fbpx

El Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU), gremio que representa a los tripulantes que desarrollan tareas de marinería en las embarcaciones de bandera argentina, se mantiene en estado de “alerta permanente” ante la decisión de la Justicia de suspender el contrato otorgado por YPF a la empresa Horamar para el transporte fluvial de hidrocarburos entre Santa Fe y Barranqueras, que le permitiría a la petrolera estatal un ahorro de US$ 70 millones en la operación.

El SOMU, que conduce Raúl Durdos, manifestó que dicho contrato “generaría más de 100 puestos de trabajo” en medio de la crónica crisis de la marina mercante, y fustigó en un comunicado la decisión judicial que le ordenó a la Subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante suspender todo trámite vinculado con la licitación de YPF, es decir, la incorporación de buques remolcadores y barcazas al pabellón nacional para cumplir con el contrato.

Monopolio

“Es la primera vez en 20 años que se llevó adelante una licitación abierta con la participación de oferentes locales e internacionales, por lo que se ponía en juego el monopolio de la empresa National Shipping, que opera con convenios precarizados generando una competencia desleal”, indicó el SOMU.

Como en otras ramas de la actividad, la marina mercante también arrastra conflictos de encuadre gremial históricos. Los tripulantes de los buques de National Shipping no están afiliados al SOMU, sino al sindicato SupeH Flota, es decir, al Sindicato Unidos Petroleros e Hidrocarburíferos.

El SOMU también advierte que la licitación realizada por YPF en 2019 permitió “una reducción de los costos respecto de los valores anteriores del 50%”.

Denunció el gremio que tendría a sus representados trabajando para el contrato de YPF que National Shipping presionó para “realizar tres revisiones de la licitación” que no arrojaron irregularidades, tal como YPF manifestó en su momento.

Alargar el proceso

“La empresa National Shipping está intentando alargar el proceso para que se caiga la licitación y de esa forma se prorroguen los contratos para seguirlos operando ellos mismos”, advirtieron desde el SOMU.

“Ante la inentendible decisión tomada (por la Subsecretaría de Puertos) de suspender el trámite para incorporar al registro nacional 3 buques remolcadores de empuje y 6 barcazas, esta organización se ve forzada a tomar medidas en resguardo de los puestos de trabajo, teniendo el apoyo de varias organizaciones gremiales marítimas, entre las que coincidimos en la (necesidad de) reactivación de la hidrovía y la finalización del monopolio de parte de una sola empresa en el transporte de hidrocarburos de la misma”, concluyeron en el gremio.

Antecedentes

Luego de dos décadas de prórrogas ininterrumpidas al contrato de abastecimiento de hidrocarburos por la hidrovía, YPF lanzó una licitación pública nacional e internacional para intentar abaratar los costos integrales de la operación.

Una docena de empresas se presentaron en la licitación, y Compañía Naviera Horamar fue la que cotizó la operación más económica para la petrolera estatal: unos US$ 67 millones.

El dato más relevante de la licitación fue la diferencia con National Shipping, histórica empresa operadora de ese tráfico, que quedó en segundo lugar, pero con una diferencia pronunciada: cotizó US$ 73 millones más que la oferta ganadora.

La diferencia se sustanciaba en las condiciones más favorables que Horamar consiguió para cumplir el contrato: construcción en el exterior y generoso financiamiento internacional de sus proveedores.

National Shipping quedaba expuesta en esta licitación por la diferencia económica, y emprendió una serie de acciones para impugnar el contrato, dilatarlo y lograr que se cayera.

A través de la Cámara de la Industria Naval Argentina (CINA), presidida por Silvia Martínez, se presentó una denuncia en la justicia que prosperó finalmente y ordenó la suspensión del contrato. La CINA no tiene astilleros de peso entre sus representados. Pero la naviera que perdió el contrato de YPF se cuenta entre sus socios.

Dejar un comentario