Más que en los festejos, el 30 aniversario del Mercosur pone el foco en eventuales cambios que permitan la supervivencia del bloque. Y en ese contexto, flexibilizar las normas que establecen la obligación de sellar acuerdos con terceras partes en conjunto, ocupa el centro de la escena.
“El Mercosur está bajo discusión”, dice Marcelo Elizondo.
El analista y consultor en negocios internacionales señala algunas de las “dificultades” incluidas en la agenda del bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
“El elevado arancel externo común -que casi triplica el arancel promedio mundial- es considerado por Brasil un obstáculo para la internacionalización de sus empresas; y al tiempo que ve potenciales acuerdos comerciales con otros mercados como un requisito fundamental. Pero Argentina no aparece como un adherente entusiasta de estas posturas y el vínculo pensando en el futuro común se enturbia”, comenta Elizondo.
Luego, señala que el Mercosur es, de la veintena de acuerdos regionales de integración que existen en todo el mundo, el que menos relación exportaciones/PBI logra: 15% contra más de 30% en el promedio mundial y algunos casos como Asean (Asociación de Naciones del Sureste Asiático) o la UE (Unión Europea) con más de 50%.
Cambios
Elizondo acota que en los últimos tiempos apareció con más fuerza la hipotética propuesta de Uruguay y Brasil de flexibilizar el bloque permitiendo a sus miembros concretar acuerdos comerciales individuales con terceros, lo que hasta hoy no está permitido.
“De ese modo, además de la reserva de mercado están en riesgo potenciales inversiones: Brasil es el cuarto mayor inversor externo en Argentina y además es causa de inversiones de multinacionales que se han instalado antes en nuestro país considerando el valor del acceso a aquél destino”, dice y añade, que si faltara algo, el impacto de la pandemia ha debilitado aún más lo que ya venía afectado.
“Ahora todo es más débil entre ambos. Lo sufren exportaciones de pymes, industriales y de parte del agro. E importaciones que abastecen a industria argentina. El impacto del Covid ahora, sumado al debilitamiento del vínculo y la reducción de agenda bilateral común antes, siembran dudas sobre la calidad del destino”, según Elizondo.
Riesgos y oportunidades
“El 26 de marzo se cumplirán 30 años desde la firma del tratado de constitución del Mercosur y algunos socios lo ven como una oportunidad para revisar el bloque. En particular, Argentina deberá tener una posición sobre la flexibilidad del bloque que está en discusión, teniendo en cuenta los riesgos y oportunidades que implica”, comenta Rosario Campos.

Edificio sede de la Secretaría del Mercosur, en Montevideo.
La economista señala que en términos de modelos de integración económica, la Unión Aduanera, por definición, supone un arancel externo común entre los socios frente a terceros países y una política comercial común.
Y aclara: “Es sabido que el Mercosur está lejos de funcionar como tal, tanto por las barreras al comercio intrazona como por las perforaciones del Arancel Externo Común, entre otras deficiencias. Otro modelo posible es una Zona de Libre Comercio, cuando se liberaliza el comercio entre los socios pero cada Estado miembro tiene libertad para negociar con terceros”.
Terceros en discordia
Por último, Campos recuerda que la agenda externa del Mercosur ha sido motivo de divergencia entre los socios, principalmente por la falta de acuerdos sustantivos al menos hasta 2019, cuando concluyeron las negociaciones con la UE.
“Uruguay estuvo interesado en negociar acuerdos con Estados Unidos en 2006 y más recientemente con China. Argentina, por su parte, el 24 de abril de 2020 anunció que se retiraba de las negociaciones externas del Mercosur, decisión que luego revirtió el 30 de mayo.”
Alterar compromisos
Guillermo Feldman, economista y Consultor en temas de comercio exterior, proyectos de inversión e integración económica, opina que la posibilidad de negociar en forma bilateral Acuerdo Preferenciales “altera significativamente el compromiso asumido por los países en el tratado de Asunción”.
