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En su debut en el Foro Económico de Davos (WEF por sus siglas en inglés), Alberto Fernández se mostró cómodo y sonriente. Entre guiños para los anfitriones y elogios para el FMI -de modo especial para Kristalina Georgieva-, el Presidente habló de la “recuperación notable” de la economía, de la necesidad de dejar atrás el “capitalismo infeliz” y de tener al sector privado como “un socio esencial para afrontar las reformas que permitan la escalada productiva y tecnológica de la Argentina”.

A lo largo de su discurso –que duró alrededor de 15 minutos- Fernández esbozó la filosofía que rige su gestión, como cuando explicó que vivimos un tiempo en el que se ponen a prueba todos los paradigmas y que “el imperativo moral que se impone es poner nuestra prioridad en los últimos, en los descartados, en los invisibilizados, en los más vulnerables”.

Papa Francisco

Más allá de la referencia concreta al Papa Francisco –“la economía debe recuperar el sentido ético que ha perdido. Nuestro querido Papa Francisco, lanzó el año pasado una convocatoria universal a pensar otro modo de hacer economía. Coordinó ese encuentro mundial en Asís, en Italia, el economista Luigino Bruni, que acaba de publicar un libro titulado Capitalismo Infeliz. Ese título, Capitalismo infeliz, me parece una magnífica definición de lo que debemos dejar atrás”, comentó-, en las definiciones del Presidente estaban las huellas de Gustavo Beliz.

Tal como el Secretario de Asuntos Estratégicos había hecho durante la apertura del Seminario por los 42 años del CARI, en octubre, Fernández se refirió a la necesidad de vincular el multilateralismo con un concepto de multisolidaridad, que involucre a estados, empresas y también a trabajadores.

El Presidente Alberto Fernandez, durante su participación en la edición virtual del Foro de Davos 2021, presentado por Borge Brende, Presidente del WEF.

“La articulación y los consensos público privados exigen la apertura a un espacio de diálogo y trabajo plural en Argentina, que tendrá como misión generar las condiciones para la construcción de una visión común de país”, dijo antes de comentar que por esa razón decidió iniciar “prontamente” un Consejo Económico y Social para el Desarrollo, para el que “convocará, en sentido amplio y permanente, a todos los actores del país a consolidar rumbos previsibles de mediano y largo plazo” ya que su compromiso con la inversión, la producción y el trabajo es “absoluto”.

El gran reinicio

“Observamos los desafíos que se suscitan de la crisis actual como un punto de inflexión, para avanzar en el gran reinicio que tanto pregona Klaus Schwab (fundador del WEF)”, comentó Fernández tras agradecer la invitación para participar de un “Foro de tanto impacto”.

Unos minutos antes, Borge Brende, Presidente del WEF y ex ministro de Comercio Exterior e Industria, y de Medio Ambiente de Noruega, lo había presentado como un “abogado y conocido académico con amplia experiencia política” al que le tocó enfrentar un primer año crítico con los desafíos internos en el contexto de una pandemia global sin precedentes.

Brende recordó que tras el crecimiento económico de 2018 y 2019, la Argentina experimentó una contracción económica en 2020, pero señaló que según el FMI “se espera un crecimiento positivo para 2021 y 2022”.

Durante el diálogo con el mandatario (la sesión se extendió durante media hora), Brende también destacó que más allá de los recursos de la Argentina –“la segunda economía de la región”-, el Presidente Fernández “emprendió reformas y oportunidades para nuevas inversiones, creación de empleo, y un crecimiento económico inclusivo, tema central en una región que es la más desigual del mundo”.

FMI y un virus tóxico

“El diálogo con el FMI está en marcha y ha sido hasta aquí muy constructivo”, dijo Fernández antes de comentar que “en plena pandemia tuvimos que lidiar con otro virus, no menos destructivo, el endeudamiento tóxico e irresponsable”.

