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El valor de las exportaciones de América latina y el Caribe se contraerá a una tasa anual estimada de entre 11,3 y 13% en 2020, tras haber caído 2,3% en 2019, mientras que las importaciones totales de la región caerán 19%.

El informe “Estimaciones de las Tendencias Comerciales América Latina y el Caribe” -elaborado por el Sector de Integración y Comercio del BID y de su Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (Intal)- concluye que el impacto de la pandemia en el desempeño comercial de la región se ha ido atenuando pero la recuperación es aún inestable.

Si se hace foco en el barrio, se observa que en Sudamérica las exportaciones se retraerán 12,4% este año, tras haber caído 6,3% en 2019.

Las contracciones más severas se observarían en Venezuela (–70,8%); Bolivia (–28,7%); Colombia (–23,6%) y Perú (–21,7%). Respecto de la Argentina, el trabajo estima que las ventas al exterior disminuirán en 2020 12,6% (tras un aumento de 5,4% en 2019).

Paraguay (4,1%) y Chile (1,1%) serían los únicos países sudamericanos que expandirían sus exportaciones en valor.

Impacto

En el trabajo se destacan algunas consideraciones:

  • La retracción responde principalmente a la reducción de los volúmenes exportados, aunque los precios también disminuyeron durante la crisis generada por el Covid-19.
  • La caída de las exportaciones será generalizada a todas las subregiones.
  • Los efectos de la recesión global causada por la pandemia tuvieron el mayor impacto comercial en abril y mayo.
  • Si bien en la segunda mitad del año se atenuó el impacto de la pandemia en el desempeño comercial de la región, aún no se vislumbra un cambio de tendencia hacia una trayectoria de crecimiento sostenido en los próximos meses.

El mapa

El informe –coordinado por Paolo Giordano- explica que el contexto comercial global se deterioró notablemente a partir de marzo de 2020, a raíz de la crisis económica desatada por la pandemia, y que las medidas de confinamiento aplicadas en la mayor parte de los países del mundo con el objetivo de detener la propagación del nuevo coronavirus, creó disrupciones en la oferta y deprimió la demanda global.

Chile y Paraguay serían los únicos países sudamericanos que expandirían sus exportaciones en valor al finalizar 2020. Imagen de grebmot/Pixabay

“La región fue rápidamente afectada por la caída de los precios de los productos básicos, que reaccionaron inmediatamente a la reducción de las perspectivas de crecimiento de China, el primer epicentro de la crisis sanitaria. Sin embargo, a medida que se fue ampliando el alcance de la pandemia, la contracción de las exportaciones de la región fue crecientemente provocada por la merma de los volúmenes”, agrega.

Pese al panorama complicado, se destaca que la contracción comercial fue inferior y más breve de lo previsto inicialmente, aunque el clima sigue siendo de marcada incertidumbre.

“Desde junio se ha observado un repunte en las ventas externas de la región, caracterizado, sin embargo, por un patrón inestable a lo largo del tercer trimestre. Se estima que el valor de las exportaciones aún no ha alcanzado el nivel pre-pandemia y, de cara al futuro, la recuperación mantiene significativos factores de incertidumbre.”

Volumen y precio

La merma de la demanda global golpeó a la región principalmente por el lado de los volúmenes, aunque los precios también cayeron.

Entre abril y mayo las exportaciones de la región se contrajeron alrededor de 35% interanual. Aunque a partir de junio el ritmo de caída se comenzó a desacelerar, en los meses subsiguientes la recuperación perdió vigor en un marco de creciente inestabilidad, debido a nuevas olas de contagio en algunos de los principales socios de América latina.

Por ello, se estima que en diciembre el valor de las exportaciones se encontrará aún 15,3% por debajo de la línea de base pre-pandemia.

Si bien el impacto de la crisis sanitaria fue generalizado en todas las subregiones, la evolución comparativa muestra cierta heterogeneidad.

El informe del BID señala que los efectos más severos durante los meses críticos de la pandemia se registraron en México, donde las exportaciones llegaron a caer alrededor de 50% interanual entre abril y mayo. No obstante, los envíos externos mostraron una rápida recuperación e incluso retomaron una senda de expansión a partir de septiembre, y en diciembre se estima que se encontrarán 18,7% por debajo del nivel pre-pandemia.

Mapeo

  • Centroamérica. La retracción de las exportaciones fue comparativamente menor durante la fase de mayor impacto comercial de la pandemia. El ritmo de caída se desaceleró fuertemente a partir de julio, y comenzaron a recuperarse en septiembre, encontrándose en diciembre aún 10,4% por debajo del nivel pre-pandemia.
  • Sudamérica. Sus ventas externas fueron las que menos se contrajeron en abril y mayo gracias a que los exportadores de productos agropecuarios y Chile amortiguaron el mayor impacto en el resto. Esta subregión también mostró cierta recuperación a partir de junio, pero la tendencia se frenó en agosto. En diciembre se estima que se situarán aún 12,8% por debajo del nivel de enero.
  • Caribe. Registró la peor caída de las exportaciones de bienes en abril, determinada principalmente por el desempeño de Trinidad y Tobago, donde tuvo un rol central la disminución del precio de los hidrocarburos. Sin embargo, a partir de junio la tasa de contracción se desaceleró notablemente. En diciembre se estima que las exportaciones se colocarán 21,3% por debajo del nivel pre-pandemia.

