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Más allá de que 2020 es una base de comparación excesivamente baja, la recuperación que exhibe el comercio internacional argentino -con datos a noviembre- es sólida.

Las exportaciones entre enero y noviembre alcanzaron los US$ 71.320 millones (+39%) en tanto que las importaciones sumaron US$ 56.598 millones (+48%), por lo que 2021 acumula un saldo comercial positivo superior a los US$ 14.300 millones.

De acuerdo con la economista Rosario Campos, la evolución de las ventas se explica “por una suba de precios (25,8%) acompañada por un incremento de las cantidades (10,5%)”.

El mayor dinamismo exportador recayó en los embarques de las manufacturas industriales (MOI, +50%), seguidas por combustibles y energía (+45%), manufacturas agropecuarias (+38%) y por último los productos primarios (+30%).

Productos y mercados

La canasta exportadora no arrojó mayores sorpresas y volvió a concentrar su crecimiento en harina y aceite de soja, maíz, vehículos para transporte de mercancías y de personas, biodiesel, energía eléctrica, trigo, petróleo, aceite de girasol, porotos de soja y sorgo.

“Los bienes que más cayeron fueron carne bovina, fueloil y calamares”, explicó Campos, tras destacar que los mercados que más aumentaron sus compras en la Argentina fueron “Brasil (+50,7%), la Unión Europea (+44,1%), Estados Unidos (+41,3%) y China (+16,1%)”.

En tanto, las importaciones fueron impulsadas por la variación de las cantidades (+29,6%) acompañadas por mayores precios (+14,3%).

“Todas las categorías de importación tuvieron recuperaciones. Las de mayor participación en el total fueron bienes intermedios (41,2% del total), piezas y accesorios para bienes de capital (18,9% del total) y bienes de capital (15,8% del total)”, explicó la economista.

Se destacaron las mayores compras de gasoil, gas natural licuado, vacunas, mineral y semielaborados de hierro, porotos de soja (para procesamiento), urea y fosfato monoamónico (fertilizantes agrícolas), entre otros. Las importaciones desde China se recuperaron 56,3%, desde Brasil 43%, desde la Unión Europea 40,7% y desde Estados Unidos 32,5%.

Menos alentadoras

“La dinámica del comercio exterior de 2021 fue principalmente una recuperación respecto de la baja base de comparación de 2020, por el impacto económico de la pandemia del COVID-19. Las perspectivas para Argentina son menos alentadoras para las exportaciones en tanto los factores que explicaron la recuperación no se repetirán en 2022, principalmente los precios internacionales y el impulso global”, señaló Campos.

Por su parte, Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), sostuvo que “poniendo en contexto el resultado, hay que advertir que no estamos ante récord alguno”.

“En 2013, al igual que en 2012, en 2011 y en 2010, las exportaciones habían sido superiores a las cifras que se alcanzaron en 2021, ocurriendo luego en todos los años transcurridos entre aquellos ejercicios y el de 2021 que los resultados de las ventas externas han sido ya menores (los de 2021 los superaron)”, graficó.

“Por el lado de las importaciones, en cambio, los resultados en dólares habían sido mayores ya en los años 2018, 2017, 2014, 2013, 2012, 2011 y 2010, y más bajos que en 2021 en los años 2015, 2016, 2019 y 2020”, contextualizó.

Factores

Al explicar los resultados, Elizondo señaló que “las agroexportaciones tuvieron una generosa producción (explicaron 70% del total de las ventas externas en un porcentaje en relación al total de exportaciones -similar a 2020- nunca superado en los últimos 40 años). Además, los precios de estos commodities ayudaron a la producción efectiva para el resultado”.

Por otro lado, indicó que el comercio global creció a una tasa “de más del 10%” en cantidades, en tanto que “medido en dólares, según UNCTAD, el comercio internacional total -bienes y servicios- en el planeta alcanza en 2021 un récord histórico en el tercer trimestre y se prevé un total global de 28 billones de dólares en el año, el más alto de la historia”.

