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El año pasado fue el décimo consecutivo de aumento en la producción de carne porcina (se alcanzó una tasa de crecimiento promedio anual de 8% en la última década), dato que convierte al sector en el más dinámico de la economía argentina.

Según datos de de IES Consultores, las exportaciones del sector porcino en 2020 alcanzaron un nuevo récord en volúmenes y valores, impulsadas por la demanda de China.

En los primeros dos meses de 2021, las ventas al exterior continuaron el fuerte impulso que arrastran desde 2016, y crecieron 75,1% en valor (US$12,8 millones) y 43,7% en cantidades (6600 toneladas).

Un informe de IES Consultores explica que la Argentina fue tradicionalmente un país importador de subproductos porcinos, ya que la producción local era insuficiente como para abastecer al mercado interno.

A partir de 2018, la apertura del mercado chino a la carne de cerdo argentina permitió vigorizar las ventas externas.

En los primeros dos meses de 2021, se importaron 6100 toneladas (53% más respecto del mismo período de 2020), mientras que, en valores, las compras totalizaron US$16 millones (lo que significa una suba de 32,5% con respecto al mismo período de 2019).

Récord productivo

Tras el récord productivo de 2020, en los dos primeros meses de 2021 continuó la expansión de la producción de carne de cerdo, con un aumento de 5,1% en la producción (101.100 toneladas) y de 2% en la faena.

La expansión sectorial se explica por la mayor demanda interna (consumo récord en 2020) y el robusto aumento de las exportaciones porcinas por la fuerte demanda de China.

Sin embargo, a pesar del aumento productivo del primer bimestre de 2021, el nivel de producción de febrero fue 14,7% menor al de diciembre, lo que enciende alguna luz de alerta, ya que de mantenerse en los actuales niveles, podría haber una desaceleración del sector en los próximos meses, advierte el trabajo de IES Consultores.

Alejandro Ovando, Director de IES Consultores Consultores, explicó que “el consumo interno exhibe un amesetamiento, y a pesar de tener una relación de precios favorable respecto de la carne vacuna, la pérdida de poder adquisitivo representa un límite para que siga creciendo en el año”.

Consumo

Favorecido por la evolución de los precios relativos de las carnes sustitutas, el consumo aparente de carne de cerdo (cortes en fresco y chacinados) alcanzó un máximo de 636.500 toneladas el año pasado, mientras que medido por habitante se alcanzó un récord.

En el primer bimestre de 2021, el consumo total exhibió un avance de 5,3%, al totalizar 100.700 toneladas.

El consumo per cápita fue de 14,1 kilogramos en el acumulado hasta febrero.

El consumo interno de carne porcina verificó un crecimiento sostenido entre 2009 y 2020.

La mejora en la relación entre el precio del cerdo y el precio de la carne vacuna resultó clave para favorecer el creciente consumo interno en sustitución de la ingesta de carne vacuna, en un contexto de fragilidad en el poder adquisitivo de la población. Mientras que la robusta demanda interna fomentó el aumento de la producción de carne de cerdo.

Efecto pandemia

En el trabajo se advierte que, dependiendo del impacto del nuevo confinamiento, el sector continuaría creciendo, pero a un ritmo menor.

El aplanamiento del consumo interno en 2021 (a pesar de los precios relativos favorables), se transformará en un factor que ralentizará el crecimiento en el corriente año.

La demanda externa seguirá traccionando la producción, aunque su participación es aún baja para dinamizar al sector.

La producción a inicios de 2021 se encuentra en niveles inferiores a los de fines de 2020, y desaceleraría su crecimiento en los próximos meses al no haber factores que motoricen la demanda, añade el informe.