Tras haber cerrado las oficinas de Kiev en Ucrania y desviado los buques con destino al puerto de Odessa, los dos principales armadores mundiales de portacontenedores, MSC y Maersk, integrantes de la mayor alianza marítima mundial (2M), decidieron suspender los servicios a Rusia, tal como habían anticipado apenas se desencadenó la invasión rusa.

Ambas navieras justificaron la decisión en línea con las sanciones que los distintos gobiernos comenzaron a imponer a Rusia. Y se suman a los anuncios realizados por la naviera japonesa ONE –que suspendió reservas de transporte desde y hacia Odessa, y Novorossiysk y San Petersburgo, en Rusia– y la alemana Hapag Lloyd, que desvió los servicios destinados a Odessa al puerto rumano de Contanta, y los que se dirigían al puerto ruso de Novorossiysk hacia el puerto turco de Estambul.

En el caso del integrador logístico danés, la suspensión abarca los servicios marítimos, ferroviarios y aéreos, según comunicó.

“Desde el 1° de marzo y con efecto inmediato, MSC suspende temporalmente todo tipo de reserva de bodega hacia y desde Rusia, incluyendo las áreas del Báltico, el Mar Muerto y el Lejano Oriente de Rusia”, indicó la naviera suiza.

En un comunicado a sus clientes indicó que, no obstante, mantendrán los servicios para la entrega de alimentos, insumos médicos y ayuda humanitaria.

“MSC se pondrá en contacto directamente con los clientes que tengan cargas en tránsito a Rusia” para informarles el curso que tomarán las mismas.

Maersk

Por su parte, la danesa Maersk también informó que “revisará los procesos de reserva de espacio” en bodega para las cargas originadas en Rusia o con destino en este país.

“Estamos viendo el efecto en los flujos de las cadenas de suministro globales, con demoras y detención de mercaderías por parte de las Aduanas de distintos centros de transbordo. Los impactos operativos son impredecibles”, aseguraron.

“Suspendemos temporalmente los servicios oceánicos, aéreos y ferroviarios desde y hacia Rusia, con la excepción del traslado de alimentos, insumos médicos y ayuda humanitaria”, informó Maersk, aclarando que la medida abarca a todos los puertos rusos.

Para las cargas que se encontraban en tránsito y las reservas efectuadas al momento del anuncio de la medida “haremos los máximos esfuerzos por entregarlas en el destino pactado”, señaló Maersk, tras agregar: “Todavía podemos operar en Rusia, pero no aceptaremos más cargas salvo las descriptas anteriormente”.

Asimismo, advirtieron que podrían esperarse “demoras significativas en Países Bajos, Bélgica y Alemania”, que están demorando buques con destino a Rusia en busca de mercadería restringida, en cumplimiento de las recientes restricciones.

Caos logístico

Mientras las cadenas de suministro global todavía no lograron acomodarse del todo tras los impactos vigentes de la pandemia –cuyo efecto visible fue la acumulación de contenedores, su lento reposicionamiento y puertos colapsados por servicios demorados y por dificultades con el transporte terrestre– la invasión rusa a Ucrania y las sanciones económicas y comerciales desafían todavía más a la logística entre Oriente y Europa.

Sucede que una parte no menor del intercambio comercial entre estas dos regiones, una de las rutas más importantes del mundo en volumen y valor, tiene como alternativa al transporte marítimo la conexión ferroviaria entre China y Europa.

De acuerdo con el consultor especializado Lars Jensen, aproximadamente 500.000 TEU se desplazan por este modo: los cargadores pagan más flete por este servicio que es más rápido que el transporte marítimo.

Una detención de la conexión ferroviaria agregaría más presión a los puertos europeos que ya venían estresados por la pandemia, debido a que comenzarían a recibir los contenedores que antes llegaban por tren y ahora se suben a los barcos.