El ciudadano, el contribuyente, el operador de comercio exterior ve al Estado como un bloque único, un todo que administra desde la política cambiaria hasta los cupos de exportación, las licencias de importación y los controles en Aduana.

Es así. Pero el Estado es también la suma de muchas oficinas, dependencias, administraciones, históricos compartimentos estancos con sus propias normas, sus propios manuales de procedimientos y luego sus propios softwares, páginas y plataformas de interacción con los usuarios.

Hacer un Estado simple y amigable, en teoría, puede depender de una inversión masiva en “fierros”: servidores y fibra óptica interconectando y agilizando la comunicación entre dependencias.

Pero eso es sólo una parte. Luego está la “política” de sentarse con cada “Estado del Estado”, para que abra sus puertas y acepte integrarse y, en definitiva, hablar el mismo idioma.

El Gobierno anterior avanzó en la modernización del Estado, pero se quedó en la digitalización de los trámites. Y la anunciada Ventanilla Única del Comercio Exterior (VUCE) quedó eclipsada por los trámites a distancia (TAD), dentro de la Gestión Documental Electrónica (GDE).

Rodrigo Puértolas

“Nos encontramos con un préstamo (del Banco Interamericano de Desarrollo) subejecutado. El Gobierno anterior recibió el préstamo del BID para desarrollar VUCE y la puso detrás del TAD-GDE. El programa quedó acéfalo desde 2018. Y se notó. De hecho, no tenemos VUCE”, explicó Rodrigo Puértolas, director de proyecto de VUCE, en diálogo con Trade News.

¿Qué encontraron cuando llegaron a VUCE y qué fue lo primero que hicieron?

Cuando llegamos pedimos al BID colaboración para armar un diagnóstico del estado de situación de VUCE para poder tener una base a partir de la cual trabajar. Lamentablemente, la realidad del proyecto se encontraba muy lejos del relato que buscó construir la gestión anterior. Todavía existe un 10% de trámites, que representan el 70% de las caratulaciones, que se encuentran fuera de VUCE; la “digitalización” de trámites que se ha hecho mediante TAD ha sido incompleta dado que no hubo armonización de datos y en la mayoría de los casos no es posible captar los datos e interoperarlos, no es posible hacer la declaración aduanera, no hay integración con Aduana, ni firma electrónica, ni pago electrónico, ni integración de procesos logísticos. En otras palabras, casi no hay VUCE.

Después de este primer año de gestión, nuestra visión es que la gestión anterior no ha podido avanzar con estos puntos porque estaban más interesados en imponer su esquema y en que lleguen sus proveedores a todos los organismos del Estado, que en lograr los consensos necesarios para lograr una VUCE. Luego de años de prepotencia y promesas incumplidas, fue un gran esfuerzo recuperar el vínculo y la confianza de los principales organismos, para poder avanzar en la integración con Aduana -sin la Aduana es imposible pensar una VUCE-, con Senasa, que es el segundo organismo en importancia por cantidad de trámites, y luego con la Anmat, y la Prefectura para el giro de buques. Había que construir una agenda política.

Para eso, decidimos estructurar cuatro ejes de gestión: VUCE Trámites, nuestro módulo de acceso a información y gestión de trámites de comercio exterior, VUCE Puertos que tiene como propósito la digitalización de la gestión portuaria y centralización de la gestión de trámites de ingreso y egreso de buques, VUCE 4.0 para dotar de inteligencia y optimizar la gestión comercial y RED VUCE, como esquema de articulación federal. Y esto, alineado con tres grandes objetivos políticos: conseguir la simplificación y agilización de trámites, tener una mirada federal en el desarrollo del proyecto y colaborar con el aumento de las exportaciones y el fortalecimiento del comercio exterior.

¿Dónde se avanzó más rápido?

En la agenda de digitalización portuaria y el armado de los consensos políticos sobre distribución de roles, funcionalidad e interoperabilidad de sistemas con los principales organismos involucrados en el comercio exterior para lograr avanzar finalmente hacia una VUCE plenamente integrada.

¿En qué sentido?

En menos de un año pudimos avanzar en el relevamiento del estado de situación de los 28 puertos públicos con los que cuenta el país. Producto de este diagnóstico comprendimos que para poder avanzar en el desarrollo del componente portuario de la VUCE iba a ser necesario reforzar la infraestructura tecnológica de los puertos e incluso, en algunos casos dotarlos, de un sistema de gestión y de la tecnología necesaria para operar. Así, avanzamos en procesos de adquisición para fortalecer sus capacidades y desarrollamos en base al sistema del Puerto de La Plata un sistema de gestión portuaria que ya está siendo probado en el Puerto de San Pedro.

