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El conglomerado belga especializado en grandes obras de infraestructura Jan De Nul se adjudicó una importante obra en Ecuador cotizando un 10% menos su presupuesto en relación con el otro oferente, un consorcio integrado por la también belga Deme (Dredging), la constructora China Road and Bridge Corporation y la naviera Transoceánica.

Se trata del dragado de profundización en el canal de acceso a las terminales de Guayaquil. La obra se realizará en un trayecto de 95 kilómetros y llevará el calado de los 9,6 metros (31,4 pies) actuales a 12,5 metros (41 pies). Incluye, además, el dragado de corte de una formación rocosa (Los Goles) que potenciará la navegación de más buques y de más porte.

Jan De Nul complementó su oferta económica con un plan de financiamiento y cotizó US$ 0,62 por tonelada de registro bruto. El consorcio “Canal Hacia el Futuro” quedó relegado con una propuesta de US$ 0,68.

El contrato de concesión logrado por Jan De Nul fue otorgado por un plazo de 25 años: es decir, la profundización estará acompañada por el mantenimiento de la vía navegable. El alcalde de Guayaquil –municipio que licitó el dragado– señaló según portal El Universo que “el dragado lo va a pagar el sector naviero directamente al dragador internacional ganador del concurso. ¿Por qué pagan los navieros? Porque al profundizarse el canal, hasta llegar al sistema portuario de Guayaquil, el mismo barco trae más carga. O en un barco más grande, usted trae más carga, entonces, por economía de escala, el naviero gana más. Y al ganar más es justo que pague el dragado al dragador”.

Por el puerto de Guayaquil entra y sale el 85% de las mercaderías no petroleras que comercia Ecuador. Con la profundización de los accesos a las terminales fluviales y marítimas, públicas y privadas de Guayaquil, Jan De Nul complementa otros trabajos de relevancia para el transporte marítimo ecuatoriano, entre ellos, la profundización para el puerto de aguas profundas de Posorja (que competirá con el de Guayaquil), y cuya operación está a cargo de DP World.

Financiación propia

“Es una obra que supera los US$ 100 millones de inversión. La apertura se presupuestó para hacer en dos años, pero vamos a dedicar todos los equipos necesarios para hacerlo en 8 meses”, señaló a Trade News Jan Van den Driessche, gerente regional de la dragadora belga.

“Vamos a llevar la Ibn Battuta, que es de corte y succión, para poder romper el bajo de roca de Los Goles, que fue lo que siempre limitó la profundidad del canal de acceso. Vamos a agregar entre dos y tres dragas de succión para complementar, o más si vemos que podemos avanzar más rápido”, agregó.

La obra demandará entre 6 y 7 millones de metros cúbicos de mantenimiento anual.

De esta manera, la mayor dragadora del mundo amplía su presencia en la región, y apuesta ahora al puerto de Buenaventura, en Colombia, también para ampliar su canal de acceso.

“Hemos presentado una iniciativa privada para llevar los 12,5 y 13,5 metros de profundidad (adentro y afuera, respectivamente) a 15 y 17. Cada vez más miramos proyectos como el de Guayaquil y el que presentamos en Buenaventura: financiar nosotros el proyecto y que el repago provenga de un peaje”, explicó Van den Driessche.

Este modelo -similar al que existe en la hidrovía Paraná-Paraguay- toma fuerza en un presente de altas tasas para los gobiernos para financiar grandes obras de infraestructura.