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Mariano Kestelboim es enfático: la Argentina sigue y seguirá en el Mercosur –“de todas las asociaciones en las cuales somos miembros, el Mercosur es la más importante”-; no sólo no hay planteo alguno para cerrar la economía sino que, por el contrario, “integrarse regionalmente es la mejor estrategia” y la decisión del país de retirarse de algunas de las negociaciones comerciales del bloque que integra con Brasil, Paraguay y Uruguay fue “una actitud noble, sincera” con el objetivo de no obstaculizar el avance en ese sentido del resto de los socios.

Economista, nacido en México y nacionalizado argentino (su familia debió exiliarse durante la última dictadura militar), Kestelboim admite que nunca imaginó que como embajador argentino ante el Mercosur y la Aladi le tocaría representar al país en semejante escenario.

Por supuesto que no me imaginé esto de la pandemia. Es una situación totalmente atípica, extraordinaria y el impacto económico que está teniendo es colosal. Para la Cepal  será la peor crisis económica de toda la historia moderna de Latinoamérica. Se estima que el PBI de la región caerá 5,3% y que esa baja será aún más fuerte para América del Sur. En particular para las economías que son más débiles o están en una situación frágil, como la Argentina, es muy complicado”, le dijo a Trade News.

Primero, el barrio

¿Cuáles fueron los principales objetivos que te fijaste cuando te designaron como embajador ante el Mercosur y la Aladi? ¿Cambiaron ahora?

El fortalecimiento de los lazos políticos, económicos y comerciales son los socios regionales, no solamente del Mercosur, también del resto de Latinoamérica.

Fortalecer los vínculos a nivel comercial con la región para la Argentina es muy positivo, fundamentalmente porque son países con una estructura de consumo y productiva que en muchos casos son complementarios a la Argentina y también por las condiciones idiosincráticas es más fácil la vinculación económica.

Kestelboim, a la derecha de la imagen (junto con los senadores Jorge Taiana y Anabel Fernández Sagasti, presidenta de la Comisión de Acuerdos) en el Senado de la Nación, el 18 de febrero pasado, cuando aún era postulante para ocupar la embajada argentina ante el Mercosur y Aladi.

Teóricamente, con la excepción de las mayores economías de la región -que son Brasil y México-, la Argentina ha tenido superávit comercial con el resto de los países a lo largo de las últimas cuatro décadas. Y les vendemos productos que tienen mayor valor agregado. Eso nos permite ir desarrollando nuestra estructura productiva con más mano de obra y desarrollo de productos que requieren más conocimiento.

En ese cuadro, el principal desafío de mi gestión era generar más flujo de intercambio con todos los países de la región, no solamente con el Mercosur, pero por supuesto también con el Mercosur.

El Mercosur, primero

¿Eso estuvo y está pensado desde la Argentina como miembro del Mercosur o es una estrategia del país, independientemente del bloque?

¡Como miembro del Mercosur, por supuesto! Dentro de todas las asociaciones en las cuales la Argentina es miembro, Mercosur es la más importante.

Más allá de la cuestión sanitaria, uno de los aspectos que más preocupación genera es el impacto económico del COVID-19. ¿Cómo te recuperás de eso? Si cada país empieza a cerrarse terminamos en un “sálvese quien pueda” en el que los países más chicos somos los que tenemos todas las de perder.

Sí, nadie plantea cerrarse, todo lo contrario. Creo que integrarse regionalmente es la mejor estrategia no sólo por las condiciones que comentaba antes, sino también por el análisis de la experiencia internacional.

Los países que alcanzaron mejores condiciones de vida para su población tuvieron como base de sustento fundamental la asociación con economías de su propia región. Creo que es el camino que deberíamos transitar sobre todo en esta etapa que se va a venir, de recuperación de las estructuras productivas después de la pandemia, de los tejidos sociales, del dinamismo en general de la actividad social y productiva de los países.

Interpretaciones varias

El anuncio de que la Argentina se retiraba de las negociaciones actuales y futuras del Mercosur generó diferentes interpretaciones. Están quienes creen que con eso el país está anunciando una virtual salida del bloque; están los que opinan que sólo decidió levantarse de algunas de las mesas de negociación; y por otro lado los que, alegando argumentos jurídicos, dicen que el Tratado de Asunción es muy claro respecto de que sólo se puede negociar en bloque.

