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Los freight forwarders tradicionales, que aún no han dado el paso hacia la digitalización, tienen por delante un gran reto: demostrar hasta dónde pueden llegar sin ella.

Es cierto que no todos los digitales pueden hacer alarde de las infraestructuras y el legado de conocimiento de la industria marítima que tienen los freight forwarders tradicionales.

Sin embargo, esto no significa que le quede mucho tiempo a los más tradicionales antes de tener que decirle “sí” a la digitalización. A fin de cuentas, su entorno ya está sumergido en la cuarta revolución industrial y el desarrollo tecnológico tan avanzado en la industria marítima ha hecho que la brecha diferencial entre un tipo de freight forwarder y otro sea cada vez más corta.

Cada vez más

Por eso vemos que cada día son más los freight forwarders tradicionales que han asumido el reto de transformarse a lo digital, o al menos de adaptar soluciones digitales para sus métodos tradicionales de trabajo.

Pero, ¿qué tan lejos puede llegar un freight forwarder sin digitalización?

En un mundo dinámico, activo, cambiante e instantáneo –y gracias a  tecnologías como blockchain, IA, IoT, Big data, robotización, e-commerce, e-pricing, etc– las empresas están innovando en materia de servicio, rapidez de respuesta y especialización de su fuerza laboral para mejorar la calidad de su trabajo.

Seguir vigentes

Todo esto, con el firme objetivo de ser competitivos y de asegurase un porcentaje de mercado que les permita seguir vigentes dentro de la industria.

Dada la velocidad con que se desarrolla la tecnología, arriesgarse a no digitalizarse ahora, puede implicar:

Pérdida de valor y alta rotación de la fuerza laboral, la cual no es ajena a la transformación de su entorno y buscará superarse individualmente, por lo que también buscará la empresa que le ofrezca oportunidades de desarrollo y crecimiento.
Pérdida de clientes. Los actuales y los potenciales no sólo se quedarán con quien les dé mejor precio, sino también con quien les brinde soluciones rápidas en cada parte del proceso del transporte marítimo de cargas. Con los métodos tradicionales y manuales no es posible.
Estar en constante desventaja frente a su competencia. Capacitar ahora al personal e ir adaptando sistemas progresivamente le puede resultar más fácil y económico, hacerlo en el futuro implicaría que sus competidores le lleven una gran ventaja.

Entonces, un freight forwarder tradicional debe preguntarse si quiere asegurar su existencia en el futuro o si prefiere ver hasta dónde puede llegar sin ser parte de la era digital.

Hay que atreverse a cambiar, y para empezar el proceso de transformación digital, los tradicionales cuentan a su alcance con herramientas digitales, como por ejemplo Cargofive, que le permite cotizar rápido y ganar ventas, entre otras soluciones digitales con las que seguro sí llegará lejos.


Contenido producido por Cargofive