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Con la digitalización del manifiesto desconsolidado de importación, la Aduana jubiló definitivamente la carpeta rosa, legajo que los agentes debían presentar en papel en el puerto a la hora de recibir una carga.

“Esta decisión se enrola en el enfoque estratégico de la Aduana de lograr el delicado equilibrio entre la facilitación de comercio lícito y el control inteligente. La información anticipada (que se logra con el manifiesto digital) es un pilar de aduana de futuro”, aseguró el director general de Aduanas, Diego Dávila, al presentar la iniciativa.

Para matizar el avance, recordó que hace “más de 10 años” se intenta digitalizar y anticipar la información de los contenedores que llegan al puerto.

“Esto va a generar un ahorro de todo tipo. Son al menos 840.000 papeles por año que se evitan, y entre 30 y 50 dólares por trámite”, graficó Dávila. A la vez, la operación se simplifica: de los 100 campos que había que completar al llenar el manifiesto, ahora quedan en alrededor de 50.

“Es el resultado, además, el control más inteligente y asertivo que buscamos con la creación de la Dirección de Reingeniería de Procesos Aduaneros, que creamos en esta administración, para agilizar y simplificar los procesos, de la mano de una nueva política de sistematización e inversión en tecnología”, apuntó el director de Aduanas.

Agustín Laurnagaray, coordinador de la Dirección, explicó que con la digitalización del manifiesto de desconsolidado “hay una transferencia anticipada de la información de carga”, que se suma al manifiesto digital “madre”.

“El manifiesto de desconsolidado se presentaba en papel y había que ir al puerto, y ahí verificar de quién era la mercadería. Ese tiempo de demora es el que ahora se elimina porque el sistema es el que confirma la información y se pueden liberar los contenedores”, explicó.

Javier Zabaljáuregui, subdirector de Operaciones Aduaneras Metropolitanas, añadió que hasta ahora, “el barco llegaba, amarraba, se presentaba la declaración, pero había que descargar la mercadería y ahí se confirmaba el manifiesto con certeza, que era la carpeta rosa, es decir, la presentación del papel que decía efectivamente qué trajo el contenedor y se presentaba a la Aduana”.

“El problema era –continuó– que desde que el buque amarraba hasta que descargaba toda la mercadería podían pasar hasta 48 horas para confirmar y presentar el manifiesto, que era todo un tiempo perdido para el caso de las importaciones directo a plaza, que hoy pueden hacerlo directamente, apenas llega el buque”.

Dávila y Laurnagaray confirmaron que este paso fue posible gracias a una negociación con los actores, principalmente, la Asociación Argentina de Agentes de Carga Internacional (AAACI), el Centro Despachantes de Aduana (CDA) y el Centro de Navegación de Argentina, con los que se acordó el universo de información que ellos manejan y podían anticiparle a la aduana para poder hacer un análisis inteligente de la carga, antes de que arribe el buque.

El coordinador de Reingeniería de Procesos Aduaneros destacó otro atributo: cuando la mercadería llega “se manda un Sicnea a todos los IMEX para que ratifiquen que la mercadería es suya y así validar efectivamente la titularidad de la carga. Si hay rectificación cuando llegan, se meten marcas en el sistema que permiten controles ex post para ver por qué hubo modificaciones”, explicó.

El fin último de esas acciones es la explotaciones de los “datos”, es decir, el recurso tecnológico al big data para estudiar comportamientos.

De esta manera, el “rojo” en la selectividad podrá bajar del actual “16 por ciento” a niveles estándares que promedian entre el 5 y el 7 por ciento.

 

El cronograma de implementación, que empieza el 20 de agosto, tiene en noviembre el plazo para su instrumentación completa. Restará ver cómo los agentes de carga, sobre todo los más chicos, se adaptan al nuevo sistema.