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Al menos 75 empresas exportadoras, grandes y pymes, de todo tipo de rubros, recibieron en las últimas 48 horas una comunicación de la Dirección General de Aduanas (DGA) que advertía que podrían ser “suspendidas” en sus operaciones de ventas al exterior.

La “normalidad” en el comercio exterior argentino es el cepo a las importaciones, tanto por la vía de las licencias que emite la Secretaría de Comercio como por los cupos de divisas que administra el Banco Central.

Como si no fuera suficiente, ahora las divisas que necesita el país -necesarias para que la industria importe insumos, fabrique y luego exporte- también se ven afectadas por trámites burocráticos rayanos con el sinsentido y la falta de coherencia en la gestión y el control.

Martes, a las 21.30

El martes 17 pasado, en la víspera del feriado por el Censo 2022, una empresa fue notificada por el Sicnea (Sistema de Comunicación y Notificación Electrónica Aduanera), pasadas las 21 horas, de que su planta se “encuentra en condiciones de ser suspendida”.

La planta en cuestión es el lugar donde la empresa consolida sus contenedores de exportación.

El motivo de la advertencia: no haber actualizado el “contrato de locación” ante la autoridad, tal como lo exige el Régimen de Consolidación de Planta para mercaderías de exportación (resolución general 2977/10, artículo 8 y anexo II).

Jueves, a primera hora

A pesar de que la advertencia de que podría ser suspendida en caso de no presentar “a la brevedad la documentación solicitada” en la oficina correspondiente, lo cierto es que con el feriado de por medio, el mismo jueves 19 de mayo la planta se encontraba imposibilitada de operar.

Fuentes cercanas a la empresa confirmaron esta situación ante Trade News y advirtieron que “ya son al menos 75 empresas las que fueron notificadas por este mismo motivo, con plazos similares de ejecución”.

¿Puede ser automática la suspensión de un proceso de exportación por un detalle burocrático menor al que, por sus características, podría darse un plazo de enmienda de al menos unos días? Sólo recurrir a la justicia para pedir un amparo para poder operar demandaría la misma cantidad de días o más que la que exige presentar un contrato de alquiler, certificado por escribano.

No parece motivo suficiente para paralizar exportaciones.

Sobrecostos y perjuicios

La suspensión integral de toda una planta implica un descalabro logístico de proporciones: camiones por reprogramar, turnos que se vencen, eventuales buques perdidos y el peligroso incumplimiento de contratos con los clientes del exterior, con todos los sobrecostos que acarrea perder ventanas de este tipo y con un hándicap de imagen negativa que la Argentina no puede darse el lujo de seguir desestimando.

Además, la consolidación en planta tiene sus características particulares: las fábricas eligen hacerlo porque conocen la fragilidad o especificidad del manipuleo de mercaderías, o por su alto valor o por su volumen, y por todos estos motivos no tercerizan esta acción y prefieren hacerlo puertas adentro.

Ejemplo de las notificaciones recibidas

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