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Fase 1 es el nombre del acuerdo firmado este miércoles, en Washington, entre Estados Unidos y China, que permite entrever, si no el fin, una importante tregua en una guerra comercial de magnitudes globales.

En un texto de 96 páginas, ambos países se pusieron de acuerdo en los puntos más candentes de la relación bilateral, cuya falta de resolución llevó a una escalada de aranceles y retaliaciones que cumplieron ya 18 meses.

Reconocieron “la importancia de la relación bilateral comercial y económica” y que comparten el interés mutuo “de que crezca el comercio respetando las normas internacionales”.

Expansión mundial

“Estamos convencidos de los beneficios de contribuir a un desarrollo armónico y a la expansión del comercio mundial, fomentando una mayor cooperación internacional”, destaca el texto oficial del acuerdo.

Los capítulos del acuerdo “Fase 1” incluyen temas de propiedad intelectual, transferencia de tecnología, agricultura y alimentos (biotecnología, pescado, nutrición animal, lácteos, carne vacuna y aviar, y arroz, entre otros), servicios financieros, políticas macroeconómicas y tipo de cambio, y expansión del comercio.

Entre otros puntos, China aumentará sus importaciones desde Estados Unidos en US$ 76.700 millones durante el primer año del acuerdo firmado. En un segundo año, el incremento alcanzará compras por US$ 123.300 millones.

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Este total de US$ 200.000 millones incluyen importaciones de maquinaria industrial, equipamiento eléctrico, productos farmacéuticos, aviones y motores de vehículos, entre otros.

No obstante, el programa de abastecimiento desde los Estados Unidos incluirá también más de US$ 50.000 millones en energía y alrededor de US$ 35.000 millones en concepto de servicios contratados.

En materia agroindustrial, la previsión para los próximos dos años es de exportaciones norteamericanas a China por US$ 32.000 millones.

El desafío chino

Ahora bien, más allá del texto acordado, según trascendió de fuentes oficiales norteamericanas en distintos medios, la preocupación será el cumplimiento del acuerdo.

Mientras la Administración Trump probablemente celebre en tono electoral el fin de la guerra comercial, China enfrenta una situación económica delicada.

Sucede que en 2020 registrará el crecimiento económico más bajo de los últimos 30 años. Entre el compromiso con Estados Unidos, y la política reciente de apoyo a la demanda interna, China deberá atravesar un año desafiante.

Meta complicada

La planificación típica de China, y su cumplimiento, enfrenta ahora a Pekín ante el riesgo de incumplir con su meta de duplicar el PBI en 2020, tal como se propuso en 2010.

Probablemente China se vuelque nuevamente a su sector exportador para crecer, tras varios años de apalancarse con su mercado interno.

Según proyecciones difundidas, China podría desacelerarse casi un 6% en 2020.

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