En 2023, la Argentina exportó por 66.788 millones de dólares, 24,5% menos que en 2022. Pero la sequía y la caída de precios a nivel internacional impactó de modo especial en las cadenas agroindustriales (CAI), que vieron caer sus ventas 35,8% (por un total de US$38.835 millones).

De acuerdo con el Monitor de Exportaciones Agroindustriales que elabora la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina  (FADA), el derrumbe de las exportaciones de las CAI implicó US$20.680 millones menos de ingresos para el país respecto de 2022.

“Esto afecta a todos los argentinos. Por un lado, de los 11 rubros exportadores, solamente 3 ingresa más dólares de los que consumen: transporte, minería y las cadenas agroindustriales. Sin embargo, las CAI generan 14 veces lo que generan transporte y minería juntos. Esto quiere decir que los dólares que entran de las cadenas agroindustriales nos permiten comprar computadoras, celulares, ropa, muebles, combustibles y juguetes, entre otros. Además, menos exportaciones es igual a menos trabajo y menos oportunidades”, dijo Nicolle Pisani Claro, Economista de FADA.

US$6 de cada 10

Del total de las exportaciones argentinas, 6 de cada 10 dólares provienen de las cadenas agro.

El informe de FADA detalla cómo se componen las exportaciones de las CAI:

  • 66% se originan en las cadenas granarias
  • 15,5% en las economías regionales
  • 10% en carnes
  • 3% en lácteos
  • 5,5% en Otros, lo que incluye insumos tales como fertilizantes, fitosanitarios; bienes de capital del eslabón primario e industrial y, por último, un resto de otros bienes agroindustriales no identificables con una cadena en particular

Las cifras de 2023 muestran la menor participación de las CAI sobre el total de las exportaciones argentinas desde 2019, cuando comenzó a publicarse el Monitor de Exportaciones Agroindustriales.

Producto de la sequía, el año pasado las CAI representaron el 58% de las exportaciones argentinas mientras que en 2019 esa cifra fue del 64%; de 69% en 2020; de 70% en 2021; y de 67% en 2022.

El año pasado, 16 de los 20 complejos analizados en el Monitor de Exportaciones Agroindustriales vieron resentidas sus exportaciones en dólares.

Los cuatro complejos que crecieron en sus exportaciones, en dólares, son: porcino, peras y manzanas, y en menor medida pesquero y maní.

Al comparar la variación de 2023 respecto de 2022, se observa que, producto de la sequía y el contexto macroeconómico nacional, los grandes rubros cayeron en dólares:

  • -41% las exportaciones de las cadenas granarias
  • -9% economías regionales
  • -20% carnes
  • -19% lácteos

Federalismo a medias

Los productos agroindustriales salen desde todo el país, es una actividad totalmente federal, pero ese federalismo no se refleja desde lo impositivo: el 89% de lo recaudado por AFIP en Derechos de Exportaciones proviene de las cadenas agroindustriales, y ese impuesto no es coparticipable a las provincias, detalla Pisani Claro.

En materia de Derechos de Exportación, durante 2023, la AFIP recaudó US$5209 millones (el 89% equivale a US$4625 millones).

“Cada rincón de la Argentina tiene miles de trabajadores que se especializan en las producciones de esa región. Por ejemplo, en la Patagonia lo que más se exporta son los rubros pesqueros, peras y manzanas. En la región pampeana son mayoría soja, maní, girasol, maíz, trigo, cebada, carne de vaca, lácteos y carne aviar. En Cuyo prevalece la cadena vitivinícola. Desde el NEA es el té, la yerba y productos del complejo forestal. Por último, en el NOA se especializan en limón, porotos y garbanzos”, detalla la economista.

Y añade que al no coparticipar los ingresos que percibe en concepto de Derechos de Exportación (DEX), el Estado nacional se queda con los recursos que se generan a lo largo y ancho del país.

Efecto DEX

Para tener una idea del efecto que generan los DEX a nivel provincial, el informe de FADA analiza en detalle algunos casos.

En base a la participación que tiene cada provincia en la producción primaria de los complejos seleccionados, se estima un aproximado de cuántos ingresos dejan de percibir cada distrito (se ejemplifica con los complejos granarios, agrupando los DEX por soja, maíz, trigo; por otra parte, bovino; y por las economías regionales, arroz y uva):

  1. Por el lado de los cereales y oleaginosas, la provincia de Buenos Aires pierde ingresos por US$1225; Córdoba US$954 millones; Santa Fe US$495 millones; Santiago del Estero US$396 millones; y Entre Ríos, US$107 millones. “En un año donde no existe impacto por sequía, estas pérdidas más que se duplican”, advierten los expertos.
  2. Por el lado del complejo bovino, al interior de la provincia de Buenos Aires dejaron de ingresar alrededor de US$128 millones en 2023; en Santa Fe, US$40,6 millones; en Córdoba, US$30 millones; en Corrientes US$28,5 millones; y en Entre Ríos, US$28,9 millones. Formosa perdió US$10,2 millones; La Pampa, US$21 millones; y San Luis, US$9 millones.
  3. Teniendo en cuenta una de las economías regionales, como es el caso de la uva, las pérdidas se concentran principalmente en la provincia de Mendoza con US$18 millones; San Juan con US5 millones. Si lo que se analiza es el arroz, la tabla de los que más pierden es encabezada por Corrientes con US$2,8 millones; Entre Ríos US$2,5 millones; Formosa US$539.000; y Chaco US$147.000.