Además, con Senasa llegamos a un acuerdo para optimizar sus sistemas e integrarlos a VUCE, y la Aduana, para mí, fue la gran sorpresa, porque ya tenemos una agenda muy fuerte de trabajo lista para 2022 de poner en diálogo los sistemas de AFIP con VUCE para la integración. 

¿VUCE es una cuestión de inversión en equipamiento tecnológico o de negociación política?

La política abre la agenda, pero el diálogo avanza luego con los departamentos de sistemas de los organismos. Y un desafío que está siempre tiene que ver con la rotación del personal del sector informático: no es fácil contratar con las limitaciones que tenemos. No tanto de presupuesto, sino como sector público: quedamos desfasados en perfiles senior respecto de lo que puede pagar el sector privado. 

¿Cómo resuelven este tema entonces?

Somos pragmáticos y escuchamos, buscamos las mejores herramientas y recursos para conseguir los resultados. Tenemos un esquema híbrido con consultores VUCE, y luego tres convenios marco de consultoría que ya están licitados, donde el más avanzado es el VUMA (Ventanilla Única Marítima) y después ya hay consultores para VUCE y VUCE 4.0, para adjudicar en los próximos 60 días.
Lo primero que nos diferencia del gobierno anterior es la flexibilidad. Antes había una alianza muy fuerte con Everis, desarrolladora de GDE. 

Nosotros queremos agilizar los procesos teniendo en cuenta el peso específico de la política, de la burocracia y los protocolos. Nuestra impronta es estar lanzados lo antes posible, y no frenarnos porque nuestro manual de procedimientos impida la integración.
Lo segundo que nos diferencia es nuestra mirada federal. El préstamo es suficiente para desarrollar VUCE, pero también para fortalecer a los organismos que participan de VUCE. Una cosa es Aduana o Senasa, que tienen recursos y capacidades, y otra cosa son los puertos que controlan el ingreso de buques con planillas Excel o incluso con pizarras. Y acá, lo mismo: no es lo mismo Buenos Aires o Dock Sud, que están muy avanzados, que los puertos del interior, que tienen un potencial enorme para abaratar costos logísticos si se los fortalece en sus capacidades. 

Aduana y AFIP son sin dudas los organismos críticos y más desafiantes de integración en la VUCE, por lo político, lo histórico y la relevancia que tienen. ¿Cómo están trabajando al respecto?

Es un vínculo de doble canal, con los sistemas de AFIP y de Aduana. En el último mes aumentamos mucho el vínculo con Aduana (N. del E.: La Aduana tiene su propio departamento VUCE, que coordina Javier Rodríguez Llarens, junto con Rodrigo De Dios, a cargo del Departamento de Reingeniería de Procesos Aduaneros), pero también con AFIP, porque los sistemas que utiliza el cliente de Aduana se desarrollan en AFIP, que es quien pone los lineamientos en materia de sensibilidad de la información. Nosotros nos adaptamos a esa realidad. De nuevo, somos flexibles, pero no queremos ceder en lo que hace a la experiencia del usuario, queremos que sea una verdadera VUCE. Por eso no me interesa tanto dónde está “hosteada” la información o quién tiene los servidores. Me interesa el diálogo de las infraestructuras que hacen a VUCE.

¿Podés adelantar un cronograma de instrumentación?

Hasta que no tengamos a los equipos tecnológicos sentados y trabajando con el resto de los organismos prefiero no adelantar cronogramas. Necesitamos saber cuántas horas de desarrollo van a hacer falta. Sí podemos decir que vamos a poder integrar trámites completos en VUCE en este primer semestre. 

¿Pero hay pruebas piloto en marcha o por anunciar?

Sí, con VUMA estamos avanzados ya. Tenemos el sistema Nereo, que es un sistema de gestión portuaria desarrollado por VUCE a partir de una donación del Puerto de La Plata. Hoy lo estamos probando en el Puerto San Pedro. La idea es tener un PCS (port community system) light para los puertos más chicos, con las funcionalidades básicas que permitan integrarse luego a VUCE.

¿Cómo está el diálogo con los usuarios, los operadores que van a usar la VUCE?

