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La Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) le solicitó al Ministerio de Desarrollo Productivo “medidas urgentes” para amortiguar el impacto que tienen las alzas récord de los fletes internacionales en el valor final de las importaciones, que termina afectando tanto a la producción como al consumidor.

La entidad enfatizó el carácter “excepcional” que revisten las alzas en las tarifas de los fletes marítimos, vía por la que llega prácticamente la totalidad de las importaciones que van destinadas a la industria y al comercio. En menos de un año, el flete de un contenedor desde Shanghai a Santos pasó de 1000 a 10.000 dólares.

“Presentamos un informe sobre la incidencia del costo del flete internacional en el valor final de los productos importados (intermedios y finales)”, indicaron desde CIRA, y le solicitaron al ministro Matías Kulfas “que se articulen las políticas públicas necesarias para que, de manera transitoria y con carácter de urgente, se deje sin efecto el costo del flete internacional en la conformación de la base de cálculo de los tributos aduaneros y la base imponible para las importaciones de insumos, materias primas, bienes de capital, semielaborados, partes y piezas, repuestos y todas aquellas importaciones que se destinan a la producción y al trabajo nacional y evitar así su traslado al precio”.

De no prosperar esta alternativa, los importadores propusieron que se fije eventualmente un monto límite para el valor del flete “a los fines de tributar sobre valores razonables que no perjudiquen la competitividad de la industria y la producción”.

Situación inédita

La carta enviada a Kulfas manifiesta que la logística internacional “enfrenta una situación inédita en la que se combinan una serie de factores exógenos a la Argentina, pero con fuerte repercusión para un país como el nuestro, donde la posición geográfica es desfavorable para la logística, la reposición de contenedores es dificultosa y se tratan de tráficos (rutas marítimas) menos rentables cuya oferta se restringió durante la Pandemia con una demanda sostenida o creciente”.

Tras resumir las principales características del “covid logístico”, entre los que se destacan un crecimiento vertiginoso de la demanda (sobre todo norteamericana) por las políticas expansivas del consumo para hacer frente a la crisis económicas que dejó la pandemia; los sucesivos rebrotes de covid en los principales nodos portuarios de China (que mantiene una política de “tolerancia cero” frente a los rebrotes, que provoca el cierre de puertos y aeropuertos de las áreas de influencia del brote), y las demoras, congestiones y cierres de fábricas (factores conjugados en altos fletes marítimos), la CIRA señaló que todo esto trajo aparejado “un incremento del flete del 895%, que afecta las importaciones argentinas”.

La gremial empresaria destacó que la situación “afecta a todos los tráficos del mundo”, de manera atípica, y adjuntó un informe realizado donde analiza la progresión de los fletes en los últimos años, donde logra notarse la disparada de los valores del transporte marítimo durante la pandemia.

“Sobre la base de este contexto, se observa el impacto local que provoca en la matriz productiva y en los precios el costo del flete internacional”, señalaron desde CIRA.

Base imponible

La base imponible del bien importado, puesto en el depósito de la empresa que realizó la compra externa, incluye el flete desde el país de origen, el seguro, los gastos de terminal y marítima, los honorarios de despachantes de aduana, transporte hasta el depósito, entre otros.

“La actividad de importación definitiva de bienes se encuentra gravada por una compleja estructura de impuestos: aranceles, Impuesto al Valor Agregado (IVA, alícuota 21%), percepción IVA adicional (20%) Ganancias (6%), Ingresos Brutos (2,5%), Tasa estadística (3%), tasas nacionales (valor fijo en US$), entre otros. El incremento de los fletes internacionales aumenta el valor de la base imponible de la actividad de importación”, explicaron.

Así, esta situación excepcional no hace más que profundizar los problemas de “falta de competitividad e inflación de la economía argentina”, al encarecer los bienes e insumos importados en el mercado doméstico: 8 de cada 10 dólares de las compras externas no abastecen a la demanda final, sino que son bienes que se utilizan en la matriz productiva nacional, es decir, son bienes necesarios para los procesos productivos”, destacaron.

Los importadores advierten, en este caso puntual, un mecanismo artificial de encarecimiento de los insumos, que termina “profundizando el sesgo anti-exportador”.

Por eso, solicitaron “que se articulen las políticas públicas necesarias para que, de manera transitoria y hasta por dos años (prorrogables si fuera necesario), se deje sin efecto el costo del flete internacional en la conformación de la base de cálculo de los tributos aduaneros y la base imponible para las importaciones de insumos, materias primas, bienes de capital, semielaborados, partes y piezas, repuestos y todas aquellas importaciones que se destinan a la producción y al trabajo nacional y evitar así su traslado a precio”.