“Más allá de las deficiencias de funcionamiento del proceso de integración, debe tenerse presente que desde la revitalización del proceso de integración en América latina, en la década del ‘80 del siglo pasado a partir de la creación de la Aladi y especialmente en el Programa de Integración y Cooperación Económica entre Argentina y Brasil, la posición negociadora argentina se mantuvo aún con los cambios políticos en la necesidad de emprender el camino de la Unión Aduanera y del Mercado Común por entender que es la vía más eficaz para ampliar los flujos de comercio y especialmente los de inversión”, dice Feldman.
Más allá de la apertura
Porque, según explica, “la apertura del mercado regional sin otros compromisos en materia de normas y disciplinas comerciales generaría una ventaja para el país del mercado mayor en detrimento del país con estructura productiva diversificada pero de tamaño menor, como es el caso de la Argentina”. Y agrega que un claro ejemplo es la evolución del Protocolo Automotriz, en el que como producto del comercio administrado, los proyectos de inversión se distribuyeron por las propias empresas terminales en los 2 países más allá del tamaño relativo de los mercados y los niveles de subsidios que aplican cada uno.
No obstante, Feldman es de los que cree que la Argentina debe asumir una posición más activa en las negociaciones comerciales del Mercosur, no sólo como reflejo de la posición asumida por los otros países miembros, sino porque es uno de los instrumentos necesarios para poder vigorizar las exportaciones que permitan en un proceso virtuoso un mayor saldo comercial, más empleo y mayor incentivo a las inversiones productivas.

El Mercosur tiene las tres urbes más ricas, extensas y pobladas de Sudamérica: São Paulo (foto), Buenos Aires y Río de Janeiro.
Por último, añade que en el caso de aceptar la llamada “flexibilización del Mercosur”, como mínimo se deberían revisar las normas y disciplinas comerciales vigentes en el comercio intrazona para poder adaptarlas al nuevo enfoque de una Zona de Libre Comercio.
“Entre otras resulta clave revisar las normas de origen generales y específicas para el comercio intrazona y también la posibilidad de aplicar cláusulas bilaterales al estilo del Acuerdo Mercosur/UE”, opina.
Debilitamiento generalizado
Elizondo insiste en que más allá de Brasil, la relación con el Mercosur muestra un debilitamiento en general: una caída de las exportaciones al resto del bloque que llegaron sólo a US$10.010 millones en 2020 mientras que las importaciones fueron de sólo US$11.284 millones. Se trata de los menores niveles en más de un decenio.
“La caída del comercio con el Mercosur en 2020 fue mayor a la caída total del comercio argentino con todo el mundo, especialmente en exportaciones. Las exportaciones totales argentinas cayeron el año pasado 15,7%, y las ventas al Mercosur, 21,1%. Las importaciones cayeron en total, 13,8% y las compras a socios del Mercosur, 7,8%”, comenta.
Y enumera algunas de las características del bloque:
- El Mercosur (los países miembros sumados) está (en tiempos normales y más allá del accidente de 2020) entre las seis o siete -según el año- mayores economías a nivel mundial si se considera el PBI nominal de más de 2,5 billones de dólares producido por todo el bloque.
- Posee las tres urbes más ricas, extensas y pobladas de Sudamérica: São Paulo, Buenos Aires y Río de Janeiro; y posee también la selva tropical más grande del planeta (la selva amazónica). Además, controla las mayores reservas energéticas, minerales, hídricas y petroleras del planeta.
- Con una superficie total de 12,8 millones de km2 y una población total de 275 millones de personas, es un bloque de relevancia para Argentina y para sus 4 miembros actuales. Pero en términos comerciales externos sus resultados son pobres no sólo por las dificultades de 2020.
¿Por qué?
Según Elizondo porque el Mercosur es un conjunto que fue construido para alentar el comercio entre sus miembros pero sin incentivos mayores para que se desarrolle comercio suprafronterizo (con el resto del mundo).
Por eso, dice, se lo llama “bloque cerrado” y por eso también, es anticipable que Brasil, Uruguay y Paraguay aspiren a modernizar el Mercosur intensificando la relación comercial con el resto del planeta. “No se trata aquí de apoyar o no los movimientos de los demás socios sino de anticipar sus movimientos”, menciona antes de concluir que la búsqueda de una flexibilización aparece como “poco evitable”.