Entonces, detalló que con el acuerdo político y social de todo el país se alcanzó una reestructuración de la deuda con acreedores privados con un nivel de aceptación superior al 99%. “Así despejamos el camino para empezar a construir un futuro con producción y trabajo”, aseguró antes de decir que la renegociación de las condiciones del acuerdo con el Fondo incorporará nuevas perspectivas macroeconómicas y un entendimiento común de las necesidades específicas de la economía local.

“No hay más lugar para ajustes irresponsables, imposibles de cumplir, que perjudican la credibilidad tanto de nosotros como dirigentes, como de quienes otorgan asistencias irreales. El programa que se acuerde con el Fondo será enviado al Congreso nacional para involucrar a toda la dirigencia política argentina en un camino de desarrollo, que tenga la sustentabilidad de la deuda, la inclusión social y la transparencia como políticas de Estado. Un hecho histórico para el país, sin dudas. No es el tiempo del conformismo sino de la transición, de la transformación”, aseveró el Presidente.

Textuales

A continuación, algunas de las principales definiciones del Presidente durante su participación en la edición virtual del WEF:

  • La pandemia que vivimos no es un mero accidente de la historia, es un llamado de atención para edificar una casa común con otros cimientos. O despertamos mejores, o sucumbimos peores. No hay otra opción para el día después de esta calamidad.
  • La pandemia nos demostró, una vez más, que para lidiar con los grandes desafíos globales debemos cooperar entre actores públicos y privados, y que la vacuna debe ser considerada un bien público global.
  • Las medidas adoptadas (en Argentina, a raíz de la pandemia) han sido fundamentales para iniciar una recuperación, que está siendo más veloz de lo que pensábamos hace apenas unos meses.

Vida + economía

  • La opción no es la vida o la economía, sino la vida con más y mejor economía. Nuestro sector industrial viene teniendo una recuperación notable. En noviembre pasado, la economía había alcanzado el 87% de la producción perdida por la pandemia. En la industria ya registramos 4500 puestos de trabajo que antes de la pandemia no existían. Llevamos cinco meses seguidos de recuperación del empleo industrial.
  • Argentina pretende demostrar que es posible conciliar políticas económicas que fomenten inversiones del sector privado y que al mismo tiempo se proteja a los sectores más vulnerables. Incentivar la inversión en la economía real es un paso fundamental para fomentar y fortalecer el proceso de crecimiento y desarrollo del país.
  • Sabemos y comprendemos que para poder invertir hace falta financiamiento y previsibilidad. Estamos comprometidos en avanzar en el camino hacia una recuperación sostenible y alineada con objetivos climáticos acordados en el acuerdo de París. Estamos seguros, el desarrollo del futuro será verde o no va a ser.
  • Como Presidente Pro Tempore del Mercosur me encuentro comprometido a impulsar junto a Brasil, Paraguay, Uruguay y los estados asociados, una agenda que promueva una integración más profunda e innovadora con el resto de América, con Europa y también con Asia.

Viejos problemas y nueva agenda

  • Creemos que hay condiciones para que Argentina asuma un rol de liderazgo en materia de electromovilidad, con un marco legal robusto que estamos diseñando.
  • Ha llegado el momento de unir fuerzas para abordar los problemas endémicos que desde hace años arrastra nuestro mundo: deuda soberana insostenible, pobreza extrema, acceso al agua, igualdad de género, desastres naturales, cambio climático y también corrupción. Al mismo tiempo, debemos impulsar una agenda de temas de vanguardia, propios del siglo XXI, el futuro de la educación y el trabajo, la telemedicina, las cadenas productivas 4.0, la inclusión digital, el definitivo empoderamiento de las mujeres y por supuesto la infraestructura verde.
  • No estoy hablando de temas tecnocráticos, ni de hojas de cálculo propias de un Excel, estoy hablando de temas existenciales, que requieren una ciencia política y una ciencia económica que caminen juntas, iluminadas por la pasión de hacer de este mundo una tierra mejor.