¿Por qué la Argentina tomó esta decisión que implica un costo político cuando todos saben que este tipo de negociaciones no se cierran de la noche a la mañana – el ejemplo más claro es Mercosur-UE que llevó 20 años-, y que se podría haber dilatado la cosa pero seguir participando del proceso de negociaciones?

Afortunadamente el Mercosur no es una alianza de países en busca de cerrar acuerdos internacionales solamente.

La de las negociaciones comerciales es una faceta relevante, pero el Mercosur va mucho más allá de eso, hay acuerdos políticos, migratorios, culturales, cooperación, desarrollo social, hay un fondo común para evitar las asimetrías entre los socios, y también hay acuerdos de tipo financieros entre los países. Todos los países tienen libre circulación de bienes, mercancías y personas…

Sí, igualmente cuando llegamos a la frontera tenemos que seguir haciendo los trámites y completando papeles, y ni qué hablar si se trata de un camión con mercadería.

Bueno, por eso es que es tan importante el Mercosur. Todavía no está plenamente desarrollado el mercado común pero se tiende a eso. Hay un proyecto de ciudadanía del Mercosur que está facilitando todos esos trámites. Ya con el DNI podés viajar de un país al otro. Eso hace 15 años no era posible. Es un proceso de integración y no es de la noche a la mañana, y es una de las condiciones que se están buscando a partir de este tipo de acuerdos.

Evitar conflictos

Los acuerdos comerciales del bloque con otras economías no son lo único. La actitud de la Argentina de no obstaculizar el avance de las negociaciones del resto de los países del bloque con otras economías fue una actitud noble, sincera.

Hay otros gobiernos que piensan que tienen que cerrar acuerdos muy rápidamente con países como Corea del Sur, Canadá, Singapur, India, que tienen estructuras productivas que no son compatibles hoy con la necesidad de la recuperación productiva de nuestro país.

En ese escenario, y para no obstaculizar esa ambición de llegar a acuerdos rápidos de libre comercio, se decidió no trabarlos porque no queremos conflictos.

Parece haber dos opciones. En el primer caso, si es que se logra alguna modificación que permita al país seguir siendo miembro del bloque a pesar de no participar en todas las negociaciones (tal como está hoy eso no sería posible), lo que podría ocurrir en el futuro, cuando esos acuerdos ya estén cerrados, es que la Argentina se sumara a los mismos pero con las condiciones negociadas por el resto de los socios. El segundo caso sería más engorroso desde el punto de vista jurídico: ¿qué pasaría si entonces el país tampoco quiere suscribir esos acuerdos? ¿Estaríamos una vez más frente al dilema de si por eso se rompe el Mercosur?

Pero eso no le corresponde a este Gobierno salir a… Por supuesto que el Gobierno, la Argentina junto con sus socios comerciales deberá analizar cómo resuelve esa situación, pero el origen, la causante de esta problemática no la generó este Gobierno sino el anterior, cuando decidió consensuadamente con los otros miembros del Mercosur flexibilizar las condiciones del acuerdo entre la UE y el Mercosur.

La condición de flexibilidad que le permite a cada gobierno y a cada país ir poniendo en marcha el acuerdo en distintos tiempos.

Políticas de Estado vs. ideología

La descripción que hacés deja la sensación de que más que políticas de Estado, cuando hablamos de integración, cuenta más la afinidad ideológica entre los gobernantes del momento. ¿Cómo se proyecta un país a 50 años si cada 4 cambia el color político del gobierno? Un caso que se cita siempre es el del Chile: no importa si gobierna la izquierda o la derecha, hay cuestiones como al integración con el mundo que son política de Estado.

Y acá no se está tocando, el Mercosur continúa. Es un proyecto que el año que viene cumplirá 30 años, tiene clara estabilidad. La Aladi tiene casi 40 años.

Por supuesto conforme va avanzando el desarrollo económico local, regional y mundial, hay algunos cambios, pero no me parece que el cambio sea tan dramático como para generar una disrupción en el bloque, un cambio de política de Estado.

La relación económica de Argentina con el resto del mundo, si la pensás a lo largo de la historia, ha sido bastante estable.