Productos

Al principio de la pandemia, la contracción de la demanda global presionó fuertemente a la baja los precios de los principales productos básicos exportados por América latina, en particular los energéticos. Aunque repuntaron en los últimos meses, e incluso en su mayoría recuperaron los máximos previos a la crisis sanitaria, se observó cierta pérdida de vigor hacia fines de año.

Petróleo

El precio del petróleo experimentó una caída de 33,5% interanual en enero-octubre de 2020 debido a la acumulación de inventarios en un contexto de depresión de la demanda.

En abril, el precio llegó incluso a registrar valores negativos por primera vez en la historia, debido al agotamiento de la capacidad de almacenamiento en algunos depósitos críticos en Estados Unidos. A pesar de la recuperación en los meses siguientes, la tendencia se estabilizó a partir de julio, y en octubre el precio se encontraba aún 35% por debajo del máximo relativo de enero previo a la pandemia.

Cobre

El cobre registró una caída de 1,5% en el acumulado enero-octubre de 2020 con respecto al mismo periodo del año anterior. Esta tasa promedio resulta del rápido descenso durante la primera parte del año, compensado por una notable recuperación a partir de julio, que llevó al precio en octubre a niveles 11% superiores a los registrados en enero.

La evolución responde a la recuperación de la demanda china, principal mercado del metal, particularmente por el impacto expansivo en la industria y la construcción de los estímulos fiscales. Entre enero y octubre el precio promedio del mineral de hierro fue 7,9% superior al nivel del mismo periodo del año previo.

Este producto casi no evidenció el impacto de la pandemia debido, por un lado, a factores excepcionales como disrupciones en la oferta por parte de Australia y Brasil a causa de fenómenos climáticos a principios de año y, por otro, a la imposibilidad técnica de frenar la producción de acero, lo que amortiguó el efecto de la reducción de la demanda mundial.

En este contexto la cotización en octubre se encontraba 34% por encima de la de enero, alcanzando niveles que no se registraban desde principios de 2014.

Productos agrícolas

Los productos agrícolas tuvieron desempeños comparativamente mejores en el marco de la pandemia.

  • Café. Su cotización registró un estancamiento (0,1% interanual) entre enero y octubre, comparado con el mismo período de 2019, como resultado de una caída continua durante la primera parte del año que se revirtió a partir de julio. No obstante, esta recuperación fue apenas suficiente para regresar a los niveles previos a la pandemia.

Sobre las perspectivas futuras pesan las expectativas de una cosecha récord en Brasil por el lado de la oferta y la reducción de la demanda por las medidas de confinamiento en Europa.

  • Azúcar. Su cotización cayó fuertemente durante la fase crítica de la pandemia debido a la menor demanda para consumo en el contexto de la crisis sanitaria y a la caída en la producción de etanol debido al hundimiento del precio del petróleo.

Sin embargo, tras alcanzar mínimos históricos en abril, la tendencia se revirtió y en octubre el precio ya se encontraba en niveles similares a los de inicios de año. En promedio, la cotización de enero-octubre fue 2,3% superior a la de igual periodo de 2019.

  • Soja. El precio entre enero y octubre se ubicó 2,5% por encima del nivel correspondiente al mismo período de 2019. El grano fue uno de los productos agrícolas menos impactados por la crisis sanitaria y en octubre la cotización se ubicaba 15% por encima del nivel de enero.

El aumento de la demanda en China, las sequías en algunos exportadores sudamericanos y el optimismo generalizado en los mercados llevaron los precios de la soja a niveles no observados desde 2014.

  • La soja, uno de los productos agrícolas menos impactados por la crisis generada por el Covid-19. Imagen de Julio César García/Pixabay

Cantidades

El volumen de las exportaciones de América latina registrará una caída estimada en 10,4% interanual en 2020, tras crecer 0,9% en 2019.

En la mayoría de las economías de la región la contracción se concentró en la primera parte del año y, aunque se evidenció un repunte posterior, en algunos casos este se revirtió o se estabilizó entre julio y agosto.

Los únicos países cuyas cantidades exportadas aumentaron en el promedio del año fueron Chile, Paraguay y Brasil.

En Chile y Paraguay se estima un aumento de 3% en las exportaciones reales en 2020, debido a las mayores ventas de productos extractivos en el primero y de soja en el segundo.

En Brasil la variación estimada de los volúmenes exportados en 2020 es de 1% debido a que el significativo incremento en los envíos de productos básicos y semimanufacturados como la soja, el petróleo y el azúcar, fue contrarrestado por una fuerte caída de manufacturas como vehículos, turborreactores y plataformas de exploración.