El año arrancó con el tablero del comercio internacional en plena transformación.

Lejos de la estabilidad, el escenario global se presenta como un rompecabezas donde la geopolítica, la urgencia climática y la reconfiguración de las cadenas de suministro obligan a recalibrar estrategias. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) acaba de publicar su “Global Trade Update” de enero, que identifica las 10 tendencias críticas que marcarán el pulso de la economía mundial este año.

El informe es contundente: el comercio está en una “coyuntura crítica”: los países en desarrollo tendrán el doble desafío de sortear los vientos del frente macroeconómicos y, al mismo tiempo, encontrar los nichos de oportunidad en un sistema que se está reescribiendo.

Decálogo de tendencias

1. Enfriamiento económico y viento de frente

La primera señal es de cautela. UNCTAD proyecta que el crecimiento mundial se mantendrá moderado en un 2,6% tanto para 2025 como para 2026. Para las economías en desarrollo (excluyendo a China), se espera una leve desaceleración del 4,3% al 4,2%. Este escenario de “crecimiento lento” se traduce en una demanda de exportaciones más débil y condiciones financieras más estrictas, complicando el financiamiento de infraestructura e industria.

2. La OMC frente a la hora de la verdad

El sistema multilateral de comercio tendrá su prueba de fuego en la 14ª Conferencia Ministerial (MC14) en Camerún. La reforma del mecanismo de solución de diferencias y el restablecimiento del Órgano de Apelación son prioridades existenciales para los países en desarrollo, que necesitan un árbitro funcional para defender sus derechos. También estarán sobre la mesa los subsidios a la pesca y el comercio electrónico.

3. El regreso de los aranceles y el proteccionismo

La era de la liberalización irrestricta parece haber quedado atrás. Los aranceles vuelven a ser utilizados como “herramientas estratégicas” y de protección industrial, una tendencia liderada por Estados Unidos que elevó el promedio global en 2025. Esta volatilidad política genera incertidumbre, desalienta la inversión y golpea especialmente a las economías más pequeñas y menos diversificadas.

4. Cadenas de valor: de la eficiencia a la seguridad

La geopolítica está redibujando el mapa de la inversión. Las cadenas globales de valor (CGV) siguen reconfigurándose bajo la lógica del nearshoring, reshoring y hasta el dealshoring, todo en busca de la diversificación de proveedores para minimizar riesgos. Si bien esto crea oportunidades para países con buena infraestructura y mano de obra calificada, existe el riesgo de marginación para aquellos que solo compiten por costos laborales bajos, dado el avance de la automatización.

5. El comercio se vuelve intangible

Los servicios son el nuevo motor. Las exportaciones de servicios crecen más del doble de rápido que las de bienes (un 9% estimado en 2025) y ya representan el 27% del comercio global. La digitalización es el combustible de este fenómeno: los servicios entregables digitalmente son ahora el 56% del total. Sin embargo, persiste una brecha digital preocupante entre economías desarrolladas y países menos adelantados.

6. El auge del comercio Sur-Sur

El intercambio entre países en desarrollo ha dejado de ser complementario para volverse estructural. Entre 1995 y 2025, las exportaciones Sur-Sur saltaron de 0,5 billones a 6,8 billones de dólares, superando el ritmo del comercio mundial. Hoy, el 57% de las exportaciones de los países en desarrollo tienen como destino otros mercados emergentes, impulsados principalmente por las cadenas de valor regionales en Asia.

7. La agenda verde marca el campo de juego

El 2026 será un año de implementación de acuerdos sobre biodiversidad y subsidios a la pesca, pero el foco está en cómo las políticas climáticas —como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la UE— redefinen el acceso a los mercados. La sostenibilidad ya no es un “plus”, es un requisito de competitividad.

8. Minerales críticos: volatilidad y seguridad

Tras la corrección de precios desde los picos de 2021-2022, el mercado de minerales para la transición energética (litio, cobalto, níquel) enfrenta un escenario de sobreoferta y volatilidad que podría desalentar nuevas inversiones mineras. A esto se suma el riesgo de suministro por controles de exportación y la competencia geopolítica por asegurar recursos estratégicos.

9. Alimentos bajo presión

El comercio agrícola sigue siendo el pilar de la seguridad alimentaria, pero es vulnerable a conflictos y climas extremos. La volatilidad en los precios de los fertilizantes, que se dispararon en 2025 y siguen altos, presiona los costos de producción y amenaza a los países importadores netos de alimentos.

10. El laberinto regulatorio

Finalmente, el reporte advierte sobre el aumento de medidas comerciales no arancelarias (NTMs) por motivos de seguridad, salud o medioambiente. Desde 2020 se han registrado unas 18.000 nuevas medidas discriminatorias, creando bloques regulatorios rivales y aumentando los costos de cumplimiento para los exportadores.

El mensaje de la UNCTAD para 2026 es que el comercio sigue siendo vital, pero las reglas del juego están cambiando rápido. La capacidad de adaptación —ya sea digitalizándose, integrándose regionalmente o “verificando” la producción— será la variable que defina ganadores y perdedores en este nuevo ciclo.