Quiénes y dónde

¿Quiénes son nuestros principales compradores? ¿Hasta dónde llegan los productos argentinos? “Las cadenas agroindustriales argentinas llevan sus productos a más de 155 países, eso equivale al 80% del mundo”, dice David Miazzo, Economista Jefe de FADA.

De acuerdo con el informe de FADA, Brasil, China, EE.UU. y Vietnam son los principales destinos de las exportaciones agroindustriales argentinas, por lo que los analistas aconsejan “darle seguimiento a la salud de sus economías y profundizar las relaciones”.

Lo que viene

A modo de conclusión, el trabajo evalúa qué pasará con las exportaciones agroindustriales en el mediano plazo.

Luego de aclarar que esa evolución depende de variables locales e internacionales ligadas a aspectos macroeconómicos, sectoriales, climáticos, geopolíticos y de políticas públicas, y de que en el largo plazo también impactan aspectos más estructurales como los hábitos de consumo, los economistas analizan las perspectivas de algunas variables y producciones clave de Argentina y el mundo:

  1. Demanda internacional. De acuerdo con las proyecciones de PBI del World Economic Outlook del FMI, se proyecta un 2024 con un crecimiento más débil a nivel global, aunque aún positivo.

El FMI proyecta un incremento del 2,9% del PBI mundial para 2024 vs 3% en 2023 (1,4% en el caso de los países desarrollados y 4% para los países en vías de desarrollo).

En el caso de la Unión Europea, el FMI estima un crecimiento de 1,5%. China, que solía ser la locomotora del crecimiento de los países en desarrollo, tendría un crecimiento del 4,2%, luego de un 2023 en el que creció 5%. India, por su lado, sigue presentando tasas solidas de crecimiento, con una estimación de 6,3%, igual que en 2023. Los países del sudeste asiático se prevé tengan una expansión del 4,5%. Para Brasil, el FMI proyecta un crecimiento de apenas 1,5% del PBI.

“Una actividad económica que crece menos a nivel mundial significa una demanda agregada del mundo más ralentizada, lo que aumenta menos la demanda de importación del resto del mundo. Para el caso de las exportaciones agropecuarias y agroindustriales debería preocupar el bajo crecimiento proyectado para la UE, China y Brasil”, señalan los expertos de FADA.

  1. Competitividad cambiaria. Aunque se explica que ese indicador mostró una importante recuperación tras la devaluación de diciembre de 2023, se aclara que al momento de redacción del informe, “la inflación licúa gran parte de la mejora cambiaria”.

A mediano plazo, se espera que el tipo de cambio real se encuentre por encima de 2021 y 2022.

  1. Oferta. La oferta exportable tiene dos partes, la producción y el consumo local. En términos de producción las perspectivas son positivas en granos y otros productos como la uva, pero negativas para carne bovina y leche. El deterioro del poder adquisitivo de los consumidores locales genera menores consumos de productos como carne y leche, lo que genera alguna ampliación de la oferta exportable.

La producción de granos de la campaña actual se estima en 132 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 68% respecto de la campaña 22/23.

La producción de carne bovina comienza a mostrar el declive productivo a consecuencia de la sequía. Menores niveles de preñez y destete, mayor retención de vientres y reconstrucción de recrías continuarán deprimiendo la oferta al menos durante 2024 y parte de 2025.

La producción de leche también ha consolidado su tendencia negativa, combinando los efectos de la sequía y la baja rentabilidad que sufre la actividad.

Con el objetivo de sumar al análisis otros productos importantes, se analiza vino, peras y manzanas. Por el lado del vino, se espera una recuperación significativa luego de la caída de 2022. En peras y manzanas se plantea un escenario productivo estable.

  1. Precios. Los granos continúan con el descenso de precios que se vio durante el último año y van camino a marcar mínimos desde 2020. El escenario de precios es negativo, aunque los precios aún se mantienen por encima de los registros del período 2015-2019.

Respecto de los precios de la carne bovina, se visualizan bajas en el mercado chino y mejoras en el mercado europeo, por lo que le escenario de precios es de neutral a negativo.

En leche, el escenario de precios es neutral, luego de que en el último trimestre de 2023 los precios se recuperaran de la caída de los meses anteriores.

En el caso del vino, peras y manzanas, se espera un escenario neutro de precios estables.

  1. Políticas públicas. La eliminación de todo tipo de restricciones a las exportaciones es una medida que genera previsibilidad y no limitará de ninguna manera las exportaciones, por lo que el escenario es positivo.

Una menor brecha cambiaria y la devaluación del tipo de cambio oficial son aspectos positivos para la exportación, aunque restará ver a lo largo del año cómo se comporta el tipo de cambio respecto a la inflación.

Evaluación final

En resumen, el informe de FADA señala que, respecto de 2023:

-Perspectivas en términos de demanda internacional: de neutras a negativas

-Competitividad cambiaria: positivas

-Oferta exportable: positivas

-Precios: negativas

Con ese panorama, los arriesgan un 2024 con mayor nivel de exportaciones respecto de 2023, generado por la tracción de los granos.

“Con estas perspectivas se podrían estimar exportaciones de las cadenas agroindustriales entre US$50.000 y 55.000 millones, de acuerdo a cómo evolucionen los precios internacionales (lo que significaría un aumento de las ventas en US$15.000 millones. Por otro lado, el aumento de
exportaciones energéticas puede hacer bajar levemente la participación de las exportaciones
agroindustriales por debajo del 70%, aunque en 2024 estará por encima del nivel de 2023”, destacan.


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