“Los precios internacionales de commodities han estado sostenidos por la reacción productiva post lockdown (liberación de demanda retrasada y luego cuellos de botella que elevaron costos) y por el expansionismo monetario en Estados Unidos (el índice de precios de alimentos de la FAO se situó aun en noviembre de 2021 en 27,3 % por encima del de noviembre de 2020)”, apuntó.

Reparos

Elizondo planteó reparos sobre la “continuidad” de los factores que explicaron los números este año, que no se repetirían en 2022.

“El comercio global medido en volúmenes (según OMC) crecerá -después del gran salto de más del 10% de 2021- menos de la mitad en 2022. A la vez, Brasil, principal cliente de Argentina, anuncia un pobre resultado económico (su PBI crecerá sólo 0,5%) y las previsiones en el PBI de China (segundo cliente de Argentina) están siendo ajustadas a la baja. Es muy relevante además que la política monetaria en Estados Unidos se ajustará debilitando probablemente precios internacionales (casi 80% del comercio internacional planetario opera en dólares)”, reflexionó el especialista.

“La Argentina solo obtiene dólares netos del comercio exterior de bienes. Tiene virtualmente vedado el acceso a dólares financieros y muy reducida la recepción de inversión extranjera directa, padece éxodo neto de capitales, es deficitaria en el comercio de servicios y participa mínimamente en las nuevas “global innovation networks” del capital intelectual. Eso la hace más volátil en términos cambiarios y la atrasa en el acople con la revolución tecnológica mundial (la participación del valor “intangible” en el PBI argentino es la mitad que el de países avanzados)”, explicó.

Previsión

Con los datos disponibles, y con “lo difícil que es hacer previsiones en Argentina” por probables modificaciones en la política cambiaria, alza en la inflación, más regulaciones, etc., Elizondo estimó que en 2022 las exportaciones argentinas “no crecerían” respecto de 2021 y podrían rondar los “72.000 a 74.000 millones de dólares”, mientras que las importaciones “deben crecer para alcanzar niveles promedio de la década para mantener en funcionamiento el aparato productivo y superarían los 65.000 millones de dólares”.

“Hay una agenda de requisitos en adelante para que el comercio exterior argentino dependa menos de factores exógenos y se apoye en fuerzas propias. Pueden nombrarse al respecto: estabilizar la macroeconomía, agilizar el marco regulatorio, fortalecer la institucionalidad que concede garantías y favorecer la arquitectura internacional para mejorar la calidad de la participación global”, concluyó.

En tanto, la consultora Abeceb, realizó una proyección de los sectores que mejor desempeño tendrán en 2022, también advirtiendo que los guarismos que se presentarán en 2022 no serán parecidos a los registrados este año.

Servicios a la cabeza

“Los sectores de mayor crecimiento en 2022 serán los servicios basados en el conocimiento, los servicios presenciales (beneficiados por menores restricciones y por la “revancha del consumo”), la producción de aparatos de uso doméstico (+16,1%) y de electrónica de consumo (+15), las exportaciones mineras (+9,3) y la producción de vehículos (+8,3)”, pronosticó Abeceb.

De acuerdo con su informe, la producción de “aparatos de uso doméstico tuvo un repunte del 46,9%; los de electrónica de consumo del 54%, las exportaciones mineras, el 20%; y la producción de vehículos; el 56,2%”.

“Este rebote anémico -continúa- también se da en la producción siderúrgica que se incrementará el 4,8% en 2022 y había crecido el 31,5% este año. La construcción en 2022 tendrá una mejora al ritmo del 4%, y este año había alcanzado el 30,2% y la elaboración de productos farmacéuticos que en 2022 aumentará el 4%, quedó a la mitad del 8,9% de 2021”.

Respecto del agro, estiman un repunte de la venta de maquinaria del orden del 2,7% (muy por debajo del 14,4% de 2021) y la venta de fertilizantes se incrementará en apenas 1,5% (lejos del 12,8% de 2021). Por último, la cosecha “valorizada” se mantiene “estable en 2022, con 0,3%”, bastante por detrás del aumento del 28,4% de este año.

Los + y los – de 2022