El Congreso tiene numerosas comisiones para tratar los temas urgentes e importantes de la Argentina. Pero es necesaria la reconfiguración de varias de ellas que tratan de manera aislada los temas de transporte y logística y “bautizar”, justamente, una Comisión de Transporte y Logística.

Estimamos que los actores públicos y privados (participantes del transporte y la distribución internacional de las cargas) que la integren deberían analizar los distintos planes de transportes, la intervención y complementación de sus modos; y aún más sabiendo que estos mismos ya tienen lugar en espacios generados por Mesas Logísticas Integradoras.

Es decir, ya hay ámbitos de debates, en contextos regionales, con participación de cámaras y federaciones representativas de la industria, el comercio y el agro.

Pero queda pendiente el espacio de la “Planificación Logística” de las actividades primarias argentinas, que sintetice el desarrollo y dinámica del consumo, abastecimiento y distribución, que asegure una optimización de los recursos provistos por el Estado, como también la administración de sus infraestructuras.

En este espacio deben alinearse las demandas públicas y las privadas, y contemplar, sobre todo (por nuestro déficit estructural), a los inversores, actores clave para la integración comercial y económica de la región.

Materias de estudio

Los legisladores, con el concurso privado existente, deben estudiar la logística y sus componentes:

  • Los sistemas de transporte por implementar, teniendo en cuenta su impacto positivo y negativo con respecto a la geografía territorial a ser aplicados.
  • Deben contemplar las externalidades, porque pueden generarse diversos contratiempos en su economía, territorio y población por los cambios bruscos en sus periodos de implementación.
  • Y es de esperar que en la formación y diseño de las “Políticas Públicas de Transporte” se integren a las Universidades, que disciplinan y generan conocimientos para ser transferidos por sus profesionales.
  • Este plan, y su éxito, exigen pensar en horizontes extensos, donde el bien común prevalezca por sobre cualquier otro tipo de interés.

Hay abordajes que merecen ser realizados desde ministerios específicos. Por ejemplo, lo relativo a la “eficiencia logística” debería recaer en Economía o Hacienda, ya que una parte muy importante de la logística comprende cuestiones impositivas y aduaneras.

Luego, el Ministerio de Transporte se encargaría de aplicar los resultados de esos estudios de “eficiencia logística” que son del “interés general”, que hacen al “bien común”, y así decidir desde allí en forma correcta el “sistema de transporte”: la modalidad empleada (intermodal) que aplique las características especiales para cada actividad económica en función de su distribución nacional e internacional.

Integrar lo aislado

La región cuenta con con una gama de posibilidades de transporte que incluye a todos los modos. Algunos se encuentran en franco desarrollo. Pero todos operan, hasta ahora, como compartimentos estancos y aislados.

Hoy los modos de transporte se disputan mercados y clientes sin darse cuenta que ello los perjudica. En ocasiones, se da una competencia desleal que genera costos ocultos para los propios clientes.

La experiencia aconseja complementar su funcionamiento en lo técnico, en lo jurídico y en lo operativo, potenciando las ventajas comparativas de cada uno. La ecuación final es una reducción de los costos del transporte y correlativamente una rebaja de la tarifa unitaria.

Esto nos lleva a tratar también el tema del repertorio de disposiciones reglamentarias, y también los programas de inversión. En ambos casos se nota una dispersión de esfuerzos, porque a cada modo se lo trata con criterios individuales que no siempre guardan una unidad de pensamiento respecto del conjunto.

No es posible continuar con el pensamiento unimodal en cuanto a futuros planes de “Transporte y Logística” por desarrollarse de aquí en adelante. Debemos iniciar con la integración desde su infraestructura y, aún más allá, diseñar nuevos modelos de negocios, transformando a los puertos en centros de servicios a las cargas y al transporte y respecto al bloque al que sirven desde el interior, en una zona logística para el comercio local y regional.

Estas experiencias nos dejan en claro que podemos reducir los costos notablemente, trasladándose estas rebajas al consumidor, siendo el principal eslabón y motor fundamental en todas las cadenas productivas.

Esto, sin olvidar otro factor inobjetable que se refuerza con esta política de transporte intermodal: el medio ambiente, a partir de una notable disminución de la huella de carbono por la simplificación de los procesos y actividades industriales al integrar los distintos modos, aplicando nuevas tecnologías y gestionando el conocimiento en los diferentes procesos.

Un escenario posible aplicado

La Cuenca del Plata es la región sudamericana más importante del continente americano: 4 millones de km2 y 5 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Posee un gran potencial hidroeléctrico gracias a lo superlativo de su sistema fluvial y una riqueza en materias primas agrícolas y mineras únicas. Y contiene en su territorio ambas hidrovías y se aúnan los esfuerzos de los cinco países para mejorar la navegación e institucionalizar el tráfico.