Argentina es un país con un cierto desarrollo industrial, que ha tratado de insertarse internacionalmente proveyendo no solamente materias primas sino también bienes industriales. Lamentablemente en los últimos 40 años hubo un retroceso en ese sentido, pero la vocación de integración regional no ha cambiado ni siquiera -me parece- con el gobierno anterior, porque si bien ha desmejorado en cierta forma, en trazo grueso se han mantenido las principales alianzas.

Nada será igual

¿Cómo imaginás el futuro inmediato del Mercosur, a fin de año, y cómo lo ves en 10 años?

Es muy complicado decir eso porque estamos atravesando la peor crisis de toda la historia latinoamericana a nivel económico y eso traerá consecuencias a nivel político, comercial, migratorio.

Es muy difícil pensar que una crisis económica y sanitaria de esta magnitud deje las cosas tal cual están hoy. Predecir lo que ocurrirá es muy complicado, porque no sabemos cuánto se extenderá la crisis y qué profundidad tendrá.

Por ahora, la Cepal, que me parece que es un análisis bastante consistente, está dando cuenta de que será la peor de toda la historia… con la información que hay hasta el momento. Podría ser que empeore más todavía o que no sea tan agresiva.

Hacer proyecciones hoy es muy difícil, lo que sí me genera mucha preocupación es que la pandemia, especialmente en Brasil, esté avanzando tan aceleradamente. Espero que eso no genere mayores problemas.

En algún momento se mencionó la posibilidad de revitalizar Aladi como opción a un Mercosur plagado de incumplimientos por parte de los socios. ¿Es viable?

Sí, creo que no es imposible, es complejo. Son acuerdos entre más países, diferentes visiones y negociaciones. Hoy hay un líder muy poderoso en la región que es Brasil, que está decidido fuertemente a liberalizar el comercio más allá de algunas restricciones que va presentando su asociación industrial más importante de San Pablo (en referencia a la FIESP).

Culpas funcionales

Hace unos días, un reconocido analista brasileño mencionaba justamente que a Bolsonaro tampoco no le resultará fácil avanzar en la negociación con Corea del Sur por el rechazo de los industriales.

Me da la sensación de que los industriales hasta ahora no se habían manifestado tan abiertamente porque esperaban que otros -en particular la Argentina-, generaran más presión para evitar esos acuerdos.

Ahora que la Argentina no tiene una posición inflexible como la que tenía en años anteriores me parece que no les va a quedar otra que expresar más abiertamente su descontento respecto de estas políticas de liberalización comercial.

El juego de culparse mutuamente por las demoras en las negociaciones comerciales se vio muchas veces durante las conversaciones entre Mercosur y la UE. En muchos momentos quedó la sensación de que para Brasil era funcional la oposición o las supuestas reservas de la Argentina para firmar, cuando todos, por lo bajo, comentaban que también los empresarios brasileños rechazaban muchas cosas. ¿Cómo imaginás que sigue esta historia de la decisión de Argentina de bajarse de los acuerdos?

No sé qué va a ocurrir porque es un fenómeno novedoso y muy complicado.

Lo que supongo es que los industriales brasileños saldrán más abiertamente a manifestar su disconformidad respecto de un acuerdo de liberalización plena. Predecir lo que ocurrirá es complicado, pero me parece que el camino no será tan lineal como quizá hoy espera la dirigencia del gobierno brasileño.

¿Hablaste con tus colegas de los otros tres países?

No. Todavía no porque estoy en Buenos Aires esperando que abran las fronteras y que se termine este problema como para poder viajar. Hasta el momento el vínculo con los otros representantes lo está manteniendo mi alterno en Uruguay.

3 comentarios

  • Florencia Carbone dice:

    Muchas gracias por tus aportes Pedro! Parece que vienen tiempos de discutir y RE discutir dónde y cómo nos pararemos en este nuevo mundo. Saludos

  • 8 dice:

    Se debiera analizar,quienes han manejado a la ALADI ,en estas ultimas cuatro decadas; quizas
    la secretaria permanente… De todos modos ,debiera preocupar el no querer ver que en lo no
    internacional…antes debiera ponerse la casa en orden . pedro fox.

  • […] que está generando la pandemia es acelerar la apertura y la firma de acuerdos comerciales. Otro (Argentina) cree exactamente lo contrario. El crítico contexto actual es el mismo para todos, sin embargo, lo que para algunos socios del […]