Tras semanas de incertidumbre sobre la fecha específica en que se concretaría la invasión, Putin decidió invadir Ucrania desatando un conflicto que pone en riesgo la estabilidad mundial. Su incursión, que es una violación flagrante al derecho internacional y en particular a la Carta de Naciones Unidas, se hizo inminente cuando el presidente ruso decidió reconocer como independientes a Donetsk y Luhansk, dos áreas rebeldes en la zona de Donbás en el este de Ucrania.

El jueves 24, Occidente despertó con una operación rusa de una magnitud inicialmente impensada ya que Putin decidió atacar objetivos militares en todo el territorio ucraniano de forma simultánea y emprende hasta la fecha una dura batalla contra el ejército nacional de Ucrania para tomar la capital.

Todo indicaba que el conflicto se acotaría a la región de Donbás, que cabe recordar se encuentra en guerra interna (prorrusos contra proeuropeos) desde 2014 con un saldo de más de 15.000 muertos de acuerdo con datos de Naciones Unidas.

Reacciones

Las reacciones a nivel mundial no se hicieron esperar, en especial en Estados Unidos y la Unión Europea (UE) que enfrenta un conflicto de un nivel de tensión que no se registraba desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Una sucesión de reuniones de urgencia de la OTAN, del G7, del Consejo de Europa y de la UE fueron con la mayor rapidez posible anunciando las medidas para frenar el avance de Rusia en toda Ucrania.

Biden y la OTAN siguen sosteniendo que no enviarán tropas a territorio ucraniano, pero sí han decidido por primera vez desde 1949 la movilización de tropas de defensa.

Por otro lado, las potencias occidentales han impuesto inéditas sanciones contra empresas rusas y sus autoridades, incluido el propio Putin y su canciller Lavrov. Las medidas valoradas son de tal magnitud que tanto la UE como EE.UU. están analizando la posibilidad de excluir a Rusia de la red Swift para expulsarla del sistema financiero mundial (hasta la fecha esta medida está activa solo para algunos bancos rusos).

Efectos económicos

A nivel económico los efectos fueron inmediatos, naturalmente con una baja en las bolsas y un aumento de las commodities agrícolas, los minerales y en los productos energéticos, además de una suba del dólar, todo lo que ocurre con gran volatilidad e incertidumbre.

El Mercosur no está ajeno a los impactos de una guerra de estas características, si bien es cierto que los mismos son más indirectos que directos, ya sea por la suba de las commodities (lo que en el corto plazo puede ser beneficioso para la región en el caso de las agrícolas) o por la inestabilidad económica mundial, la suba del dólar, la paralización de inversiones, la caída de las bolsas, entre otros tantos posibles efectos en este caso negativos.

Por otro lado, sí puede existir un impacto directo en las corrientes de comercio del bloque con Rusia, ya no solo por posibles represalias del gobierno de Putin por los posicionamientos sobre el conflicto de algunos de los países miembros (se han dado diferentes énfasis), como por la imposibilidad de operar comercialmente con Rusia por su eventual exclusión del sistema financiero, o los impactos en las operaciones por las medidas ya vigentes impuestas por EE.UU. y la UE.

La relación del bloque con Rusia

En este sentido, vale la pena repasar el caudal de comercio que la región sostiene con Rusia. En 2020 los países del Mercosur importaron US$3162 millones y exportaron US$2562, un monto que como puede observarse en el gráfico presentado a continuación es muy inferior al registrado algunos años atrás.

Desde 2015 en adelante, Rusia pierde importancia como socio del Mercosur, si bien en términos porcentuales nunca llegó a explicar una porción relevante del comercio total del bloque (1,4% de las importaciones totales y 0,9% de las exportaciones en 2020).

En definitiva, es claro que Rusia no está en las primeras posiciones de los socios del Mercosur, además de que el bloque muestra una elevada concentración en su comercio con la potencia mundial.

En el caso de las exportaciones, 5 productos explicaron el 74% de las ventas externas, destacándose las semillas oleaginosas (30% del total) la carne y despojos comestibles (27%), frutas y frutos comestibles (6%), leche y productos lácteos (6%) y café (5%).

Doble concentración

Si se replica el mismo ejercicio para las importaciones, la concentración es aún mayor, ya que 5 rubros importados explicaron en 2020 el 86% de las compras del bloque desde Rusia, con la importante presencia de los abonos representando el 63% de las adquisiciones desde dicho origen.

