  • Medidas No Arancelarias (MNA). No deben aplicarse de manera que impidan los normales flujos comerciales. El incremento de este tipo de medidas, que muchas veces pueden convertirse en barreras injustificadas al comercio, afecta la seguridad alimentaria global y la sostenibilidad de los sistemas de producción.

Efecto Covid

Se espera que luego de la pandemia los consumidores estén más preocupados por las cuestiones sanitarias y fitosanitarias, sumado al creciente interés relativo a la sostenibilidad y el cambio climático. Aquí se debe reforzar el compromiso de cada país de que toda medida que se adopte esté basada en evidencia científica.

  • Transparencia. Las medidas que afecten al sistema alimentario deben ser notificadas a los correspondientes órganos de la OMC para dar mayor previsibilidad al comercio. Es necesario garantizar la estabilidad, transparencia y coherencia de las intervenciones políticas (en lugar de introducir cambios ad-hoc impulsados por consideraciones a corto plazo), para para gestionar las expectativas y generar confianza con todos los actores del sistema.
  • Certificaciones. Para una adecuada información a los consumidores, se debe promover el uso de certificaciones desarrolladas de acuerdo a las realidades de cada región, que deben verificar la forma que se produce de manera sustentable.

Estándares privados

Ante la multiplicación de esquemas y la creciente importancia del sector privado como creador de este tipo de normas, es fundamental una articulación público-privada para permitir una mayor coordinación, incluso a nivel internacional.

  • Facilitación del Comercio. Adoptar medidas de facilitación del comercio, incluida la ratificación del Acuerdo pertinente de la OMC, y promover la reducción de burocracias innecesarias que entorpecen los flujos comerciales.

Iniciativas como la Ventanilla Única de Comercio Exterior, la Certificación de Origen Digital o la certificación fitosanitaria electrónica (e-Phyto), han servido para agilizar trámites y reducir tiempos y costos vinculados al comercio exterior.

  • Subsidios. Las políticas agrícolas de todo el mundo tienden a utilizar medidas muy distorsivas, creando incentivos para la sobreproducción y el uso excesivo de insumos en algunos países. Estas políticas son formas ineficaces de mejorar la seguridad alimentaria global y, en muchas ocasiones, generando efectos negativos al ambiente.

Efectos distorsivos

Se debe evitar la utilización de medidas de apoyo a la producción que generen efectos distorsivos en el comercio. Las medidas de emergencia no deben utilizarse como una forma encubierta de ayudas ilegales de acuerdo a la normativa de la OMC.

  • Medidas arancelarias. Promover la reducción y progresiva eliminación de medidas restrictivas a la importación y a la exportación de productos alimenticios, para facilitar que se “encuentren” la oferta y la demanda con bajos niveles de incertidumbre.

El comercio no sólo permite que los alimentos fluyan de regiones con superávit a regiones deficitarias, sino que contribuirá a un más uso eficiente y sostenible de los recursos naturales mundiales. Sin embargo, los aranceles de importación y a la exportación de productos agrícolas crean distorsiones que limitan esta función del comercio agrícola internacional

Mercosur y América, exportadores netos de alimentos

En otro de los capítulos del documento de la Fundación INAI y la Bolsa de Cereales se analiza el papel del barrio.

“El continente americano ha desarrollado un sistema productivo eficiente, dinámico y amigable con el ambiente, que le ha permitido ser el mayor exportador neto de alimentos a nivel global”, señalan los expertos.

Destacan, además:

  • En el caso de América Latina y el Caribe, las exportaciones de productos agroalimentarios representan el 14% del total mundial, por lo que actualmente tienen un papel protagónico en la seguridad alimentaria y la nutricional global.
  • En los últimos 20 años el superávit del comercio agroalimentario de la región creció significativamente, evolucionando de US$35.000 millones en 2000 a casi US$140.000 millones en 2019.
  • En la región se encuentran algunos de los principales países exportadores netos de alimentos: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Uruguay, según el índice de exportaciones netas per cápita de alimentos.
  • La producción de alimentos de América latina puede crecer significativamente en las próximas décadas, en base a sistemas amigables con el medio ambiente y con balances de carbono muy eficientes (entre la emisión y la captura de carbono).