La globalización avanza y hasta marcó su propio record en niveles de conectividad en 2017. Sin embargo, el grado de madurez real del fenómeno dista mucho de la percepción que tiene la gran mayoría: el mundo está más conectado que nunca, pero menos globalizado de lo que se piensa.

De hecho, la sobrestimación también alcanza a un tema crucial en estos tiempos: la inmigración.

El Índice de Conectividad Global 2018 de DHL muestra a las claras que si bien por primera vez desde 2007 aumentaron significativamente los porcentajes de los flujos transfronterizos de comercio, capital, información y personas, hay una brecha importante entre lo que los encuestados creen que ocurre y lo que realmente pasa.

Malas lecturas, miedos infundados

El estudio, presentado mediante una conferencia desde Alemania, señala que el mundo está mucho menos globalizado de lo que cree la mayoría de la gente (aún si se tienen en cuenta los logros más recientes de la globalización) y que son las percepciones equivocadas –como esa- las que despiertan miedos infundados.

Es más, los autores del trabajo se esperanzan con la idea de que acceder a “la foto real” sirva para fomentar debates más productivos sobre la globalización al calmar los miedos que generan las percepciones exageradas sobre los flujos internacionales.

Y citan, por ejemplo, lo que ocurre con la inmigración, que en algunas encuestas del año pasado figuraba a la cabeza de la lista de las preocupaciones de la opinión pública en Europa y en Estados Unidos.

“A ambos lados del Atlántico, la gente cree que el número de inmigrantes en su país es más de dos veces superior a la cifra real, y cuando se les comunica la proporción correcta de inmigrantes, desciende el número de entrevistados que considera la inmigración como un problema”, relatan.

Contrastes entre percepción y realidad

Steven Altman, investigador académico y Director Ejecutivo del Centro para la Globalización de la Educación y Management de la New York University Stern School of Business (uno de los especialistas que dirigió el trabajo), compartió datos al respecto.

Singapur ocupa el segundo lugar en el ranking de las naciones más conectadas a nivel global en 2017.
Ocho de los diez países más conectados se encuentran en Europa, razón por lo que el Viejo Continente resulta ser la región más conectada del mundo.

El especialista comparó las cifras que se obtuvieron durante las entrevistas para el Indice (la percepción de los encuestados) con los datos de la realidad.

Cuando se pidió a quienes participaron del estudio que dijeran cuánto estimaban que era el grado de globalización del comercio, la respuesta fue 41%. Pero la realidad muestra que el número es algo menos de la mitad: 20%.

La enorme brecha entre la percepción de la gente y lo que efectivamente ocurre se mantuvo para las otras tres categorías analizadas:

  • Capital: 38% / 7%
  • Información: 36% / 7%
  • Movimiento de personas: 30% / 3%

Ni plano ni globalizo, ¿cómo es el mundo de hoy?

De la lectura del Indice, que mide la globalización a nivel mundial, por regiones y en 169 países, surge que:

  • Tan solo se exporta el 20% de la producción económica de todo el mundo (las exportaciones brutas de bienes y servicios alcanzaron el 29% del PBI mundial en 2017, pero si se ajusta ese resultado a las exportaciones que atraviesan fronteras en más de una ocasión en cadenas de suministro entre varios países, se reduce la proporción del valor añadido exportado a 20%).
  • Los flujos de inversiones directas extranjeras equivalen al 7% de la formación de capital fija bruta a nivel global.
  • Alrededor del 7% de los minutos de llamadas telefónicas (incluyendo las llamadas por Internet) son internacionales.
  • Solo el 3% de la población vive fuera de su país de nacimiento.
  • Los flujos internacionales no son en absoluto globales: aproximadamente la mitad de ellos se produce entre países y sus tres orígenes y destinos principales.
  • Si el mundo se hubiera hecho realmente “plano” y esas barreras hubieran dejado de tener importancia, los flujos internacionales de comercio, capital, información y personas deberían viajar un 67% más allá de lo que lo hacen hoy.

Una red de más de tres millones de datos

John Pearson, CEO global de DHL Express, explicó que el Indice refleja datos de 2017 o del año más reciente disponible, y ofrece una cobertura histórica desde 2001.

Para elaborarlo se utilizan más de tres millones de puntos de datos mediante los cuales se hace un seguimiento tanto de la profundidad de los flujos internacionales de los países en relación con su actividad nacional como de la amplitud de dichos flujos entre países de origen y de destino.

Pearson comentó que Países Bajos, Singapur, Suiza, Bélgica, Emiratos Árabes Unidos, Irlanda, Luxemburgo, Dinamarca, Reino Unido y Alemania fueron las naciones más conectadas a nivel global en 2017.

Ocho de los diez países más conectados se encuentran en Europa, razón por lo que el Viejo Continente resulta ser la región más conectada del mundo (obtiene puntuaciones máximas en el índice en materia de flujos de comercio y de personas).

Estados Unidos ocupa la segunda posición en términos generales, y lidera en flujos de capital y de información.

La zona del Este asiático y el Pacífico es la tercera región más conectada del mundo.

En la posición 51°, Chile es el país de la región que aparece mejor posicionado en el Indice de Conectividad Global 2018 de DHL, aunque descendió 5 lugares respecto de la última medición. Argentina califica 91° pero escaló 6 posiciones.

La situación del barrio

Existen grandes diferencias entre los niveles de globalización de los países avanzados y las economías emergentes.