Asimismo, incorpora ciudades capitales, litorales fluviales y marítimos y tierras aptas para cultivo y cría, yacimientos ferrosos, bosques y selvas frondosas en una región densamente poblada. Su columna vertebral es la hidrovía Paraná-Paraguay y su centro de atracción al consumo se complementa con la hidrovía Tieté-Paraná.

Más allá de incrementar la producción, la hidrovía ampliará frontera productiva dado que el flete fluvial es económico y llega a lugares aislados y periféricos respecto de los centros de consumo y las redes troncales de transporte.

Es por ello que destacamos en este artículo la importancia de la interconexión hidro-ferroportuaria, siendo un producto intermodal por excelencia si se complementa con la colecta urbana e interurbana que realiza el camión. Es así como las cargas del interior se proyectan al exterior, y viceversa.

El objetivo es la reducción de los costos del transporte para que estos servicios puedan competir en una globalización que relocalizó y tercerizó el transporte, imponiendo así “círculos de calidad”, es decir, servicios integrales que permiten el flujo de materias primas hacia los centros industriales, consumidores o distribuidores desde donde se instalen los centros concentradores.

Fue la globalización la que consolidó e institucionalizó el intermodalismo, mediante la acepción multimodal, permitiendo así ampliar la prestación de servicios entre países y expandir el comercio.

La conjunción de voluntades políticas de las naciones implicadas es necesaria para permitir la libre circulación de bienes y servicios de transporte en todo el territorio sudamericano.

Asimismo, la voluntad jurídica deberá fortalecer un sistema intermodal, simplificando los procesos y normativas a tal fin.


El autor es investigador y académico en Logística

2 comentarios

  • Sebastián dice:

    Muchas gracias estimado Antonio,
    Es verdad falta muchísimo por estudiar e investigar, pero debemos ser perseverantes y tener la esperanza de que alguien con buena predisposición y toma de decisiones podrá interesarse en estos temas tan importantes.

  • Todo esto es totalmente correcto.
    Y hay que empezar con esto lo más pronto posible, aunque se debe saber de antemano, que NO SE PUEDEN ESPERAR MILAGROS.
    Para ponerlo en la práctica, se deben estudiar muy bien, cómo hicieron los países que tuvieron éxito y que FORMARON POLÍTICAS DE TRANSPORTE INTERMODAL.
    Es algo sumamente complicado, cómo las experiencias de muchos países pueden demostrar.
    El país que tuvo el primer y mayor éxito, fue Estados Unidos, donde se hizo en 1976 una Comisión Conjunto del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Se formó con 6 Senadores, 6 Diputados y 7 TÉCNICOS NOMBRADOS POR EL PRESIDENTE.
    Trabajaron 3 años, con el soporte de los partidos políticos y de Camaras Empresarias.
    Despues de 3 años de estudios, hicieron las primeras Leyes de Transporte Intermodal.
    Pues para tener Transporte Intermodal, hay que crear PAREJAS CONDICIONES DE COMPETENCIA PARA LOS DISTINTOS MODOS DE TRANSPORTE.
    Y 11 años después, comprobaron con elocuentes cifras, cómo habían bajado sus “costos de la Logística”.
    Ellos han dejado muchas enseñanzas que podrán servir.
    Y además hay muchas lecciones en la forma que se encararon el tema en Europa, donde todo eso es mucho más difícil que en Argentina.

    Lamentablemente en nuestro país, se SUBESTIMAN las dificultades y se crean muchas comisiones, sin asegurar que sus miembros SON CAPACITADOS para la muy difícil tarea que les espera.
    Y mirando en este mismo sitio o en la Fundación Nuestromar,, se podrá encontrar un claro ejemplo: un artículo del diario La Nación del 18 de enero 2019 .
    Título: Mundo logístico: el costo del transporte, bajo la lupa del Gobierno.
    Sobre ese artículo hice mis observaciones, que voy a repetir después aqui.
    Se armó un grupo de trabajo que no responde a las necesidades.
    Esto ya se comprobó en algunas declaraciones después de su primera sesión. Algunos miembros ya demostraron que no tienen las capacidades para formar parte de tan importante comisión.
    Hace más de 60 años que Argentina NO TIENE POLITICA DE TRANSPORTE Y TAMPOCO LO TUVO EN LOS 3 ÚLTIMOS AÑOS.
    El país necesita de manera urgente desarrollar políticas públicas en transporte, logística, puertos e infraestructura.

    Y este articulo se debe leer junto con los dos de la periodista Flor Carbone, con entrevistas al señor Mario Eliceche de FADEEAC y los comentarios.
    En estos momentos, donde todos piensan solo en las elecciones, SERÍA DEL INTERÉS DE TODOS, QUE SE HAGAN AHORA COMISIONES EN EL CONGRESO, AUNQUE SERÍA SOLO PARA DEJAR EL CAMPO LISTO PARA EL PRÓXIMO GOBIERNO.
    Y aqui se debe hacer una llamada a las Cámaras Empresarias, que sin duda tienen culpas de la situación. Antonio Zuidwijk

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