Bien, pero hay que hacer una aclaración primero. Hay cuestiones del decreto de creación de VUCE que lo presentan como un super organismo donde todo converge y no es así. Somos articuladores de voluntades interactuando con otros organismos, donde hay mucha norma yuxtapuesta que hay que armonizar o bien mejorar, para otorgar de claridad a los operadores.

Dicho esto, hemos tenido reuniones regulares con la Unión Industrial Argentina (UIA) y con el Centro Despachantes de Aduana (CDA). El aporte privado es fundamental porque necesitamos saber qué pasa en la calle. Por eso les pedimos que nos testeen, que usen  CIVUCE (la Central de Información de VUCE) y que nos digan si las intervenciones que figuran allí de terceros organismos están OK, si la calculadora FOB funciona, etc. Los despachantes de aduana son socios indispensables en este proyecto.

¿Por qué son indispensables?

La técnica, el conocimiento y el manejo de los trámites que tiene el despachante van a ser potenciados por la VUCE. Nosotros esperamos digitalizar y agilizar todo, pero el asesoramiento de los profesionales idóneos es clave, sobre todo en materia normativa. Nuestra idea es que VUCE termine aumentando la productividad de los operadores, y que los despachantes optimicen su tiempo de trabajo y puedan buscar nuevos clientes u ofrecer nuevos servicios. Contamos con ellos para aumentar las exportaciones. 

¿Y cómo está la relación con el Centro de Navegación?

Ellos tienen un sistema propio (Mercurio) y tenemos un vínculo pendiente para incorporar todas las soluciones. De nuevo, lo que quiero evitar es imponer algo cuando ya hay una solución disponible. Si hay un sistema que existe, funciona hace tiempo y demostró ser útil, si los despachantes o los agentes de transporte aduanero son felices usando el sistema, nuestra política de ser flexibles llega a la integración de ese sistema, al “diálogo” informático para incorporarlo. 

Por ejemplo, hay una plataforma privada -APC- que hace muchos años integró la entrega de documentación contra pagos, y el clearing entre terminales, líneas y usuarios…

Lo tengo contemplado. Conozco la solución y la idea sería extender este tipo de soluciones a todos los pagos. O integrarlas para que los pagos se hagan en VUCE. En ese modelo hay una trazabilidad interesante y un control de los operadores privados que puede dar información a otros organismos públicos. 

¿Y con los agentes de carga? También hay un tema histórico, que persiste, con documentación física que se lleva a los puertos para liberar cargas, con información que ya está anticipada…

El compromiso es reducir lo físico a la mínima expresión. Vamos a darles herramientas a los actores públicos y privados para que tengan la trazabilidad de todo lo que provenga de terceros organismos para no depender de la fe que dan los despachantes o los forwarders. 

Cuesta hablar, por un lado, de facilitación y simplificación del comercio, cuando hay una política de administración tan fuerte…

Reconozco que hay quejas y no le saco el brazo a la jeringa. Mi paradigma es que el Estado tiene que estar al servicio del operador y por eso tengo que dejar la VUCE funcionando. Luego, hay cuestiones que forman parte de las políticas públicas. VUCE funcionando agiliza las intervenciones, la interacción de los operadores de comercio exterior. Pero no decidimos en relación a las intervenciones de los terceros organismos.

Las VUCE son implementadas en más de 73 países con diferentes tipos de política comercial por lo cual no considero que haya ningún tipo de contradicción. En línea con los objetivos planteados por presidencia de promover las exportaciones y generar arraigo territorial, VUCE tiene por delante el gran desafío de agilizar las operaciones, mejorar los controles e impulsar a las economías regionales descentralizando la gestión comercial e impulsando a los puertos locales. 

Justamente, si las licencias de importación, por ejemplo, ya son políticas estables, ¿hay por lo menos una posibilidad de que el diálogo y la respuesta sobre las licencias, a través de VUCE, sea más ágil?

La implementación de VUCE permitirá a los organismos intervinientes contar con mayor y mejor calidad de información. Es una herramienta para dar trazabilidad, para ver cómo está el trámite y que el diálogo sea lo más ágil posible, y permita incluso corregir rápido. Está en línea con el propósito de tener un estado presente con las capacidades necesarias para optimizar su gestión.


Rodrigo Puértolas solicitó publicar su correo electrónico para recibir consultas de los operadores sobre la VUCE: rpuertolas@vuce.gob.ar