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El gobierno brasileño convocó a audiencias públicas para conocer la situación del mercado frente a posibles abusos de parte de los armadores internacionales en el cobro del THC, el recargo por manipulación de contenedores en las terminales.

Tres semanas después, el gobierno de Jair Bolsonaro decretó la exclusión del THC de la base de cálculo para los impuestos a la importación, un recargo que encarecía artificialmente los insumos internacionales que precisa la industria brasileña.

De acuerdo con el Ministerio de Hacienda del país vecino, la reducción de costos a la importación es un paso más dentro de la política de “apertura comercial transversal de la economía, con impactos positivos en la competitividad del país y la integración a los flujos comerciales globales”.

Diferencias

Estas políticas activas de Brasil profundiza indirectamente la diferencia con el plano argentino, donde reina la omisión deliberada frente a situaciones ilógicas como no ponderar el alza récord de fletes internacionales que insuflan el cálculo de los tributos de las mercaderías.

En materia de THC, además, la importación en la Argentina lo paga dos veces: está incluido en el flete internacional (oscilan los 200 dólares en las marítimas y pueden superar los 250 dólares en el caso de los forwarders) y, además, es pagado también a las terminales.

Al margen, vale destacar cómo la Antaq, la autoridad en transporte marítimo y fluvial de Brasil, realiza de manera permanente audiencias públicas e incentiva los mecanismos de consulta y participación, práctica abierta que las autoridades locales no aprovechan.


Foto de portada: Silvio Roberto Smera