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SAN PABLO, Brasil (enviado especial). Si bien los principales referentes marítimos y portuarios argentinos reconocen que la Intermodal de San Pablo -el máximo evento de la logística y transporte para el comercio exterior latinoamericano- no es lo que solía ser, se resignan sencillamente a no estar presentes.

Es cierto que el mega evento, que va por su 24° edición, fue mutando con los años y pasaron a tener mayor presencia entre las 400 marcas que exponen los freight forwarders y las empresas de logística, que destronaron a los propios puertos y terminales de contenedores, y armadores de todo el mundo. No fue más que una ajuste de señal a la evolución del mercado.

Quienes recorrieron -y hasta sufrieron cada vez que debían llegar y dejar el viejo predio de Transamerica, donde  se realizaba esta feria- la Intermodal, saben que aquí se cerraban contratos. Se anunciaban nuevos joints y se lanzaban nuevos servicios. Una concentración frenética de reuniones comerciales en 3 días.

Hoy el sector del transporte marítimo y sus eslabonados puertos usan el encuentro en el nuevo predio Sao Paulo Expo como networking obligado, no obstante. Aunque nunca se descartan anuncios o novedades, los ejecutivos argentinos saben lo inevitable de un cara a cara con las gerencias paulistas de las multinacionales .

Los organizadores han puesto un celo rotundo en los accesos para asegurarse un perfil ciento por ciento profesional de los 33.000 visitantes. Pero muestran una vez más el flanco que define la feria: mucho énfasis en la logística interna y los warehouses; el desarrollo inmobiliario de grandes superficies logísticas; mucha maquinaria para el picking y los movimientos de paquetería, y un espacio mayor dedicado a las soluciones informáticas para cada uno de estos sectores.

Evolución de las especies

¿Qué pasó con las navieras y las terminales? Simple: una reducción brutal de su oferta, o bien, una concentración espectacular entre sus actores. En un pabellón donde pudieron haber “convivido” y competido por los clientes tres stands de armadores, este año probablemente sólo haya uno.

Hamburg Süd, que aquí es neta y históricamente local con Aliança, estará con su espacio independiente de su nuevo dueño, Maersk. La “alegría sólo brasileña”, tan natural siempre, deberá hacer un esfuerzo adicional este año, porque las incertidumbres sobre el futuro no se despejan del todo.

No obstante, el dato más destacado que espera confirmarse este año viene por el lado del olfato: sentir si realmente está a punto el retorno al crecimiento estable de Brasil, del orden del 2,9 a 3% para este año, datos de absoluta importancia para la Argentina, a pesar de que poco pueda hacer para compensar las pérdidas que generará la sequía en los ingresos de divisas de exportaciones.

Se sabe que los contenedores, las grúas y los buques son el mercurio del termómetro de cada economía: su movimiento es lo primero que marca una retracción, estancamiento o crecimiento. Mucho antes de los pronósticos económicos oficiales, la sensación térmica del movimiento portuario anticipa con precisión qué sucederá en la economía con entre 60 y 90 días de anticipación.

En línea con la innovación tecnológica -de saltos cada vez más cortos, más altos y más rápidos- los organizadores complementarán la oferta modal del transporte (marítimo, aéreo, terrestre y ferroviario) con las tendencias en soluciones IT, entre ellas, el blockchain, la inteligencia artificial (AI) e Internet de las Cosas (IoT).

Cambio permanente, evolución, y expectativas diferentes en esta nueva edición de la Intermodal, donde el Puerto de Buenos Aires está presente con un stand, donde se presume informan detalles del plan de modernización a los usuarios actuales y potenciales de sus terminales.