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En un documento titulado “La hidrovía: un proyecto de la mayor importancia”, el Instituto de Transporte de la Academia Nacional de Ingeniería respalda el plan por ampliar y profundizar el sistema de navegación troncal que comprende los ríos Paraguay, Paraná y De la Plata y que vincula comercialmente a la Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

La institución respalda el trabajo encargado por la Bolsa de Comercio de Rosario y otras entidades a la consultora Latinoconsult, que “demuestra la factibilidad económica y técnica de mejoras en la vía navegable troncal, tales como la profundización de los canales de navegación para llegar hasta Rosario con 40/42 pies en un plazo de 10 años y el ensanche de solera para permitir la navegación de buques de mayor tamaño (Panamax de 230 metros de eslora por 32 de manga) con carga plena y en condiciones seguras”.

“Esto significaría un enorme beneficio en la reducción de los fletes para las exportaciones”, añaden los ingenieros.

Facilitar el pliego

El trabajo fue encargado por la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de Puertos Privados Comerciales, la Cámara de la Industria Aceitera, la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas, la Unión Industrial Argentina y la Cámara Argentina del Acero. Se presentó en múltiples foros privados y se acercó al Gobierno con el objetivo de facilitar la confección del pliego de licitación de cara al vencimiento de la concesión, en abril de 2021.

No obstante, funcionarios de Transporte reconocieron que, debido a las complicaciones derivadas por la pandemia, que ralentizaron el trabajo administrativo, la concesión se prorrogará por un período de al menos un año.

El trabajo de Latinoconsult recibió algunas objeciones técnicas que también fueron elevadas al Gobierno, pero cosecha ahora el apoyo de la Academia Nacional de Ingeniería.

Órgano inadecuado

La entidad advierte, respecto de la creación de la empresa estatal anunciada “para lograr por sí o por terceros, la mejora de la Hidrovía” que “la intención del Gobierno parece ser que la nueva Sociedad del Estado no opere en forma directa, sino que sea quien concesione los servicios y asuma las funciones de control. Si así fuera, se habría elegido una forma de órgano inadecuado
para el control, agregando una intermediación innecesaria y costosa”.

La Academia consideró, a su vez, que “se debe perfeccionar el sistema de peaje y reducir los costos y las tarifas. La concesión debe licitarse internacionalmente y debe reservarse al Estado el control a través de una organización limitada, de buena ingeniería, calificada y eficiente”.

“Las cuantiosas inversiones necesarias para la adquisición del equipamiento en la escala que requiere la Hidrovía, pueden ser actualmente soportadas por pocas empresas a nivel mundial. No sólo se requiere capital y un parque de dragas diverso y de gran capacidad, sino también experiencia, multiplicidad de operaciones y alto respaldo tecnológico, difícil aún de obtener localmente. La ingeniería argentina debe continuar perfeccionándose y aportar una participación gradualmente más importante”, señalaron.

Dragas e ingeniería nacional

Por otro lado, sostuvieron que la licitación “no debe poner condiciones que encarezcan la operación”.

“No debe ser una exigencia la fabricación nacional de las grandes dragas. En todo caso ello debiera ser un resultado de la eficiencia y competitividad de la industria naval local. El régimen de promoción de la industria naval argentina de la ley 27.418 debería aplicarse a embarcaciones de apoyo y equipos auxiliares”, plantearon.

“Se debe privilegiar el logro de eficiencia y de las menores tarifas de peaje posibles. A fin de obtener ofertas competitivas, debe eliminarse el riesgo de conversión de moneda y de tipo de cambio”, indicaron desde la institución, tras agregar que: “Todo apartamiento de la eficiencia en pro de la búsqueda de objetivos políticos, incrementará los costos y finalmente afectará las exportaciones y la producción. Debe tenerse en cuenta que los precios en destino de los productos agrícolas, están determinados en amplios mercados internacionales. Por lo tanto, todo encarecimiento del transporte afectará directa y negativamente los precios en origen al productor argentino”.

“La ingeniería argentina debe aportar lo suyo en conjunción con la más alta y eficiente capacidad internacional. Deben dejarse de lado iniciativas de puro efecto político y trabajarse sin demora en pliegos que aseguren una licitación amplia, competitiva y transparente”, concluyeron.