Las economías emergentes comercian casi con la misma intensidad que las economías avanzadas, pero éstas tienen un nivel de integración tres veces más profundo en los flujos de capital internacional, cinco veces en flujos de personas y nueve veces respecto a los flujos de información.

El primer país de la región que aparece en el Indice de Conectividad Global 2018 de DHL es Chile (posición 51° y descendiendo 5 lugares respecto de la última edición).

Le siguen Panamá (53°, -12 puestos); Brasil (58°, -3); México (68°, +11); Perú (69°, +1); Colombia (87°, +4); Argentina (91, +6); Uruguay (93°, -25); y Paraguay (126°, -5).

Si la lectura se centra en la dimensión de profundidad del Indice, las economías con las máximas proporciones de flujos transfronterizos son Singapur, Hong Kong SAR (China), Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Los líderes en cuanto a profundidad suelen ser países ricos y relativamente pequeños, explicaron quienes confeccionaron el estudio.

En cuanto a la amplitud, los países con los patrones de flujo más internacionales son Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos, Japón y la República de Corea. Las economías que lideran en esta categoría también tienden a ser países ricos, pero son mucho más grandes que los líderes en profundidad.

Qué es lo que suma puntos

Según se dijo, además del tamaño y del nivel de desarrollo económico, la puntuación de los países en materia de conectividad está influida por su proximidad a los mercados extranjeros, el hecho de compartir idioma con otros países o el tener acceso directo al mar.

Los países en los que los flujos internacionales superan en mayor medida las expectativas teniendo en cuenta estas características son Camboya, Malasia, Mozambique, Singapur y Vietnam. Las cadenas de suministro regionales contribuyen a explicar por qué cuatro de los cinco países de más éxito se encuentran en el Sudeste asiático.

El Indice de Conectividad Global de DHL 2018 es la primera evaluación exhaustiva de la manera en que la globalización, medida en función del comercio, el capital, la información y los flujos de personas, ha evolucionado desde el referéndum del Brexit en el Reino Unido.

En síntesis, el trabajo deja en claro que:

  • La conectividad global sigue estando limitada por la distancia y las diferencias entre países. Aproximadamente la mitad de todos los flujos internacionales se produce entre países y sus tres principales orígenes y destinos.
  • Los países más profundamente integrados en los flujos internacionales suelen tener un crecimiento económico más rápido, e incluso los países del pelotón de cabeza tienen aún potencial por explotar para seguir reforzando su nivel de conectividad global.
  • El entorno político para la globalización empeoró en 2018, ya que se produjo una escalada de los conflictos comerciales y los países erigieron barreras frente a las adquisiciones extranjeras, la inmigración y otros flujos. No obstante, los defensores de los mercados abiertos contraatacaron con una ola de acuerdos comerciales emblemáticos.

El Indice de Conectividad Global de DHL 2018 presenta la primera evaluación exhaustiva de la manera en que la globalización, medida en función del comercio, el capital, la información y los flujos de personas, ha evolucionado desde el referéndum del Brexit en el Reino Unido y la elección del presidente Donald Trump en Estados Unidos.

Rebatir predicciones

Contrariamente a las predicciones de que la globalización se desmoronaría en reacción a una ola de nacionalismo económico, el Indice alcanzó un pico récord en 2017.

Por primera vez desde 2007, aumentaron significativamente todos los flujos de comercio, capital, información y personas.

El fuerte crecimiento económico impulsó los flujos internacionales, mientras que algunos cambios políticos determinantes como el aumento de los aranceles de EE.UU. todavía no se habían implementado.

No obstante, destaca el trabajo, las amenazas políticas a la globalización se exacerbaron el año pasado.

“La espiral del aumento de los aranceles ha conjurado el fantasma de las guerras comerciales, y los países han implementado políticas para frenar las adquisiciones corporativas por parte de extranjeros, poner coto a la inmigración y restringir las transferencias de datos a nivel internacional. Aunque aún no disponemos de datos suficientes para constatar el nivel general de conectividad global en 2018, las medidas de que disponemos apuntan a que estos acontecimientos han repercutido en el crecimiento de los flujos internacionales”, sostiene el trabajo.

Así es el Ranking completo del Indice Conectividad DHL 2018. En gris, el grado de profundidad de globalización de los países; en amarillo, la amplitus.

Por último, se advierte que el futuro de la globalización estará en manos de los responsables políticos de todo el mundo, se recuerda que los conflictos comerciales han obligado a rebajar las previsiones de crecimiento globales y que, al igual que el aumento de la conectividad global puede acelerar el crecimiento, la desglobalización lo puede frenar.

Ni tanto ni tan poco

“Los anuncios recientes que daban por muerta la globalización no han resultado más acertados que las declaraciones de hace una década que anunciaban que la globalización había convertido las fronteras en obsoletas y había hecho irrelevante la distancia”, dice el Indice de DHL.

Y agrega: “Tanto los flujos internacionales como sus restricciones son fuerzas formidables que varían en el tiempo, de un lugar a otro, entre los diferentes sectores, etc”.

Por eso, en el trabajo se plantea la posibilidad de que en los próximos años pueda registrarse una nueva ola de globalización, una meseta o incluso una vuelta al pasado.

“Sea cual sea el escenario que se imponga, los mayores ganadores serán probablemente las empresas y los países que acepten la complejidad de la globalización, en lugar de sucumbir a dicotomías entre visiones puramente locales y visiones globales del futuro”, concluye.

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