En términos de los posibles impactos por posibles cortes en los flujos comerciales por los aspectos ya señalados, es importante identificar qué importancia tiene Rusia como comprador o proveedor de los principales bienes comercializados por el Mercosur con dicho país, lo que podría adelantar el nivel de dificultad que enfrentarían los países suramericanos a la hora de redireccionar dichas corrientes hacia otros mercados.

Como resultado del análisis realizado, en ninguno de los productos de exportación e importación la dependencia con Rusia supera el 20%. Tomando las principales corrientes de exportación, los que muestran mayor dependencia con Rusia son las frutas y frutos comestibles (Rusia explica el 8% del total colocado por el Mercosur en el mundo), leche y productos lácteos (7%), preparaciones alimenticias diversas (5%), carne y despojos comestibles (3%), pescados y crustáceos (3%), tabaco (3%) y materias albuminoideas; productos a base de almidón o de fécula modificados (3%).

En el caso de las importaciones las mayores dependencias con Rusia se identifican en los abonos (Rusia provee el 20% del total adquirido por el Mercosur), perlas finas, cultivadas, piedras y metales preciosos (12%) y aluminio y sus manufacturas (8%). En definitiva, si bien son montos absolutos de importancia, las dependencias comerciales con Rusia no son sustantivas, por lo que, de existir cortes en los flujos comerciales por los efectos de las sanciones o el impacto económico en Rusia por los bloqueos, no serían sustantivos para el Mercosur.

Exportaciones del Mercosur con destino a Rusia

La crisis en Ucrania impactará en el Mercosur más allá del comercio, ya que los socios mantienen diferencias sustanciales en cuanto a los posicionamientos respecto al conflicto.

Cabe recordar que recientemente, en momentos donde las posibilidades de que finalmente se desate la guerra eran evidentes, los presidentes de Argentina y Brasil viajaron a Moscú para entrevistarse con Putin, lo que generó sorpresa y molestia en EE.UU. y la UE.

Una vez desatado el conflicto, las declaraciones de las cancillerías mostraron ciertas coincidencias generales, pero con énfasis distintos, en especial en la condena expresa hacia la intervención militar de Rusia a un país soberano y también respecto al cuestionamiento de un atentado directo a la integridad territorial de un Estado.

De hecho, el Mercosur no logró un posicionamiento conjunto por la falta de apoyo expreso de Brasil y solo Paraguay acompañó una declaración de condena de la OEA (Uruguay no formó parte por un inexplicable error diplomático, que llamativamente no refleja la posición del presidente Lacalle Pou, el que fue muy enfático en su posicionamiento en contra del accionar de Rusia). Recordar el caso de Venezuela, socio pleno del Mercosur por más que se encuentre suspendido, el que alegando responsabilidades de EE.UU. justifica y apoya la invasión de Putin.

Importaciones del Mercosur desde Rusia

En definitiva, un Mercosur que no alcanza consensos en el plano económico y comercial, pero tampoco en los asuntos políticos y de principios generales que reglan la paz y la seguridad internacional.

Por un lado, el gobierno argentino equilibrando sus posiciones para evitar enemistarse a una potencia con la cual generó vínculos profundos desde tiempo atrás (especialmente en los gobiernos kirchneristas), ofreciéndose incluso como la puerta de entrada de Rusia a América latina.

Por otro lado, la tibia reacción de Brasil, que ve en su socio del BRICS (sigla con la que se agrupa a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) un aliado necesario para jugar un rol más activo en sus intereses globales. Por último, el caso de Venezuela, que junto a sus aliados Cuba y Nicaragua han apoyado expresamente el accionar de Rusia.

Si bien parece un conflicto algo lejano, se esperan impactos indirectos y directos, ya sea en el plano económico como en el comercial.

Por otro lado, sumando más tensiones a un ya convulsionado contexto político en el Mercosur, la reacción y las definiciones diplomáticas de los últimos días de tres de los 5 miembros del bloque, pero especialmente la de Brasil y Argentina, confirman una vez más la falta de cohesión existente en todos los frentes y confirma que Rusia está ya muy inserta en América latina.


El autor es Doctor en Relaciones Internacionales y director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay.