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Las complicaciones que vive el Puerto Buenos Aires por estos días son, en gran medida, porque el vencimiento de las concesiones coinciden con la mudanza de un servicio operado por Maersk-Hamburg Süd desde una terminal (Terminales Río de la Plata) a otra (Terminal 4, que pertenece a APM Terminals, del Grupo Maersk).

Este cambio operativo y comercial dejaría sin sustento la continuidad de TRP y, por tratarse de una acción privada, el Estado vería limitado su accionar antes del vencimiento de los contratos, pudiendo estar más libre de acción el día después, es decir, el 16 de mayo.

Pero no sucede sólo en Buenos Aires. Recientemente, se conoció que nada menos que en Estados Unidos, en Nueva York, una situación similar –efectos de la integración vertical y la concentración– podría dirimirse en la justicia.

Mudanza

Sucede que el operador de la terminal de contenedores de Nueva York, Global Container Terminals (GCT), solicitó una medida cautelar para evitar que Maersk y su controlada Hamburg Süd, muden sus servicios a Nueva Jersey, justamente, a la terminal operada por APM Terminals, según difundió el portal especializado American Shipper.

El 10 de abril pasado, Maersk comunicó que tanto sus buques como los de Hamburg Süd dejaría de recalar en GCT antes del 1° de mayo. En este caso, Maersk informó además su disposición a pagar la multa por la ruptura anticipada del contrato y una compensación adicional, por un total de US$ 5,5 millones.

El presidente de GCT Estados Unidos, John Atkins, se presentó en la Justicia, donde aseguró que el contrato con Maersk finaliza el 31 de diciembre de 2022, y sólo podría podría rescindirse con un aviso de 6 meses antes antes del 31 de diciembre de 2021.

Viabilidad del negocio

Los servicios conjuntos de Maersk y Hamburg Süd en GCT representan el 60% del negocio de contenedores y el 46% del movimiento total de la terminal, incluido el negocio de barcazas. Desde GCT advirtieron que la partida de Maersk “tendrá efectos inmediatos y catastróficos en el bienestar comercial y financiero de GCT y sus empleados, que se ven exacerbados” por la decisión de finalizar el contrato, dado que pone en riesgo la totalidad del empleo y la viabilidad del negocio de GCT.

Desde la terminal neoyorquina señalaron que la notificación “se envió sin causa” y durante “la emergencia en curso de COVID-19” y con sólo “un aviso previo de 20 días en el en medio de una pandemia sin precedentes y paralizante”.

“El momento no podría ser peor con el distanciamiento social y las directivas para quedarse en casa y las preocupaciones concomitantes sobre la propagación de infecciones que hacen que la respuesta de manejo de emergencia sea extremadamente difícil”, dijo el ejecutivo portuario.

En beneficio del holding

Atkins argumentó que la mudanza a Port Elizabeth, Nueva Jersey, a la terminal de APM es “en beneficio financiero de su compañía hermana, APMT, que es un competidor directo de GCT”, y que la “conducta reprensible de Maersk [su terminación anticipada del contrato] se ve magnificada por el hecho de que Maersk esencialmente está robando negocios de GCT para dárselos a su propia filial corporativa, APMT”.

Maersk respondió a una consulta del medio por escrito.

“Maersk puede confirmar que actualmente está involucrado en una disputa contractual en curso con Global Container Terminals”, dijo el comunicado.

“También podemos confirmar que Global Container Terminals alegó en su demanda que si Maersk deja de recalar allí, Global Container Terminals dejará de ser una empresa en funcionamiento”, ampliaron.

Estrategia de litigio

“Creemos que las afirmaciones de que Global Container Terminals, que es propiedad de fondos de inversión multimillonarios, se cerrará como resultado de esta disputa contractual para ser inflada intencionalmente para crear temor innecesario durante este tiempo de incertidumbre y el producto de una estrategia de litigio para distraer de los derechos y recursos contractuales que Global Container Terminals negoció anteriormente y ahora lamenta”, dijo Maersk.

Consultados en Maersk sobre si la decisión del cambio de terminal hacia APM Terminals en Port Elizabeth hubiera ocurrido de no haberse registrado el brote de coronavirus, destacaron: “No podemos especular y no especularemos sobre lo que pudo haber sucedido. Esta decisión no se tomó a la ligera. Es lamentable que GCT haya violado sus obligaciones de confidencialidad al hacer públicos los debates sobre acuerdos, pero en el entorno actual en el que otros proveedores de transporte buscan fuerza mayor y otras protecciones, Maersk ha continuado ofreciendo un producto confiable y una continuidad comercial a sus clientes y este movimiento solo reforzará la capacidad de Maersk para continuar manteniendo la cadena de suministro en movimiento y los bienes esenciales en movimiento para los clientes”.

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