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Las mejores alternativas que existen para reducir las emisiones de gases contaminantes en la navegación marítima –y “descarbonizar” así el transporte marítimo– son el alcohol, el metanol y el amoníaco.

Es la conclusión de un estudio realizado por la naviera Maersk y Lloyds Register, “Llegar a cero emisiones requiere un cambio total en la forma en que navegan los buques. La industria naviera necesita introducir combustibles de propulsión neutrales en carbono y nuevas tecnologías”, indicó Maersk en un comunicado.

“El principal desafío no es en el mar sino en tierra”, destacó Søren Toft, director de Operaciones de Maersk, tras agregar que “los cambios tecnológicos dentro de los buques son menores en comparación con las soluciones innovadoras masivas y la transformación de combustible que se deben encontrar”.

“Necesitamos contar con un buque que sea neutral en (emisiones de) carbono dentro de 11 años”, agregó.

Seguros

Los tres combustibles apuntados en el estudio tienen estructura de costos similares para su desarrollo. “Estamos seguros de que tenemos que empezar por estos tres. Vamos a invertir el 80% de nuestro esfuerzo en esta hipótesis de trabajo”, anunció Toft.

El CEO de Lloyds, Alastair Marsh, explicó que el ejercicio modelado con Maersk es un llamado a la “colaboración” en la industria del shipping. “Está claro que esta transición presenta más un gasto operativo que un desafío de gasto de capital”, apuntó.

Los alcoholes (etanol y metanol) no son un líquido altamente tóxico y además pueden obtenerse de distintas maneras, hay conocimiento sobre su punto de combustión y su manejo, y también pueden mezclarse completamente en los tanques de combustible del buque, creando una solución flexible.

Por su parte, el amoníaco es verdaderamente libre de carbono y puede ser producido a partir de electricidad  renovable.

Desafíos

“La tasa de conversión de energía de este sistema es más alta que la de los sistemas basados ​​en biomateriales, pero la vía de producción no puede aprovechar las fuentes de energía potenciales como los residuos de biomasa”, destaca el comunicado.

El principal desafío que presenta el amoníaco es que es altamente tóxico, e incluso pequeños accidentes pueden crear riesgos importantes para la tripulación y el medio ambiente.

Por último, la transición del sistema actual, incluso a cualquiera de los tres presentados, todavía no está definida del todo y presenta varios desafíos.

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