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La Argentina no tiene un problema de importaciones, sino de sostenibilidad financiera de su balanza de pagos.

Así lo interpreta la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), en un informe publicado días atrás titulado: “Las importaciones no son el problema”, que pone en contexto la competencia que tiene los importadores (que necesitan acceder a los dólares para cancelar compromisos) con los gastos en viajes y en tarjeta que realizan los argentinos en el exterior.

La CIRA recuerda las medidas tomadas por el Banco Central a mediados del mes pasado tendientes a administrar el stock de reservas, con una asignación “más eficiente” de divisas, limitando la capacidad compra por parte de las personas físicas de dólares, entre otras.

“Al día siguiente del anuncio, promediando la jornada financiera, el dólar blue había subido $15, un aumento de 12% respecto del día anterior; los bonos promediaban una baja del 4%, y los ADR –el valor de las acciones argentinas con cotización en Estados Unidos– caían 8%”, explicaron, para contextualizar el impacto de las medidas.

Dólares para viajar

“En una situación como la actual, sostener la venta de divisas a familias argentinas a un tipo de cambio mayor que el que reciben los exportadores –y menor en casi un 50% respecto del tipo de cambio “financiero”– no resultaba sostenible. Esos dólares efectivamente son necesarios para las empresas que necesitan importar”, señaló la CIRA en su informe.

Los importadores señalaron que había alternativas que podrían haberse diseñado, como “instrumentos en pesos –con ajuste según inflación o tipo de cambio– que compitieran con la evolución del tipo de cambio (cuando se pensó el plazo fijo en pesos ajustable por evolución del tipo de cambio fue tarde, y los bancos nunca mostraron interés en fondearse sobre la base a productos de estas características por la dificultad de trasladar esa variabilidad en el costo de fondeo a sus productos activos)”.

“En cuanto al resto de las medidas –continuaron– probablemente lograrán el efecto contrario al deseado, en el marco de una devaluación sin beneficios económicos, pero con costos políticos y económicos”.

Financiamiento externo

El trabajo advierte que “cada vez serán menos las empresas argentinas que puedan acceder a financiamiento internacional en condiciones competitivas, tanto para financiar proyectos de capital –como son los del sector energético– así como para pagar importaciones de insumos o equipos, que son necesarios para producir y exportar”.

“Sólo como referencia: un pozo de petróleo no convencional en Vaca Muerta tiene como mínimo un 70% de componentes importados”, recordaron.

“¿Qué empresa argentina, cualquiera sea su tamaño, podrá acceder a un crédito externo si los bancos internacionales, siguiendo las reglas de supervisión bancaria del Comité de Basilea, deberán asignar una mayor tasa de interés, mayor compromiso de capital y mayor reserva por incobrabilidad a empresas que no saben si podrán acceder al mercado de cambios para cancelar sus deudas, y a las que el propio BCRA las obliga a ingresar en una restructuración compulsiva de sus pasivos financieros?”, se preguntaron, tras recalcar el meollo del problema: “No son las importaciones sino la sostenibilidad financiera de su balanza de pagos”.

El informe completo

Descargar (PDF, 210KB)